Programa Apolo · NASA · Tripulado

Apolo 11

16 jul 1969, 13:32
Fecha de lanzamiento
3
Tripulantes
8 d 3 h
Duración
Éxito
Resultado

Actualidad de Apolo 11

12 de septiembre de 2026

6 de agosto de 2026

1 de agosto de 2026

El Apolo 11 fue la misión que llevó por primera vez a seres humanos a la superficie de la Luna y los devolvió con vida a la Tierra, cumpliendo el objetivo que John F. Kennedy había fijado ante el Congreso en mayo de 1961. Lanzada desde el complejo 39A del Centro Espacial Kennedy el 16 de julio de 1969 por un Saturn V, llevaba a Neil Armstrong como comandante, Michael Collins como piloto del módulo de mando y Buzz Aldrin como piloto del módulo lunar. El módulo lunar *Eagle* se separó del módulo de mando *Columbia* y alunizó en el mar de la Tranquilidad el 20 de julio, tras un descenso marcado por las alarmas de programa 1202 y 1201 y por el pilotaje semiautomático de Armstrong para esquivar un campo de bloques. Seis horas y media después, Armstrong bajó a la superficie y pronunció la frase más citada de la era espacial; Aldrin se le unió poco después. Ambos pasaron algo más de dos horas fuera de la nave: plantaron la bandera estadounidense, hablaron por radio con el presidente Nixon, desplegaron el paquete científico EASEP y un experimento de composición del viento solar, y recogieron 21,55 kilogramos de rocas y suelo lunar. Mientras tanto Collins permaneció solo en órbita lunar a bordo de *Columbia*. La etapa de ascenso despegó el 21 de julio, se acopló con el módulo de mando y la tripulación amerizó en el Pacífico el 24 de julio, donde la recogió el portaaviones USS *Hornet*. Los tres pasaron veintiún días en cuarentena por precaución ante una posible contaminación biológica lunar.

Carga transportada

El conjunto lanzado por el Saturn V AS-506 estaba formado por el módulo de mando y servicio CSM-107 *Columbia* y el módulo lunar LM-5 *Eagle*, más la etapa S-IVB que ejecutó la inyección translunar y quedó después en órbita solar. *Eagle* se diferenciaba del módulo lunar del Apolo 10 por una antena de VHF para la adquisición del módulo de mando en el encuentro, un motor de ascenso más ligero, más protección térmica en el tren de aterrizaje y el paquete científico EASEP; en *Columbia* el único cambio de fondo fue retirar el aislamiento de la escotilla delantera. La carga científica desplegada en la superficie fue precisamente el EASEP, versión reducida del ALSEP diseñada para montarse en pocos minutos: un experimento sísmico pasivo para registrar sismos lunares y un retrorreflector láser para medir la distancia Tierra-Luna. A ellos se sumó un experimento de composición del viento solar, una fina lámina de aluminio desplegada de cara al Sol y recogida al cabo de 77 minutos para su análisis en la Tierra. El equipamiento de superficie incluía además la cámara de televisión de barrido lento, cámaras fotográficas Hasselblad, el martillo de geólogo, tubos de núcleo, palas y tenazas con mangos extensibles y dos cajas de muestras. Como carga simbólica viajaron una placa atornillada a la escalerilla de *Eagle*, un disco de silicio con mensajes de dirigentes de 73 países, medallas conmemorativas de los cosmonautas Komarov y Gagarin, un parche del Apolo 1, una réplica en oro de una rama de olivo, dos banderas estadounidenses destinadas a las cámaras del Congreso y los pequeños equipos de preferencias personales de la tripulación, de unos 0,23 kilogramos cada uno. De vuelta, *Columbia* trajo 21,55 kilogramos de rocas y suelo lunar, la película expuesta y las cintas de datos.

TripulaciónFunciónAgenciaActividad extravehicular
Neil Alden ArmstrongComandanteNASA · Estados Unidos
Michael CollinsPiloto del módulo de mandoNASA · Estados Unidos
Edwin Eugene "Buzz" Aldrin Jr.Piloto del módulo lunarNASA · Estados Unidos

Historia

Una carrera que empezó en un discurso

El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial, y con él la certeza de que un cohete capaz de alcanzar la órbita también podía llevar una cabeza nuclear de un continente a otro. La respuesta del presidente Dwight D. Eisenhower fue crear la NASA e iniciar el Proyecto Mercury. Los soviéticos volvieron a adelantarse el 12 de abril de 1961, cuando Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en el espacio y en orbitar la Tierra; Alan Shepard voló el 5 de mayo siguiente, pero su vuelo de quince minutos fue suborbital.

Como la Unión Soviética disponía de lanzadores con más capacidad, John F. Kennedy buscó deliberadamente un objetivo que excediera a la generación de cohetes existente, de modo que ambos países partieran del mismo punto. El 25 de mayo de 1961, ante el Congreso, lo formuló sin ambages: la nación debía comprometerse a lograr, antes del fin de la década, posar un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra. El 12 de septiembre de 1962, en el estadio de la Universidad Rice de Houston y ante unas cuarenta mil personas, añadió la frase que quedó: elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil.

Apolo 11
Aldrin sale del módulo lunar hacia la superficie lunar

No hubo unanimidad. El matemático del MIT Norbert Wiener bautizó el empeño como *moondoggle*, un dispendio inútil. Kennedy llegó a proponer a Nikita Jrushchov convertir el alunizaje en un proyecto conjunto en junio de 1961, y repitió la oferta ante la Asamblea General de la ONU el 20 de septiembre de 1963; la idea se abandonó tras su muerte.

La decisión técnica determinante llegó en julio de 1962, cuando el administrador James Webb anunció que se emplearía el encuentro en órbita lunar en lugar del ascenso directo o del encuentro en órbita terrestre. De ahí nació la arquitectura de tres piezas: un módulo de mando con cabina para tres astronautas y única parte que regresaría a la Tierra, un módulo de servicio con la propulsión, la energía eléctrica, el oxígeno y el agua, y un módulo lunar de dos etapas, una de descenso para posarse y otra de ascenso para devolver a los astronautas a la órbita lunar. Así todo el conjunto cabía en un único Saturn V.

El programa estuvo a punto de descarrilar el 27 de enero de 1967, cuando Gus Grissom, Ed White y Roger B. Chaffee murieron en el incendio del Apolo 1. La recuperación fue rápida y ordenada: en octubre de 1968 el Apolo 7 evaluó el módulo de mando en órbita terrestre; en diciembre el Apolo 8 lo llevó a órbita lunar; en marzo de 1969 el Apolo 9 exprimió el módulo lunar alrededor de la Tierra; y en mayo el Apolo 10 hizo el ensayo general en órbita lunar, con su módulo lunar descendiendo hasta unos quince kilómetros del futuro punto de alunizaje. En julio de 1969 todo estaba dispuesto para el último paso.

Armstrong, Collins y Aldrin

La asignación inicial —Neil Armstrong al mando, Jim Lovell como piloto del módulo de mando y Buzz Aldrin como piloto del módulo lunar— se anunció el 20 de noviembre de 1967, y lo hizo como tripulación de reserva del Apolo 9. Los retrasos de diseño y fabricación del módulo lunar obligaron a intercambiar las tripulaciones del Apolo 8 y el Apolo 9, y la de Armstrong pasó a ser reserva del Apolo 8; por la rotación habitual, eso lo colocaba al mando del Apolo 11.

Apolo 11
Aldrin desciende por la escalerilla del módulo lunar hasta la superficie lunar

Hubo un cambio. Michael Collins, piloto del módulo de mando del Apolo 8, empezó a tener problemas en las piernas: los médicos le diagnosticaron un crecimiento óseo entre la quinta y la sexta vértebras que exigía cirugía. Lovell ocupó su puesto en el Apolo 8 y, ya recuperado, Collins se incorporó a la tripulación de Armstrong. El Apolo 11 fue la segunda misión estadounidense en la que todos los tripulantes tenían experiencia previa de vuelo espacial, después del Apolo 10.

Deke Slayton ofreció a Armstrong sustituir a Aldrin por Lovell, porque algunos consideraban a Aldrin difícil de tratar. Armstrong se lo pensó un día y declinó: entendía que Lovell merecía mandar una misión propia, y acabó mandando el Apolo 13. La relación entre los tres nunca fue la camaradería alegre de la tripulación del Apolo 12; Aldrin y Collins llegaron a describirse como «desconocidos amables», aunque Armstrong discrepaba y sostenía que todas sus tripulaciones habían trabajado bien.

La reserva la formaron Lovell como comandante, William Anders como piloto del módulo de mando y Fred Haise como piloto del módulo lunar. Anders había aceptado un puesto en el National Aeronautics and Space Council a partir de agosto de 1969, así que Ken Mattingly entrenó en paralelo por si la misión se retrasaba. Apolo añadió además una tercera figura inexistente en Mercury y Gemini: la tripulación de apoyo —Mattingly, Ronald Evans y Bill Pogue—, encargada de mantener al día el plan de vuelo, las listas de comprobación y las reglas de misión, y de desarrollar los procedimientos de emergencia. Los comunicadores de cápsula (CAPCOM) fueron miembros de las tripulaciones de reserva y apoyo junto a Charles Duke, Owen Garriott, Don L. Lind, Bruce McCandless II y Harrison Schmitt.

La pregunta de quién pisaría primero la Luna se hizo en la primera rueda de prensa. Una de las primeras versiones de la lista de salida hacía salir antes al piloto del módulo lunar, como en Gemini, y a comienzos de 1969 varios periodistas —y el administrador asociado George Mueller— daban por hecho que sería Aldrin. Slayton acabó diciéndole que saldría primero el comandante, y la decisión se anunció en rueda de prensa el 14 de abril de 1969. Aldrin creyó durante décadas que había pesado la posición de la escotilla del módulo lunar; en su autobiografía de 2001, Chris Kraft reveló una reunión entre Gilruth, Slayton, Low y él mismo en la que se decidió cambiar el plan de vuelo para que el primero en salir fuera el comandante, con el argumento de que quien pisara primero la Luna debía ser una figura serena y discreta, al estilo de Charles Lindbergh.

Columbia y Eagle

El emblema de la misión lo diseñó Collins, que buscaba un símbolo de «alunizaje pacífico por parte de Estados Unidos». A sugerencia de Lovell escogió el águila calva; el instructor de simulador Tom Wilson propuso ponerle una rama de olivo en el pico. La primera versión fue rechazada por Bob Gilruth, director del Manned Spacecraft Center, que veía las garras «demasiado belicosas»: la rama de olivo pasó entonces a las garras. Los tres decidieron no poner sus nombres en el parche, para que representara a todos los que habían trabajado por el alunizaje. Ese águila acabó en el reverso del dólar Eisenhower de 1971 y del dólar Susan B. Anthony de 1979.

Apolo 11
Aldrin desciende los peldaños de la escalerilla del módulo lunar

Los distintivos de llamada también tuvieron su historia. Tras los Charlie Brown y Snoopy del Apolo 10, la NASA pidió menos frivolidad; en la planificación temprana se usaron *Snowcone* para el módulo de mando y *Haystack* para el lunar. El módulo lunar se llamó finalmente **Eagle**, por el águila del emblema, y el de mando **Columbia**, por el *Columbiad*, el cañón gigante que lanzaba una nave —también desde Florida— en la novela de Julio Verne de 1865, y por Columbia como nombre histórico de Estados Unidos.

La etapa de ascenso del LM-5 *Eagle* llegó al Centro Espacial Kennedy el 8 de enero de 1969; la de descenso, cuatro días después; el CSM-107 *Columbia*, el 23 de enero. *Eagle* se diferenciaba del LM-4 *Snoopy* del Apolo 10 en varias cosas: una antena de VHF para comunicarse con los astronautas durante la actividad extravehicular, un motor de ascenso más ligero, más protección térmica en el tren de aterrizaje y un paquete de experimentos científicos, el Early Apollo Scientific Experiments Package (EASEP). En el módulo de mando el único cambio de configuración fue retirar parte del aislamiento de la escotilla delantera.

Cada astronauta llevó además un pequeño equipaje personal. Se embarcaron cinco bolsas de preferencia personal de 0,23 kg: tres estibadas en *Columbia* y dos en *Eagle*. La de Armstrong contenía un trozo de madera de la hélice izquierda del Flyer de los hermanos Wright de 1903 y un fragmento de tela de su ala, junto a un pin de astronauta con diamantes que las viudas de la tripulación del Apolo 1 habían entregado a Slayton.

El lugar y la cuenta atrás

La Junta de Selección de Emplazamientos de la NASA anunció cinco sitios candidatos el 8 de febrero de 1968, resultado de dos años de estudio sobre la fotografía de alta resolución de las cinco sondas del programa Lunar Orbiter y los datos de superficie del programa Surveyor: ningún telescopio terrestre alcanzaba la resolución que Apolo necesitaba. El emplazamiento debía estar cerca del ecuador lunar para ahorrar propulsante, despejado de obstáculos y llano, para no confundir al radar de alunizaje. El valor científico no entró en la ecuación. Los sitios 1 y 2 estaban en el mar de la Tranquilidad; el 3, en el Sinus Medii; el 4 y el 5, en el océano de las Tormentas.

Apolo 11
Aldrin posa para una fotografía junto a la bandera de EE. UU. desplegada

Los siete criterios finales exigían pocos cráteres, trayectorias de aproximación libres de colinas, riscos o cráteres profundos, un consumo mínimo de propulsante, margen para retrasos en la cuenta atrás, una trayectoria de retorno libre que permitiera rodear la Luna y volver sin encender motores si algo fallaba, buena visibilidad en la aproximación —con el Sol entre 7 y 20 grados por detrás del módulo lunar— y una pendiente general inferior a dos grados. La exigencia sobre el ángulo solar era la más restrictiva: limitaba el lanzamiento a un solo día al mes. Se eligió posarse justo después del amanecer lunar, para limitar los extremos térmicos. La junta escogió el Sitio 2, con el 3 y el 5 como alternativas.

El Saturn V AS-506 se fue montando pieza a pieza: la tercera etapa S-IVB llegó el 18 de enero, la segunda S-II el 6 de febrero, la primera S-IC el 20 de febrero y la unidad de instrumentos el 27 de febrero. A las 12:30 del 20 de mayo de 1969, un conjunto de 5.443 toneladas salió del Edificio de Ensamblaje de Vehículos sobre el transportador oruga camino de la plataforma 39A, mientras el Apolo 10 todavía viajaba hacia la Luna. La prueba de cuenta atrás empezó el 26 de junio y terminó el 2 de julio. En la madrugada del 16 se cargaron de hidrógeno líquido los tanques de la S-II y la S-IVB. Las operaciones de lanzamiento estaban parcialmente automatizadas, con 43 programas escritos en el lenguaje ATOLL.

Slayton despertó a la tripulación poco después de las 04:00. Tras el desayuno tradicional de filete con huevos, se enfundaron los trajes y empezaron a respirar oxígeno puro. A las 06:30 salieron hacia el Complejo de Lanzamiento 39. Haise entró en *Columbia* unas tres horas y diez minutos antes de la hora de lanzamiento y ayudó a acomodar a Armstrong en la litera izquierda a las 06:54; cinco minutos después ocupó la derecha Collins, y por último Aldrin la central. La cuenta atrás pasó a ser automática a tres minutos y veinte segundos del despegue. Más de 450 personas ocupaban las consolas de la sala de disparo.

16 de julio de 1969

Un millón de espectadores, según las estimaciones, siguieron el despegue desde las carreteras y playas cercanas. Entre los invitados estaban el jefe de Estado Mayor del Ejército, William Westmoreland, cuatro miembros del gabinete, diecinueve gobernadores, cuarenta alcaldes, sesenta embajadores y doscientos congresistas; el vicepresidente Spiro Agnew lo vio junto al expresidente Lyndon B. Johnson. Había unos 3.500 representantes de los medios, dos tercios estadounidenses y el resto de otros 55 países. El lanzamiento se televisó en directo en 33 países, con unos 25 millones de espectadores solo en Estados Unidos. Richard Nixon lo siguió desde su despacho en la Casa Blanca acompañado por el astronauta Frank Borman.

Apolo 11
Huella de bota de astronauta en la superficie lunar

El Saturn V AS-506 despegó el 16 de julio de 1969 a las 13:32:00 UTC (09:32:00 EDT). A los 13,2 segundos de vuelo el vehículo inició el giro hacia su acimut de 72,058 grados. Los motores de la primera etapa se apagaron unos 2 minutos y 42 segundos después del despegue, seguidos de la separación de la S-IC y el encendido de la S-II; la segunda etapa se apagó y se separó hacia los 9 minutos y 8 segundos, y pocos segundos después se encendió por primera vez la S-IVB.

A los doce minutos de vuelo el Apolo 11 estaba en una órbita terrestre casi circular de unos 186 por 183 kilómetros. Tras una órbita y media —unas dos horas y media—, un segundo encendido de la S-IVB ejecutó la inyección translunar: un impulso de unos 5 minutos y 47 segundos iniciado a las 16:16:16 UTC. Media hora más tarde, con Collins a los mandos desde el asiento izquierdo, se hizo la maniobra de transposición, acoplamiento y extracción: *Columbia* se separó de la etapa agotada, giró sobre sí misma y se acopló a *Eagle*, que seguía unido al cohete. Extraído el módulo lunar, el conjunto siguió camino de la Luna mientras la etapa S-IVB era desviada a una trayectoria de paso, para evitar cualquier colisión con la nave, la Tierra o la Luna; el efecto honda del paso lunar la dejó en órbita solar.

El 19 de julio a las 17:21:50 UTC el Apolo 11 pasó por detrás de la Luna y encendió el motor de propulsión de servicio para entrar en órbita lunar. En las treinta órbitas siguientes la tripulación vio pasar bajo ella el punto de alunizaje, en el sur del mar de la Tranquilidad, a unos 19 kilómetros al suroeste del cráter Sabine D. El lugar se había escogido en parte porque las sondas automáticas Ranger 8 y Surveyor 5 y los Lunar Orbiter lo habían caracterizado como relativamente llano y liso: quedaba a unos 25 kilómetros al sureste del punto de alunizaje del Surveyor 5 y a unos 68 kilómetros al suroeste del lugar de impacto del Ranger 8.

El descenso y las alarmas 1202

A las 12:52:00 UTC del 20 de julio Aldrin y Armstrong pasaron a *Eagle* y empezaron los preparativos finales. A las 17:44:00 *Eagle* se separó de *Columbia*. Collins, ya solo, inspeccionó el módulo lunar mientras este giraba lentamente ante él, para comprobar que no estaba dañado y que el tren de aterrizaje se había desplegado. Armstrong lo resumió así: «El Águila tiene alas».

Apolo 11
Primer plano de la huella de un astronauta en el suelo lunar

Nada más empezar el descenso, ambos advirtieron que los accidentes de la superficie pasaban dos o tres segundos antes de lo previsto: iban «largos» y acabarían posándose kilómetros al oeste del punto previsto. *Eagle* volaba demasiado deprisa. La causa pudo estar en los *mascons*, concentraciones de masa en la corteza lunar que alteran localmente la gravedad; el director de vuelo Gene Kranz especuló también con un exceso de presión en el túnel de acoplamiento o con la propia pirueta de inspección.

Cinco minutos después del inicio del encendido de descenso, a 6.000 pies (1.800 metros) sobre la superficie, el ordenador de guiado del módulo lunar distrajo a la tripulación con la primera de varias alarmas de programa 1201 y 1202. En el centro de control de Houston, el ingeniero informático Jack Garman dijo al oficial de guiado Steve Bales que era seguro continuar, y así se transmitió a la tripulación. Las alarmas indicaban «desbordamientos del ejecutivo»: el ordenador no podía completar todas sus tareas en tiempo real y tenía que posponer algunas. Margaret Hamilton, directora de programación del ordenador de vuelo de Apolo en el Charles Stark Draper Laboratory del MIT, lo explicó después con una imagen precisa: culpar al ordenador de los problemas del Apolo 11 sería como culpar a quien ve un incendio y llama a los bomberos, porque el software estaba programado para eliminar las tareas de menor prioridad y restablecer las importantes; el ordenador, lejos de forzar un aborto, lo evitó.

Durante la misión la causa se atribuyó a que el interruptor del radar de encuentro estaba en la posición equivocada, de modo que el ordenador procesaba a la vez los datos del radar de encuentro y los del radar de alunizaje. El ingeniero de software Don Eyles concluyó en un artículo de 2005 que el origen era un fallo de diseño del *hardware* ya visto en las pruebas del primer módulo lunar no tripulado, en el Apolo 5: un desfase eléctrico entre dos partes del sistema del radar de encuentro podía hacer que la antena, inmóvil, pareciera al ordenador oscilar entre dos posiciones, y ese robo de ciclos espurio provocaba las alarmas.

El campo de bloques y el pilotaje manual

Cuando Armstrong volvió a mirar afuera, vio que el sistema de guiado apuntaba a una zona sembrada de bloques al norte y al este de un cráter de 300 pies (91 metros) de diámetro, identificado después como el cráter West. Tomó entonces control semiautomático. Pensó en posarse antes del campo de bloques para poder recoger muestras geológicas de allí, pero su velocidad horizontal era demasiado alta. Durante todo el descenso Aldrin fue cantando los datos de navegación mientras Armstrong pilotaba.

Apolo 11
La placa dejada en la Luna por la tripulación del Apollo 11

Armstrong encontró un claro y dirigió la nave hacia él; al acercarse, a 250 pies (76 metros) de altura, descubrió que su nuevo punto tenía un cráter. A 107 pies (33 metros), sabiendo que el propulsante menguaba, decidió posarse en el primer sitio posible: rebasó el cráter y encontró otro trozo de terreno llano. Estaban a 100 pies (30 metros) del suelo con noventa segundos de propulsante. El polvo levantado por el motor empezó a impedirle juzgar el movimiento de la nave, y se fijó en unas rocas grandes que sobresalían de la nube para estimar la velocidad.

Una luz avisó a Aldrin de que al menos una de las sondas de 67 pulgadas (170 centímetros) que colgaban de las patas había tocado el suelo: «¡Luz de contacto!». Armstrong debía haber apagado el motor de inmediato —los ingenieros temían que la presión de su propio escape reflejado en la superficie lo hiciera estallar—, pero se le pasó. Tres segundos después *Eagle* se posaba y Armstrong apagaba el motor.

«Houston, aquí Base Tranquilidad»

*Eagle* alunizó a las 20:17:40 UTC del domingo 20 de julio de 1969 con 216 libras (98 kilogramos) de combustible utilizable. La información disponible para la tripulación y los controladores indicaba margen para otros 25 segundos de vuelo propulsado antes de que abortar sin tocar el suelo dejara de ser seguro; el análisis posterior situó la cifra real más cerca de los 50 segundos. El Apolo 11 alunizó con menos combustible que la mayoría de las misiones siguientes, y los astronautas recibieron un aviso prematuro de nivel bajo: se comprobó después que el propulsante chapoteaba más de lo previsto y dejaba al descubierto un sensor. En las misiones posteriores se añadieron deflectores antichapoteo a los tanques.

Apolo 11
Aldrin camina por la superficie lunar junto a la pata del Módulo Lunar

Tras confirmar la lista de comprobación posterior al alunizaje, Armstrong respondió al CAPCOM, Charles Duke, con las palabras: «Houston, aquí Base Tranquilidad. El Águila ha alunizado». El cambio no ensayado del distintivo de llamada de *Eagle* a *Base Tranquilidad* subrayaba ante quien escuchaba que el alunizaje estaba consumado. Duke expresó el alivio del control de misión: «Recibido, Tranquilidad, os copiamos en el suelo. Hay un grupo de tipos aquí a punto de ponerse azules. Volvemos a respirar».

Dos horas y media después del alunizaje, antes de empezar los preparativos de la salida, Aldrin pidió por radio a cuantos estuvieran escuchando que se detuvieran un momento a contemplar los acontecimientos de las últimas horas y a dar gracias a su manera. Después tomó la comunión en privado. La NASA litigaba entonces con la activista atea Madalyn Murray O'Hair, que exigía que sus astronautas se abstuvieran de retransmitir actos religiosos desde el espacio, y por eso Aldrin evitó mencionarla directamente. El plan preveía un periodo de sueño de cinco horas antes de la salida, pero decidieron adelantar los preparativos convencidos de que no podrían dormir.

La primera actividad extravehicular

Los preparativos para salir empezaron a las 23:43 UTC y llevaron tres horas y media en lugar de dos: en los entrenamientos todo estaba dispuesto de antemano, pero la cabina real contenía además listas, envases de comida y herramientas. Seis horas y treinta y nueve minutos después del alunizaje, *Eagle* se despresurizó.

La escotilla se abrió a las 02:39:33. Armstrong tuvo alguna dificultad para pasar con la mochila de soporte vital a cuestas; algunas de las frecuencias cardíacas más altas registradas en astronautas de Apolo se dieron precisamente en las entradas y salidas del módulo lunar. A las 02:51 inició el descenso por la escalerilla de nueve peldaños; la unidad de control remoto que llevaba en el pecho le impedía verse los pies. Por el camino tiró de una anilla para desplegar el conjunto de estiba de equipo modular (MESA) plegado en el costado de *Eagle* y activar la cámara de televisión.

Apolo 11
Almohadilla del Módulo Lunar apoyada en la superficie lunar

El Apolo 11 usaba televisión de barrido lento, incompatible con la emisión convencional: la imagen se mostraba en un monitor especial y una cámara corriente filmaba ese monitor, con la consiguiente pérdida de calidad. La señal se recibió en Goldstone, en Estados Unidos, y con mejor fidelidad en la estación de Honeysuckle Creek, cerca de Canberra; minutos después se pasó al radiotelescopio de Parkes, más sensible. Pese a las dificultades técnicas y meteorológicas, las imágenes en blanco y negro llegaron al menos a 600 millones de personas. Las copias en formato de emisión se conservaron y son de acceso general, pero las grabaciones de la transmisión original de barrido lento se perdieron con toda probabilidad al reutilizar cintas magnéticas en la NASA.

Tras describir el polvo como «de grano muy fino», «casi como un polvo de talco», a las 02:56:15 —seis horas y media después del alunizaje— Armstrong bajó de la pata de *Eagle* y declaró: «Es un pequeño paso para [un] hombre, un gran salto para la humanidad». Quiso decir «para un hombre», pero el artículo no se oye en la transmisión.

Unos siete minutos después recogió una muestra de contingencia de suelo con una bolsa montada en un palo y se la guardó en un bolsillo del muslo derecho: era el seguro de que volvería algo de suelo lunar aunque una emergencia obligara a abortar la salida. Doce minutos más tarde retiró la cámara de televisión del MESA, hizo una panorámica y la montó en un trípode; el cable quedó parcialmente enrollado y fue un riesgo de tropiezo durante toda la actividad. La fotografía fija se hizo con una Hasselblad que podía usarse en mano o montada en el traje. Aldrin se le unió en la superficie y describió la vista con dos palabras: «Magnífica desolación».

Moverse con un sexto de la gravedad terrestre resultó, según Armstrong, «incluso quizá más fácil que en las simulaciones». Aldrin probó formas de desplazarse, incluidos saltos a pies juntos; la mochila tendía a echarlos hacia atrás, pero ninguno tuvo problemas serios de equilibrio, y el trote largo acabó siendo el método preferido. Había que planificar seis o siete pasos por delante y el suelo fino resbalaba. Aldrin notó que pasar del sol a la sombra de *Eagle* no cambiaba la temperatura dentro del traje, aunque el casco se calentaba al sol. El MESA, en sombra, no ofrecía una superficie de trabajo estable y ralentizó algo las tareas.

La bandera, la llamada de Nixon y la placa

Los astronautas plantaron el conjunto de bandera lunar con la enseña de Estados Unidos a la vista de la cámara. Aldrin recordaría que, de todas las tareas, la que más quería que saliera bien era esa; pero el mástil telescópico apenas entró unos cinco centímetros en el suelo duro. Temiendo que se cayera ante los televidentes, hizo igualmente «un saludo nítido de West Point».

Apolo 11
El Módulo Lunar posado en la superficie lunar

Antes de que Aldrin pudiera fotografiar a Armstrong con la bandera, Richard Nixon habló con ellos por una transmisión telefónica que el propio presidente calificó como la llamada más histórica jamás hecha desde la Casa Blanca. Nixon tenía preparado un discurso largo; Frank Borman, allí como enlace de la NASA, lo convenció de ser breve. Nixon dijo que, por lo que habían hecho, los cielos pasaban a formar parte del mundo del hombre, y que por un instante impagable toda la gente de la Tierra era verdaderamente una sola. Armstrong respondió que era un honor estar allí representando no solo a Estados Unidos, sino a los hombres de paz de todas las naciones.

Armstrong descubrió también la placa montada en la escalerilla del módulo lunar, con dos dibujos de la Tierra —los hemisferios occidental y oriental—, las firmas de los tres astronautas y del presidente y una inscripción: «Aquí, hombres del planeta Tierra pusieron por primera vez el pie sobre la Luna. Julio de 1969 d. C. Vinimos en paz en nombre de toda la humanidad».

El EASEP y la ciencia de la superficie

Por el riesgo de un aborto temprano en la Luna, los geólogos solo consiguieron que la NASA autorizara experimentos que pudieran instalarse o completarse en diez minutos. De ahí que el Apolo 11 no dejara un ALSEP completo como las misiones posteriores, sino el EASEP, más simple: se diseñó para desplegarse con un solo asa, y el retrorreflector láser quedaba listo en menos de diez minutos. El paquete incluía un experimento sísmico pasivo, para medir sismos lunares, y un retrorreflector para el experimento de telemetría láser lunar. Pese a su sencillez, el sismómetro era lo bastante sensible como para detectar los movimientos de Armstrong mientras dormía.

Apolo 11
Aldrin se prepara para desplegar el paquete EASEP

Se realizó además un experimento para medir directamente los elementos pesados del viento solar: una fina lámina de aluminio desplegada sobre la superficie de cara al Sol, en la que se esperaba que las partículas del viento solar penetraran y quedaran firmemente atrapadas. La lámina se recogió al cabo de 77 minutos y volvió a la Tierra dentro de una de las cajas de muestras.

Armstrong caminó 196 pies (60 metros) desde el módulo lunar para fotografiar el borde del cráter Little West, mientras Aldrin tomaba dos muestras de núcleo: usó el martillo de geólogo para clavar los tubos —la única vez que se empleó el martillo en la misión— y no logró penetrar más de seis pulgadas (15 centímetros). Después recogieron rocas con palas y tenazas montadas en mangos extensibles. Muchas de las tareas llevaron más tiempo del previsto, así que dejaron de documentar la recogida a mitad de los 34 minutos asignados, y Aldrin echó 6 kilogramos de suelo en la caja de rocas para calzarlas.

El control de misión usó una frase en clave para avisar a Armstrong de que su ritmo metabólico era alto y debía moderarse; como los ritmos se mantuvieron en general por debajo de lo esperado, se concedió a la pareja una prórroga de quince minutos. Armstrong explicó en una entrevista de 2010 que la NASA limitó la duración y el alcance del primer paseo lunar porque no existía prueba empírica de cuánta agua de refrigeración consumirían las mochilas para evacuar el calor corporal.

Las muestras contenían dos tipos de roca, basalto y brecha, y en ellas se identificaron tres minerales hasta entonces desconocidos: armalcolita —nombrado a partir de Armstrong, Aldrin y Collins—, tranquilitita y piroxferroíta. Los tres se han encontrado después en la Tierra.

El ascenso y el reencuentro

Aldrin entró primero. Con alguna dificultad, ambos izaron hasta la escotilla la película y dos cajas con 21,55 kilogramos de material de la superficie lunar mediante una polea de cable plano, el transportador de equipo lunar; el sistema resultó tan poco eficiente que las misiones siguientes prefirieron subir el material a mano. Ya dentro y con el soporte vital del módulo conectado, aligeraron la etapa de ascenso tirando fuera las mochilas, las sobrebotas lunares, una Hasselblad vacía y otros equipos. La escotilla se cerró a las 05:11:13 y se pusieron a dormir.

Apolo 11
Aldrin tras el despliegue del paquete EASEP

Moviéndose por la cabina, Aldrin dañó por accidente el disyuntor que debía armar el motor principal para el despegue. Hubo inquietud: sin él podían quedarse en la Luna. Bastó la punta no conductora de un rotulador de fieltro para accionar el interruptor.

Tras más de veintiuna horas y media en la superficie, dejaron atrás —además de los instrumentos científicos— un parche del Apolo 1 en memoria de Chaffee, Grissom y White; dos medallas conmemorativas de los cosmonautas soviéticos Vladímir Komarov y Yuri Gagarin, muertos en 1967 y 1968; una bolsa con una réplica en oro de una rama de olivo, símbolo tradicional de paz; y un disco de silicio con mensajes de buena voluntad de los presidentes Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon y de los dirigentes de 73 países.

Mientras dormían, a un centenar de kilómetros de allí la sonda soviética Luna 15 se disponía a descender. Su control de misión había adelantado inesperadamente la maniobra para intentar traer muestras antes que el Apolo 11; la sonda se estrelló a las 15:50 UTC. Unas dos horas después, a las 17:54:00 UTC, la etapa de ascenso de *Eagle* despegó para reunirse con Collins. La película tomada desde el módulo lunar en el despegue muestra la bandera —plantada a unos ocho metros de la etapa de descenso— agitándose violentamente en el escape del motor; Aldrin levantó la vista a tiempo de verla caer. Las misiones posteriores plantaron sus banderas más lejos del módulo.

Apolo 11
Aldrin desplegando el experimento de composición del viento solar

*Eagle* se encontró con *Columbia* a las 21:24 UTC del 21 de julio y ambos se acoplaron a las 21:35. La etapa de ascenso se soltó en órbita lunar a las 23:41.

Collins, solo alrededor de la Luna

Durante su día en solitario, Collins no se sintió solo. Aunque se ha escrito que «desde Adán ningún ser humano ha conocido semejante soledad», él se consideró parte plena de la misión: escribió en su autobiografía que la empresa estaba estructurada para tres hombres y que consideraba su tercio tan necesario como los otros dos. En los 48 minutos de cada órbita en que la cara oculta lo dejaba sin contacto por radio con la Tierra, lo que sentía no era miedo ni soledad, sino «conciencia, expectación, satisfacción, confianza, casi exultación».

Una de sus primeras tareas fue localizar el módulo lunar en el suelo. Houston le indicó que creía que había alunizado a unos 6,4 kilómetros del objetivo, pero en cada pasada lo buscó en vano. En la tercera órbita, justo antes de entrar en la cara oculta, el control de misión le avisó de un problema con la temperatura del refrigerante: si bajaba demasiado, partes de *Columbia* podían congelarse. En vez de tomar el control manual y aplicar el procedimiento de avería previsto, Collins movió el conmutador del sistema de automático a manual y otra vez a automático, siguió con las tareas rutinarias y vigiló la temperatura; al volver a la cara visible pudo informar de que el problema estaba resuelto.

Regreso, amerizaje y cuarentena

Camino de la Tierra, un rodamiento de la estación de seguimiento de Guam falló y amenazaba con dejar sin comunicaciones el último tramo del retorno. No había tiempo para una reparación ordinaria, así que el director de la estación, Charles Force, pidió a su hijo de diez años, Greg, que metiera sus manos pequeñas en la carcasa para rellenarla de grasa. Armstrong se lo agradeció después.

Apolo 11
Vista interior del Módulo Lunar con los indicadores y los mandos

Mientras tanto, el capitán de la Fuerza Aérea Hank Brandli, con acceso a imágenes de satélites espía clasificadas, advirtió que un frente de tormentas se dirigía a la zona de recuperación: la mala visibilidad y los fuertes vientos en altura habrían «hecho jirones los paracaídas». Alertó al capitán de navío Willard S. Houston Jr., del Centro Meteorológico de la Flota en Pearl Harbor, que sí tenía la habilitación necesaria, y por recomendación de ambos el contralmirante Donald C. Davis aconsejó a la NASA cambiar la zona de recuperación, arriesgando cada uno su carrera. La nueva zona quedó 215 millas náuticas (398 kilómetros) al noreste.

El cambio alteró el plan de vuelo y obligó a una secuencia de programas de reentrada nunca antes empleada: en una reentrada convencional el evento P64 daba paso al P67, y para una reentrada con rebote se usaban el P65 y el P66; aquí, como se alargaba la reentrada sin llegar a rebotar, el P65 pasó directamente al P67. La primera fase sometió a la tripulación a 6,5 g y la segunda a 6,0.

El portaaviones USS *Hornet*, al mando del capitán Carl J. Seiberlich, había sido designado buque principal de recuperación el 5 de junio, en sustitución del USS *Princeton*, que había recogido al Apolo 10 el 26 de mayo. Al llegar a Pearl Harbor el 5 de julio embarcó los helicópteros Sikorsky SH-3 Sea King del escuadrón HS-4, buzos de la UDT, un equipo de recuperación de la NASA de 35 personas y unos 120 informadores. Zarpó el 12 de julio hacia la zona de recuperación en el Pacífico central.

Antes del amanecer del 24 de julio el *Hornet* lanzó cuatro Sea King y tres Grumman E-1 Tracer. A las 16:44 UTC se desplegaron los paracaídas de frenado de *Columbia*, y siete minutos después la cápsula golpeaba el agua a 2.660 kilómetros al este de la isla Wake, 380 al sur del atolón Johnston y 24 kilómetros del portaaviones. *Columbia* quedó boca abajo, pero las bolsas de flotación activadas por los astronautas la enderezaron en diez minutos; un buzo le fijó un ancla flotante y otros colocaron los collarines de flotación y las balsas.

Apolo 11
Aldrin dentro del Módulo Lunar

Los buzos pasaron a la tripulación trajes de aislamiento biológico y los ayudaron a la balsa. La posibilidad de traer patógenos de la Luna se consideraba remota, pero la NASA tomó precauciones: se frotó a los astronautas con una disolución de hipoclorito sódico y se limpió *Columbia* con povidona yodada; la balsa con el material de descontaminación se hundió a propósito. Tras el aterrizaje del helicóptero en el *Hornet* a las 17:53 UTC, los astronautas recorrieron nueve metros hasta la instalación móvil de cuarentena, donde comenzaron la parte terrestre de sus veintiún días de aislamiento. Nixon los recibió allí y les dijo que, por lo que habían hecho, el mundo nunca había estado tan unido.

*Columbia* fue izada a bordo con la grúa del buque y acoplada a la instalación de cuarentena mediante un túnel flexible; el ingeniero John Hirasaki extrajo por él las muestras, la película y las cintas de datos. Todo el material recogido voló a la base aérea de Ellington, en Houston, y llegó al Laboratorio de Recepción Lunar en menos de 48 horas. El *Hornet* volvió a Pearl Harbor el 26 de julio; la instalación de cuarentena se cargó en un Lockheed C-141 Starlifter y aterrizó en Houston el 27, y los astronautas entraron en el laboratorio a las 10:00 UTC del 28. Conforme a la Ley de Exposición Extraterrestre, promulgada por la NASA el 16 de julio para codificar su protocolo, la cuarentena se mantuvo hasta que el 10 de agosto de 1969 el Comité Interinstitucional sobre Contaminación de Retorno la levantó en Atlanta, con parte médico limpio para los tres.

Celebraciones y gira mundial

El 13 de agosto de 1969 Armstrong, Aldrin y Collins fueron homenajeados con desfiles de confeti en Nueva York y Chicago ante unos seis millones de personas; en Nueva York el recorrido fue de Bowling Green a la sede de las Naciones Unidas, y Broadway se rebautizó ese día como «Apollo Way». Esa noche, en una cena de Estado en Los Ángeles a la que asistieron congresistas, cuarenta y cuatro gobernadores y embajadores de 83 naciones, Nixon y Agnew impusieron a cada astronauta la Medalla Presidencial de la Libertad. El 16 de septiembre se dirigieron a una sesión conjunta del Congreso y entregaron dos banderas estadounidenses que habían viajado a la superficie lunar a bordo de *Eagle*, una para la Cámara y otra para el Senado.

La gira mundial de buena voluntad, titulada «Giant Leap», duró 38 días: empezó el 29 de septiembre en Ciudad de México y terminó el 5 de noviembre de 1969 en Tokio, con paradas en 22 países —Bogotá, Buenos Aires, Río de Janeiro, Madrid, París, Ámsterdam, Bruselas, Londres, Berlín Occidental, Roma, Belgrado, Teherán, Bombay, Bangkok, Sídney, Guam y Honolulú, entre otras—. En Londres los recibió Isabel II en el palacio de Buckingham; en Belgrado, una multitud de entre cuatrocientas mil y quinientas mil personas los acompañó del aeropuerto a la Tumba del Soldado Desconocido.

Legado

Caminar sobre la Luna y volver con vida cumplió el objetivo que Kennedy había fijado ocho años antes: durante el alunizaje, en el control de misión, su discurso apareció en las pantallas seguido de las palabras «TASK ACCOMPLISHED, July 1969». Con el Apolo 11, Estados Unidos ganó la carrera espacial.

Apolo 11
Armstrong dentro del Módulo Lunar

No todo el mundo lo celebró igual. La víspera del lanzamiento, manifestantes encabezados por Ralph Abernathy protestaron ante el Centro Espacial Kennedy por el contraste entre el gasto espacial y la pobreza; el administrador Thomas Paine se reunió con él y acabó invitando a los manifestantes a presenciar el despegue. El poeta Gil Scott-Heron escribió en 1970 «Whitey on the Moon», que leía la misión como emblema de la desigualdad racial en Estados Unidos.

*Columbia* recorrió Estados Unidos visitando 49 capitales estatales, Washington D. C. y Anchorage; en 1971 pasó al Smithsonian y se expuso en el Museo Nacional del Aire y el Espacio, en la sala Milestones of Flight, junto al Flyer de los Wright, el Spirit of St. Louis, el Bell X-1, el X-15 y el Friendship 7. En 2017 se trasladó al hangar de restauración del centro Steven F. Udvar-Hazy para preparar la gira «Destination Moon». La etapa de descenso de *Eagle* sigue en la Luna: en 2009 el Lunar Reconnaissance Orbiter fotografió los lugares de alunizaje con resolución suficiente para distinguir las etapas de descenso, los instrumentos y las huellas de los astronautas. La etapa de ascenso, que no se siguió tras ser soltada, se dio por caída en un punto desconocido, aunque un trabajo publicado en 2021 sostiene que podría seguir en órbita.

De los experimentos, el sísmico pasivo dejó de recibir órdenes el 25 de agosto de 1969 y perdió el enlace descendente el 14 de diciembre; el retrorreflector láser, en cambio, sigue operativo en 2025 y continúa midiendo la distancia Tierra-Luna medio siglo después. Las rocas se guardan en el Laboratorio de Muestras Lunares del Centro Espacial Johnson, con una colección menor en White Sands: más de cien laboratorios de todo el mundo las estudian y cada año se preparan y envían unas quinientas muestras a investigadores. En noviembre de 1969 Nixon encargó a la NASA unos 250 expositores conmemorativos con polvo lunar del Apolo 11 y banderas para 135 naciones, los cincuenta estados y la ONU.

Apolo 11
La bandera de EE. UU. desplegada en la superficie lunar

Los motores F-1 de la primera etapa que lanzó el Apolo 11 fueron localizados en el fondo del Atlántico en 2012 por un equipo financiado por Jeff Bezos, y en julio de 2013 un conservador halló bajo el óxido un número de serie que la NASA confirmó como del Apolo 11. La etapa S-IVB que ejecutó la inyección translunar sigue en órbita solar próxima a la de la Tierra.

Imágenes

Apolo 11
Aldrin de pie junto a la bandera de EE. UU. desplegada
Apolo 11
Aldrin sale del módulo lunar hacia la superficie lunar
Apolo 11
Aldrin desciende por la escalerilla del módulo lunar hasta la superficie lunar
Apolo 11
Aldrin desciende los peldaños de la escalerilla del módulo lunar
Apolo 11
Aldrin posa para una fotografía junto a la bandera de EE. UU. desplegada
Apolo 11
Huella de bota de astronauta en la superficie lunar
Apolo 11
Primer plano de la huella de un astronauta en el suelo lunar
Apolo 11
La placa dejada en la Luna por la tripulación del Apollo 11
Apolo 11
Aldrin camina por la superficie lunar junto a la pata del Módulo Lunar
Apolo 11
Almohadilla del Módulo Lunar apoyada en la superficie lunar
Apolo 11
El Módulo Lunar posado en la superficie lunar
Apolo 11
Aldrin se prepara para desplegar el paquete EASEP
Apolo 11
Aldrin tras el despliegue del paquete EASEP
Apolo 11
Aldrin desplegando el experimento de composición del viento solar
Apolo 11
Vista interior del Módulo Lunar con los indicadores y los mandos
Apolo 11
Aldrin dentro del Módulo Lunar
Apolo 11
Armstrong dentro del Módulo Lunar
Apolo 11
La bandera de EE. UU. desplegada en la superficie lunar
Apolo 11
La Tierra saliendo sobre el horizonte lunar, vista desde el Apollo 11
Apolo 11
Luna llena fotografiada desde la nave Apollo 11

En otros sitios

Vídeos

Ver los 36 restantes

Sabías… sobre Apolo 11

  • ¿Que es saturno v?

    Saturn V fue el cohete de tres etapas que la NASA usó para llevar astronautas a la Luna en el programa Apollo. Medía 110,6 m, pesaba unas 2.900 t y sus cinco…

Fuentes: NASA — Apollo by the Numbers (SP-2000-4029)