New Glenn NG-2: The Breakthrough Landing That Changes Heavy-Lift Rockets Forever
Vídeo del canal SpaceInfo Club sobre New Glenn, enlazado en su ficha de Above Ten Thousand. Duración: 28:19. Idioma: inglés. Tipo de vídeo: Documental.
De qué trata
Análisis técnico de la misión NG-2 del New Glenn, centrado en el aterrizaje de la primera etapa sobre el buque Jacklyn y en su comparación con las maniobras de recuperación del Falcon 9 y del Super Heavy de SpaceX.
Contexto histórico
NG-2 despegó el 13 de noviembre de 2025 desde el Launch Complex 36 de Cabo Cañaveral con los dos satélites de la misión ESCAPADE de la NASA, que se liberaron con éxito. Fue el segundo lanzamiento del New Glenn y la primera vez que se recuperó su primera etapa. Llegó pocos días después de que la NASA reabriera el contrato de su sistema de alunizaje.
Datos destacados
El vídeo describe el lanzador. Mide unos 98 m. La primera etapa lleva siete motores BE-4 de oxígeno líquido y gas natural licuado, con ciclo rico en oxígeno, y la segunda, motores BE-3U de hidrógeno y oxígeno. Blue Origin anuncia unas 45 toneladas a órbita baja y 13 a órbita de transferencia geoestacionaria. La cronología del vuelo fue esta: Max Q a 1 min 35 s; apagado de la primera etapa a 3 min 5 s; separación a 3 min 9 s, sin separación en caliente; encendido de la segunda etapa a 3 min 17 s; encendido de reentrada del propulsor a 6 min 48 s; encendido de aterrizaje a 8 min 27 s y toma de contacto a 9 min 9 s.
En la fase final, el New Glenn quedó en vuelo estacionario desplazado del buque. Luego se trasladó lateralmente decenas de metros orientando el empuje de sus tres BE-4 centrales y descendió. El presentador estima entre 2 y 8 segundos de estacionario y un consumo de 1,5 a más de 2 toneladas de propelente. Lo compara con el encendido final directo del Falcon 9, con un solo Merlin 1D, y con la captura en torre del Super Heavy. Atribuye el método a la experiencia de New Shepard. Da más margen y seguridad, porque si falla el empuje la etapa cae al mar y no sobre el buque, pero cuesta carga útil, complica el control y añade cargas laterales a la estructura. Advierte que lo que cuenta de los sensores de aterrizaje (lidar, unidades inerciales, GPS) son hipótesis sin confirmación oficial.
