Avión comercial · Civil · Francia

Concorde

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2 de marzo de 1969
Primer vuelo
1976
Entrada en servicio
2003
Retirado
20
Unidades construidas

El Concorde es el avión de transporte supersónico desarrollado conjuntamente por Francia y Reino Unido, el único que llegó a prestar un servicio comercial prolongado. Nació del acuerdo intergubernamental de noviembre de 1962, redactado como un tratado para que ninguno de los dos socios pudiera abandonar el programa sin un coste político alto, y repartió el trabajo entre Sud Aviation —después Aérospatiale— y la British Aircraft Corporation, con los motores a cargo de Bristol Siddeley, luego Rolls-Royce, y de Snecma. Técnicamente es un delta ojival de fuselaje muy esbelto, morro basculante y cuatro turborreactores Olympus 593 con poscombustión, capaz de cruzar el Atlántico a algo más del doble de la velocidad del sonido. Su velocidad de crucero no la fijó la potencia disponible sino el calor: la aleación de aluminio del revestimiento soportaba unos 127 °C, y ese límite marcó Mach 2,02. Las tomas de aire de geometría variable, gobernadas por los primeros procesadores digitales con autoridad plena sobre un sistema esencial en un avión de pasajeros, aportaban en crucero la mayor parte del empuje. Voló por primera vez en marzo de 1969 y entró en servicio el 21 de enero de 1976 con British Airways y Air France a la vez. El estampido sónico, que impedía volar a velocidad supersónica sobre tierra habitada, lo confinó a rutas oceánicas; la crisis del petróleo destruyó su premisa económica y solo se construyeron veinte células. El eje transatlántico con Nueva York, abierto en 1977 tras una batalla legal, fue su única ruta consistentemente rentable. El accidente del vuelo 4590 en Gonesse, en julio de 2000 —el único mortal del tipo—, sumado al desplome del tráfico de alto poder adquisitivo y al coste de mantener una flota diminuta y envejecida, llevó a su retirada en 2003. Su legado no está en una descendencia que nunca existió, sino en el patrimonio técnico y simbólico que dejó: casi medio siglo después sigue siendo el listón que cualquier proyecto de transporte supersónico debe superar.

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Historia

Un avión nacido de una ambición nacional doble

A finales de los años cincuenta, Reino Unido y Francia llegaron por separado a la misma conclusión: el siguiente salto del transporte aéreo no estaría en volar más barato, sino en volar más deprisa. El comité británico encargado de estudiar el transporte supersónico concluyó que un avión de ese tipo podía tener una economía comparable a la de los reactores subsónicos, porque cada célula haría más viajes al día y haría falta una flota menor para servir la misma red. La aritmética solo se sostenía mientras el combustible representara una parte pequeña de los costes de explotación, una condición que la década siguiente se encargaría de destruir.

Los estudios chocaban con un problema físico difícil de rodear: a velocidad supersónica, la eficiencia aerodinámica cae aproximadamente a la mitad de la de un diseño subsónico, de modo que el avión necesita mucho más empuje para su tamaño. La solución llegó de la aerodinámica de ala en delta y, en concreto, del ala ojival propuesta por Dietrich Küchemann, cuyo borde de ataque curvo genera torbellinos estables que sostienen el avión a gran ángulo de ataque en la aproximación sin necesidad de dispositivos hipersustentadores convencionales. Tanto el equipo británico como el francés acabaron convergiendo en esa forma.

El acuerdo de 1962

Ninguno de los dos países podía costear el programa en solitario. El 29 de noviembre de 1962 ambos gobiernos firmaron un acuerdo de desarrollo conjunto redactado deliberadamente como un tratado internacional, sin cláusula de salida barata: abandonar costaría tanto políticamente como continuar. Del lado británico el trabajo recayó en la British Aircraft Corporation, nacida poco antes de la fusión de varias firmas históricas; del lado francés, en Sud Aviation, integrada después en Aérospatiale. La planta motriz quedó en manos de Bristol Siddeley —absorbida más tarde por Rolls-Royce— y de la francesa Snecma.

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Concorde visita el aeropuerto de Elmdon - geograph org ukMichael Westley (CC BY SA), vía commons

Francia no disponía de un gran reactor moderno propio y ya había comprado motores británicos para el Caravelle, así que la elección de un turborreactor británico fue natural. También lo fue el techo de velocidad: al fijarlo en torno a Mach 2 el revestimiento podía seguir siendo de aleación de aluminio, sin recurrir a aceros o titanio como exigía el proyecto estadounidense rival. Esa decisión, aparentemente conservadora, fue la que permitió que el avión europeo volara años antes y llegara a entrar en servicio.

Aerodinámica, estructura y calor

El Concorde es una lección de compromiso. El fuselaje, larguísimo y muy esbelto, busca una relación de finura alta para reducir la resistencia de onda; el ala ojival compleja persigue la mayor sustentación posible con la menor penalización; y el avión se equilibraba sin desviar superficies de mando, trasvasando combustible entre depósitos para desplazar el centro de gravedad conforme el centro de presiones se movía hacia atrás al pasar a supersónico. A cambio, la carga de pago que podía llevar era modesta comparada con la de un reactor subsónico del mismo peso.

El calentamiento cinético marcaba el límite real de la velocidad. La aleación de aluminio empleada, relativamente barata y fácil de trabajar, soportaba de forma duradera unos 127 °C en el morro, y ese dato —no la potencia disponible— fijó el crucero en Mach 2,02. Cada vuelo sometía a la célula a dos ciclos completos de enfriamiento y calentamiento, lo que obligó a modelar la fatiga con un banco de ensayo que calentaba y enfriaba repetidamente una sección de ala real. La estructura se diseñó para una vida de 45.000 horas de vuelo. El fuselaje llegaba a dilatarse varios centímetros en crucero.

Concorde
CONCORDE - BRITISH FRENCH SUPERSONIC TRANSPORT AIRPLANE - NARA

El morro basculante resolvió otra contradicción: la forma afilada que el vuelo supersónico exigía dejaba a la tripulación sin visión útil en la aproximación, con el avión muy encabritado por el ala en delta, de modo que el morro y su visera se abatían para aterrizar y volvían a alinearse en crucero.

La planta motriz

En un simposio de la Royal Aeronautical Society celebrado en diciembre de 1960 se discutieron las opciones de propulsión para un transporte supersónico. Los turbofanes se descartaron porque su sección frontal mayor introducía demasiada resistencia, y desarrollar un motor completamente nuevo para un solo avión resultaba prohibitivo. Se eligió por tanto el Olympus, un turborreactor ya en vuelo en el prototipo del bombardero supersónico TSR-2, que evolucionó hasta el Rolls-Royce/Snecma Olympus 593 con poscombustión.

La verdadera proeza no fueron los motores sino las tomas de aire. Cada góndola llevaba rampas móviles gobernadas por unidades de control digital —el primer uso de un procesador digital con autoridad plena sobre un sistema esencial en un avión de pasajeros— que frenaban el flujo hasta régimen subsónico antes del compresor y, en crucero, aportaban la mayor parte del empuje del conjunto. Los problemas de interacción entre motores contiguos a velocidad alta obligaron a certificar el avión, por encima de cierto número de Mach, como si fuera bimotor. La poscombustión solo se usaba en el despegue y en la aceleración transónica; el crucero era supersónico sin ella.

Ensayos, certificación y entrada en servicio

El prototipo francés 001 voló en Toulouse el 2 de marzo de 1969 y el británico 002 lo siguió desde Filton en abril del mismo año. En un vuelo de ensayo de marzo de 1974 un Concorde alcanzó su velocidad máxima registrada, muy por encima del crucero autorizado, a una altitud superior a la de cualquier avión de línea. Tras un programa de ensayos largo y caro, el servicio comercial empezó simultáneamente el 21 de enero de 1976: British Airways de Londres a Bahréin y Air France de París a Río de Janeiro. Solo se construyeron veinte células, contando prototipos, preproducción y aviones de serie.

Estampido sónico, política y rutas

El obstáculo que hundió las previsiones comerciales no fue técnico sino social. El estampido sónico impedía volar a velocidad supersónica sobre tierra habitada, lo que reducía el avión a rutas oceánicas y anulaba la ventaja en los grandes mercados continentales. En Estados Unidos, la oposición vecinal y política retrasó la llegada del avión: el servicio a Washington Dulles pudo abrirse en 1976, pero Nueva York solo se consiguió en 1977 tras una batalla legal contra la autoridad portuaria. El eje entre Londres o París y Nueva York acabó siendo la única ruta consistentemente rentable, sostenida por un pasaje que pagaba por el tiempo ganado y que convirtió el avión en un símbolo de estatus más que en un medio de transporte masivo.

Concorde
Concorde 002 Cockpit, Fleet Air Arm Museum, RNAS YeoviltonRoland Turner from Birmingham, Great Britain (CC BY SA), vía commons

La crisis del petróleo dejó sin base la premisa económica original y los pedidos de las grandes compañías se evaporaron. Los dos operadores recibieron sus aviones en condiciones muy particulares, y durante años explotaron flotas pequeñas con una intensidad que ningún otro avión de línea habría soportado.

Gonesse y el final

El 25 de julio de 2000, el vuelo 4590 de Air France se estrelló poco después de despegar de París con destino a Nueva York. Un fragmento metálico desprendido de otro avión en la pista reventó un neumático; los trozos proyectados contra el intradós del ala provocaron la rotura de un depósito y un incendio incontrolable. Fue el único accidente mortal del tipo, y llegó en el peor momento posible. La flota volvió a volar tras un programa de modificaciones —revestimiento interno de los depósitos, neumáticos reforzados, cableado protegido—, pero el tráfico transatlántico de alto poder adquisitivo ya se había hundido y los costes de mantenimiento de una flota diminuta y envejecida eran insostenibles. Air France y British Airways retiraron el avión en 2003.

Legado

El Concorde fue uno de los dos únicos transportes supersónicos que llegaron a operar comercialmente; el otro, el soviético Tupolev Tu-144, voló antes pero tuvo una carrera comercial breve y un alcance sensiblemente menor. La mayoría de las células conservadas están hoy repartidas en museos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, entre ellos el Smithsonian y el Museum of Flight de Seattle. Su influencia real no está en una descendencia que nunca existió, sino en el patrimonio técnico que dejó: control digital de admisiones, mandos de vuelo eléctricos en un avión civil, gestión del centro de gravedad por combustible y una comprensión de la fatiga térmica que ningún otro programa civil ha vuelto a necesitar.

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Variantes

Concorde 001 (F-WTSS)Concorde 002 (G-BSST)Concorde 101 (G-AXDN)Concorde 102 (F-WTSA)Concorde 201 (F-WTSB)Concorde 202 (G-BBDG)Concorde (serie)Concorde B (proyecto)
Primer vuelo2 de marzo de 19699 de abril de 196917 de diciembre de 197110 de enero de 19736 de diciembre de 197313 de diciembre de 197431 de enero de 1975—
Tipo de aparato——————Avión de transporte supersónico de pasajeros—
Planta motriz——————Cuatro turborreactores Rolls-Royce/Snecma Olympus 593 Mk 610 con poscombustión, instalados por parejas bajo el ala en góndolas con tomas de aire de geometría variable gobernadas digitalmente. La poscombustión se empleaba en el despegue y en la aceleración transónica; el crucero supersónico se mantenía en seco, con las tomas aportando la mayor parte del empuje del conjunto.—
Motorización——————4 × Rolls-Royce/Snecma Olympus 593 Mk 610—
Empuje unitario——————169 kN—
Longitud——————61,7 m—
Envergadura——————25,6 m—
Altura——————12,2 m—
Superficie alar——————358 m²—
Peso vacío——————78.700 kg—
MTOW——————185.070 kg—
Velocidad máxima——————2179 km/h—
Velocidad de crucero——————2158 km/h—
Techo de servicio——————18.300 m—
Trepada inicial——————25,4 m/s—
Alcance——————7222 km—
Condiciones de alcance——————Alcance suficiente para el Atlántico norte sin escala; las rutas más largas, como París-Río de Janeiro, exigían escala técnica. El equilibrado en crucero se lograba trasvasando combustible entre depósitos para desplazar el centro de gravedad, sin desviar superficies de mando.—
Armamento——————Ninguno: avión civil de transporte de pasajeros, sin armamento ni puntos de carga.—
Carga bélica máxima——————0 kg—
Capacidad de carga——————Cabina de pasaje de hasta 128 plazas en configuración de alta densidad (92-120 en las disposiciones habituales de Air France y British Airways), con bodegas de capacidad reducida por la esbeltez del fuselaje. La carga de pago máxima no la publica ninguna de las fuentes consultadas y queda sin registrar.—
Tripulación3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila3 Mejor valor de la fila—
Pasajeros——————128—
Unidades construidas11111114 Mejor valor de la fila0

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Imágenes

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Concorde en vuelo sobre Londres (1987)Per Egevad (CC BY), vía commons
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Concorde visita el aeropuerto de Elmdon - geograph org ukMichael Westley (CC BY SA), vía commons
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CONCORDE - BRITISH FRENCH SUPERSONIC TRANSPORT AIRPLANE - NARA
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Concorde 002 Cockpit, Fleet Air Arm Museum, RNAS YeoviltonRoland Turner from Birmingham, Great Britain (CC BY SA), vía commons
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G BSST BAC Concorde 002 Cockpitkitmasterbloke (CC BY), vía commons
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G BSST BAC Concorde 002kitmasterbloke (CC BY), vía commons
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British Aircraft Corporation Concorde G BSST (2)Alan Wilson from Peterborough, Cambs, UK (CC BY SA), vía commons
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British Aircraft Corporation Concorde G BSST (1)Alan Wilson from Peterborough, Cambs, UK (CC BY SA), vía commons
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BAC Concorde 002 G BSSTAlan Wilson (CC BY SA), vía commons
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G-BSST en YeoviltonMurgatroyd49 (CC BY SA), vía commons
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Concorde G BOAC en su último vuelo comercial, Manchester, 31 de octubre de 2003Ken Fielding (CC BY SA), vía commons
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Interior de la cabina de pasajeros del ConcordeKurkoe (CC BY SA), vía commons
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Motor Rolls Royce/Snecma Olympus 593 del Concordejabberwock (CC BY SA), vía commons
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Morro basculante del Concorde en posición bajadaBill Abbott (CC BY SA), vía commons
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Cabina de pilotaje del prototipo Concorde G BSSTAlan Wilson (CC BY SA), vía commons
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Ensayo de reactores del Concorde 001, diciembre 1968Andre Cros (CC BY SA), vía commons
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F-WTSS en el Musée de l'Air, Le BourgetEric Salard (CC BY SA), vía commons
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Cabina de vuelo del Concorde 102 (F WTSA)SailEOuiAla (CC BY SA), vía commons
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Concorde G BOAB de British Airways, ManchesterKen Fielding (CC BY SA), vía commons
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Concorde F WTSB, MSN 201Mike Burdett from CROMER, UK (CC BY SA), vía commons
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Aerospatiale/BAC Concorde, prototipo F-WTSS, MSN 001Laurent Errera (CC BY SA), vía commons
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F WTSB, acceso a la cabina de vueloDuch.seb (CC BY SA), vía commons
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Vista frontal del Concorde 102 (F-WTSA)SailEOuiAla (CC BY SA), vía commons
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Concorde 102 de British AirwaysKonstantin von Wedelstaedt (GFDL), vía commons
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Exterior del Concorde (G-BBDG), Brooklands Museum, Surrey, Reino UnidoJules Verne Times Two (CC BY SA), vía commons
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Sud Aviation Concorde 001 F WTSSAlan Wilson (CC BY SA), vía commons
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F-WTSB, cabina presidencialDuch.seb (CC BY SA), vía commons
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Interior de Concorde G AXDNM J Richardson (CC BY SA), vía commons
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Air France Concorde F-BVFA en ManchesterRob Hodgkins (CC BY SA), vía commons
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Tren de aterrizaje del Concorde F WTSA, Musée DeltaMathieu Marquer from Paris, FRANCE (CC BY SA), vía commons
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Concorde G BBDG CockpitWilliam M (CC BY SA), vía commons
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Concorde 001 F-WTSS en museo (2)Clemens Vasters (CC BY), vía commons
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Primer Concorde de serie francés F WTSB en AeroscopiaDuch.seb (CC BY SA), vía commons
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Cabina de vuelo de Concorde G AXDNRonnie Macdonald (CC BY), vía commons
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Air France Concorde F BVFARalf Manteufel (GFDL), vía commons
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Concorde F WTSAJeroen Stroes Aviation Photography from Netherlands (CC BY), vía commons
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BAC Concorde G-BBDG en el Brooklands Museum, Weybridge, Surrey, junio de 2014calflier001 (CC BY SA), vía commons
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Concorde G BOAA de British AirwaysRonnie Macdonald from Chelmsford and Largs, United Kingdom (CC BY), vía commons
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Concorde 001 F-WTSS en museo (1)Clemens Vasters (CC BY), vía commons
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Concorde G AXDNRonnie Macdonald (CC BY), vía commons
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Concorde F-WTSB en Aeroscopia, Toulouse (2)Duch.seb (CC BY SA), vía commons
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Concorde F WTSA, Musée DeltaMathieu Marquer from Paris, FRANCE (CC BY SA), vía commons
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Concorde G-BBDG en el Brooklands MuseumIan Capper (CC BY SA), vía commons
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British Airways Concorde G-BOAA en GinebraAero Icarus from Zürich, Switzerland (CC BY SA), vía commons
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Concorde F-WTSA, vista frontal izquierda, Musée DeltaTimothy A. Gonsalves (CC BY SA), vía commons
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Concorde F-WTSB en Aeroscopia, Toulouse (1)Duch.seb (CC BY SA), vía commons
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Concorde 001 F-WTSS, morro en museokitmasterbloke (CC BY), vía commons
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G-AXDN BAC/SNECMA Concorde 101, Duxford, exteriorkitmasterbloke (CC BY), vía commons
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Brooklands - Concorde 202 G BBDG ('Delta Golf')Rob Farrow (CC BY SA), vía commons
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Concorde G BOAC en su último vuelo, ManchesterKen Fielding (CC BY SA), vía commons
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Concorde F WTSA, Musée Delta d'Athis MonsTimothy A. Gonsalves (CC BY SA), vía commons
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Aérospatiale BAC Concorde F WTSB, MSN 201Laurent ERRERA from L'Union, France (CC BY SA), vía commons
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Concorde G-BBDG en el Brooklands MuseumAviationPhotographer (CC BY SA), vía commons
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Concorde G AXDN expuesto en el IWM DuxfordAviationPhotographer (CC BY SA), vía commons
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British Airways Concorde G BOACEduard Marmet (CC BY SA), vía commons
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G AXDN BAC Concorde 101 en vueloMark Harkin (CC BY), vía commons
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G AXDN BAC Concorde 101Mark Harkin (CC BY), vía commons

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