Programa Apolo · NASA · Tripulado
Apolo-Soyuz
- 15 jul 1975, 19:50
- Fecha de lanzamiento
- 9 d 1 h
- Duración
- Éxito
- Resultado
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Apolo-Soyuz, llamado en Estados Unidos Apollo–Soyuz Test Project y en la Unión Soviética vuelo experimental Soyuz-Apolo, fue la primera misión espacial tripulada internacional. En julio de 1975 una nave Apolo con tres astronautas estadounidenses se acopló en órbita baja con la Soyuz 19, tripulada por dos cosmonautas soviéticos, y durante casi dos días ambas tripulaciones trabajaron juntas. El apretón de manos entre los comandantes Thomas Stafford y Alekséi Leónov se convirtió en el gran símbolo de la distensión de la Guerra Fría. El proyecto se gestó a partir de 1970 con contactos entre la NASA y la Academia de Ciencias soviética y quedó sellado por el acuerdo que Richard Nixon y Alekséi Kosiguin firmaron el 24 de mayo de 1972. Su pieza técnica clave fue el sistema de acoplamiento andrógino APAS, desarrollado en común, y un módulo de acoplamiento construido por la NASA que hacía de adaptador y de esclusa entre la atmósfera de oxígeno puro del Apolo y la de nitrógeno y oxígeno de la Soyuz. La Soyuz 19 despegó de Baikonur el 15 de julio de 1975 y el Apolo, con Stafford, Vance Brand y Deke Slayton, lo hizo horas después sobre un Saturn IB desde la plataforma LC-39B del Centro Espacial Kennedy. Se acoplaron el 17 de julio, intercambiaron visitas, regalos y mensajes de Brézhnev y del presidente Ford, realizaron experimentos conjuntos —entre ellos un eclipse solar artificial— y ensayaron un segundo acoplamiento con la Soyuz como nave activa. La Soyuz aterrizó el 21 de julio y el Apolo prolongó su vuelo hasta el 24, con decenas de experimentos propios de astronomía, observación de la Tierra y ciencia de materiales. El amerizaje estuvo marcado por la entrada de vapores tóxicos de los propulsores en la cabina, que llevó a los tres astronautas al hospital en Honolulu. Fue el último vuelo de una nave Apolo y el último vuelo tripulado estadounidense hasta el primer transbordador, en 1981. Su herencia técnica, el APAS, reapareció en los atraques del programa Shuttle-Mir y sigue en uso en la Estación Espacial Internacional, y su ejemplo de cooperación abrió el camino a las grandes colaboraciones espaciales posteriores.
Carga transportada
Nave Apolo CSM-111 con un módulo de acoplamiento construido por la NASA (esclusa y adaptador al sistema APAS) y un paquete de experimentos: cinco conjuntos con la Soyuz 19 —entre ellos el eclipse solar artificial, la absorción ultravioleta y los hongos formadores de zonas— y 23 independientes, como el horno multiuso, el crecimiento de cristales, la electroforesis, el resplandor del helio, la observación de la Tierra, el seguimiento Doppler y la geodinámica, además del contador de rayos X S150 y un telescopio de ultravioleta extremo.
| Tripulación | Función | Agencia | Actividad extravehicular |
|---|---|---|---|
| Thomas P. Stafford | Comandante | NASA · Estados Unidos | — |
| Vance D. Brand | Piloto del módulo de mando | NASA · Estados Unidos | — |
| Donald K. Slayton | Piloto del módulo de acoplamiento | NASA · Estados Unidos | — |
| Aleksey A. Leonov | Comandante · Soyuz 19 commander | Soviet space program · Rusia | — |
| Valeriy N. Kubasov | Ingeniero de vuelo · Soyuz 19 flight engineer | Soviet space program · Rusia | — |
Historia
Un apretón de manos pactado en plena Guerra Fría
La misión Apolo-Soyuz nació de la distensión entre Washington y Moscú, pero sus raíces eran bastante más antiguas. Tras el vuelo orbital de John Glenn en 1962, un intercambio de cartas entre John F. Kennedy y Nikita Jruschov abrió conversaciones entre el administrador adjunto de la NASA, Hugh Dryden, y el científico soviético Anatoli Blagonravov. El acuerdo Dryden-Blagonravov, cerrado en octubre de ese año —en plena crisis de los misiles de Cuba— y presentado en las Naciones Unidas el 5 de diciembre de 1962, se limitaba a intercambiar datos de satélites meteorológicos, estudiar el campo magnético terrestre y seguir conjuntamente el globo satélite Echo II. Kennedy llegó a tantear a Jruschov con la idea de un alunizaje tripulado conjunto, pero el asesinato del presidente en noviembre de 1963 y la destitución del líder soviético en octubre de 1964 devolvieron la carrera espacial a su lógica de rivalidad.
Durante el resto de la década cada bando apenas prestó atención a los logros del otro, y la prensa soviética llegó a usar fotografías del lanzamiento del Apolo 14 para ilustrar críticas a la guerra de Vietnam. El giro llegó con el cambio de década. En octubre de 1970 el presidente de la Academia de Ciencias soviética, Mstislav Kéldysh, respondió a una carta del administrador de la NASA Thomas Paine que proponía una misión cooperativa, y ese mismo mes técnicos de ambos países se reunieron en la Ciudad de las Estrellas, el centro de entrenamiento de cosmonautas próximo a Moscú. En enero de 1971 Henry Kissinger, asesor de política exterior de Richard Nixon, dio a George Low, de la NASA, un respaldo sin reservas: mientras el trabajo se ciñera al espacio, tenía las manos libres para comprometerse con sus interlocutores soviéticos.

Entre junio y diciembre de 1971 los ingenieros de ambos lados se reunieron en Houston y en Moscú para resolver cómo podían atracar dos naves concebidas con filosofías opuestas. El respaldo político definitivo llegó en la cumbre de Nixon y Alekséi Kosiguin, que el 24 de mayo de 1972 firmaron un acuerdo de cooperación en ciencia y tecnología en el que el vuelo conjunto quedó comprometido para julio de 1975. Desde ese momento el calendario fijo actuó como un motor propio: a diferencia de las negociaciones de armas, el proyecto tenía una fecha y un hardware que construir, lo que dejaba poco margen para dilaciones políticas.
Dos escuelas de ingeniería frente a frente
La cooperación exigió superar algo más profundo que el idioma. Las naves soviéticas se diseñaban pensando en la automatización: la Soyuz tenía pocos mandos manuales y se controlaba en gran medida desde tierra, mientras que el Apolo estaba pensado para que lo pilotaran astronautas muy entrenados. En Moscú se tildaba al Apolo de nave excesivamente compleja y peligrosa; en Houston, Christopher Kraft, director del Centro Espacial Johnson, señalaba que la NASA confiaba en componentes redundantes para seguir adelante ante una avería, mientras que en la Soyuz cada componente cumplía una sola función y un fallo obligaba a aterrizar cuanto antes. La opinión de los astronautas estadounidenses sobre la Soyuz era tan baja que Glynn Lunney, director del proyecto por parte estadounidense, tuvo que pedirles que dejaran de expresarla ante la prensa: la NASA temía que cualquier desaire hiciera que los soviéticos abandonaran la empresa.
Esas diferencias de fondo se volvieron a ver durante toda la preparación. El diseñador Caldwell Johnson recordaría después que los soviéticos preferían probar sus sistemas con naves no tripuladas, mientras que la NASA levantaba grandes instalaciones en tierra para simular el entorno espacial; cada parte defendía el método al que estaba acostumbrada.
El sistema de acoplamiento andrógino y el módulo de acoplamiento
El problema técnico central era el acoplamiento. Los sistemas de sonda y cono de ambos países eran parecidos en concepto pero incompatibles, y en ellos una nave debía hacer siempre de macho y la otra de hembra. Caldwell Johnson planteó que un mecanismo futuro debía ser andrógino: cualquiera de las dos naves podría acoplarse o desacoplarse sin ayuda activa de la otra. En noviembre de 1971 la parte estadounidense presentó un mecanismo andrógino de cuatro guías y la soviética respondió con una contrapropuesta; del lado soviético el responsable era Vladímir Syromiátnikov, un diseñador mecánico de 37 años especializado en sistemas de atraque. El resultado fue el sistema APAS (Androgynous Peripheral Attach System), cuyo diseño se atribuye al ingeniero Bill Creasy y que desarrollaron conjuntamente la NASA y la Academia de Ciencias soviética.

Como el Apolo sobrante utilizado en la misión no llevaba ese collar, la NASA diseñó y construyó un módulo de acoplamiento que servía a la vez de adaptador y de esclusa. Un extremo se unía al Apolo con la misma sonda y cono empleados con el módulo lunar y con Skylab; el otro llevaba el collar APAS, que la Soyuz 19 montaba en lugar de su sistema habitual. La esclusa era imprescindible porque el Apolo volaba con oxígeno puro a unos 34 kPa, mientras que la Soyuz usaba una mezcla de nitrógeno y oxígeno a presión atmosférica, unos 100 kPa. El módulo, de 2012 kg según la ficha de la misión, viajaba al lanzamiento dentro del adaptador de la etapa S-IVB y la tripulación debía extraerlo en órbita, como se hacía con el módulo lunar.
La versión de la Soyuz preparada para el proyecto, la 7K-TM, derivaba del diseño biplaza posterior a la Soyuz 11, sustituía las baterías por paneles solares para poder volar sin estación y estaba preparada para trabajar durante el acoplamiento a una presión reducida de unos 70 kPa, lo que facilitaba los traslados. Se construyeron seis ejemplares: dos volaron sin tripulación bajo denominaciones Kosmos, un tercero voló tripulado como Soyuz 16, un ensayo general de la parte soviética con Anatoli Filipchenko y Nikolái Rukavíshnikov, otro quedó cargado como reserva en caliente en la rampa y el sexto, reserva en frío, voló en 1976 sin el adaptador APAS y con la cámara multiespectral MKF-6 en su lugar.
Las tripulaciones y la preparación
La tripulación estadounidense la mandaba Thomas Stafford, veterano de tres vuelos, que como comandante del Apolo 10 había descendido a pocas millas de la superficie lunar y que era general de brigada de la Fuerza Aérea, el primer oficial general en volar al espacio. Le acompañaban Vance Brand, piloto del módulo de mando, que se había formado en el Apolo como reserva del Apolo 15 y había sido comandante de reserva en Skylab, y Donald «Deke» Slayton, piloto del módulo de acoplamiento. Slayton había sido elegido en abril de 1959 entre los siete astronautas del programa Mercury, pero una arritmia lo mantuvo en tierra hasta 1972; como jefe de la oficina de astronautas acabó asignándose a sí mismo a esta misión, la única que llegaría a volar. Jack Swigert había sido previsto inicialmente como piloto del módulo de mando, pero se le retiró antes del anuncio oficial por su implicación en el asunto de los sobres postales del Apolo 15.
Por parte soviética volaron Alekséi Leónov, el primer hombre en caminar por el espacio durante la Vosjod 2 en marzo de 1965, y el ingeniero de vuelo Valeri Kubásov, que había volado en la Soyuz 6 en 1969 y realizado allí experimentos pioneros de soldadura. Ambos debían haber tripulado la Soyuz 11 en 1971, pero quedaron en tierra por una sospecha de tuberculosis en Kubásov. La tripulación soviética era de dos personas porque las modificaciones necesarias para que los cosmonautas llevaran el traje Sokol en el lanzamiento, el acoplamiento y la reentrada restaban espacio en la cabina.

El apoyo en tierra lo formaban Karol Bobko, Robert Crippen, Robert Overmyer y Richard Truly, y los directores de vuelo eran Pete Frank, Neil Hutchinson, Don Puddy y Frank Littleton. La preparación tuvo algo de inédito: por primera vez una tripulación extranjera pudo inspeccionar una nave soviética antes del vuelo, además del lugar de lanzamiento y las instalaciones de entrenamiento. Las tripulaciones practicaron en los simuladores de ambos países hasta que los procedimientos conjuntos les resultaron rutinarios, y la barrera idiomática se abordó haciendo que cada uno hablara el idioma del otro; Leónov bromearía después con que en la misión se hablaron tres lenguas: ruso, inglés y «oklahomski», por el marcado acento con que Stafford hablaba ruso.
15 de julio de 1975: dos lanzamientos en un día
La Soyuz 19 despegó de Baikonur a las 12:20 UTC y alcanzó una órbita inicial de 220,8 por 185,07 km con una inclinación de 51,8 grados. Fue la primera misión soviética transmitida en directo por televisión en el lanzamiento, en órbita y en el aterrizaje. Siete horas y media después, a las 19:50 UTC, un Saturn IB (SA-210) despegó de la plataforma LC-39B del Centro Espacial Kennedy con Stafford, Slayton y Brand. Slayton resumió su espera con una frase célebre: había merecido la pena aguardar dieciséis años. Tras la inserción orbital la tripulación separó la nave de la etapa S-IVB, giró y se acopló al módulo de acoplamiento para extraerlo; Stafford logró una alineación de una centésima de grado pese a que el reflejo de la Tierra le cegaba el visor.
Esa noche surgió el primer contratiempo: Brand no pudo retirar la sonda de acoplamiento del túnel porque un conector pirotécnico mal colocado impedía introducir la herramienta. El problema se aplazó a la mañana siguiente, cuando la tripulación lo resolvió siguiendo instrucciones de tierra. Las comunicaciones del Apolo se apoyaban en el satélite ATS 6, que a través de la estación de Buitrago, en España, permitía hablar con Houston durante 55 minutos de cada vuelta de 87, el triple de lo habitual.
16 y 17 de julio: la persecución y el acoplamiento
Mientras el Apolo recortaba distancia en cada órbita, la tripulación soviética intentó sin éxito reparar su cámara de televisión en blanco y negro y circularizó su órbita a unos 225 km. El 17 de julio, tras establecer contacto por radio —Slayton habló en ruso y Kubásov respondió en inglés—, el Apolo completó las maniobras de aproximación. Stafford condujo la nave hasta el contacto, que se produjo a las 16:09 UTC según la ficha de la misión, con una velocidad de 0,25 m/s. Leónov anunció que la Soyuz y el Apolo se estaban «dando la mano»; Stafford pidió que se comunicara al profesor Konstantín Bushúyev, director soviético del proyecto, que había sido un acoplamiento suave.

Al abrir el módulo de acoplamiento se notó un fuerte olor a cola quemada que obligó a extremar precauciones, pero se disipó. Tras igualar presiones, Stafford abrió la escotilla de la Soyuz unas tres horas después del acoplamiento y los dos comandantes se estrecharon la mano sobre la ciudad francesa de Metz; la NASA había previsto que el saludo se produjera sobre Bognor Regis, en Inglaterra, pero un retraso lo desplazó. Las tripulaciones escucharon un mensaje de Leonid Brézhnev y conversaron con el presidente Gerald Ford, que habló nueve minutos en lugar de los cinco previstos y obligó a los cinco hombres a intercambiarse los tres cascos de comunicaciones disponibles.
18 y 19 de julio: traslados, televisión y experimentos
Los tripulantes se visitaron varias veces, comieron juntos, intercambiaron banderas, firmaron los certificados de la Federación Aeronáutica Internacional, unieron las dos mitades de una medalla conmemorativa y se regalaron semillas de árboles que después se plantarían en ambos países. Kubásov y Brand ofrecieron visitas televisadas a las naves, Stafford guio en ruso a Leónov por el módulo de mando y se celebró una rueda de prensa desde el espacio. En total, Stafford pasó 7 horas y 10 minutos a bordo de la Soyuz, Brand seis horas y media y Slayton una hora y 35 minutos, mientras que Leónov estuvo casi seis horas en el lado estadounidense y Kubásov casi cinco.
El 19 de julio, tras casi 44 horas unidas, las naves se separaron. El Apolo se situó entre el Sol y la Soyuz para crear un eclipse artificial que permitió a los cosmonautas fotografiar la corona solar. Después Slayton realizó un segundo acoplamiento, esta vez con la Soyuz como nave activa; el reflejo de la Tierra le dejó casi sin visibilidad en el visor y el disparo involuntario de los propulsores de balanceo hizo oscilar el conjunto, aunque la llegada, a 0,18 m/s, quedó dentro de los márgenes del sistema. La separación definitiva, dirigida por Leónov, dio paso al experimento de absorción ultravioleta: el Apolo voló alrededor de la Soyuz a 150, 500 y 1000 metros proyectando haces de luz sobre retrorreflectores para medir el oxígeno y el nitrógeno atómicos de la alta atmósfera. Según la ficha de la misión, las naves permanecieron acopladas en total 1 día, 23 horas, 7 minutos y 3 segundos.
Regreso de la Soyuz y días independientes del Apolo
La Soyuz 19 aterrizó en la estepa de Kazajistán el 21 de julio, retransmitido en directo, y Kubásov fue el primero en salir de la cápsula. El Apolo siguió en órbita tres días y medio más con su programa de 23 experimentos independientes. Entre ellos figuraban el horno multiuso (MA-010), el estudio en ultravioleta extremo (MA-083), el crecimiento de cristales (MA-085), el resplandor del helio (MA-088), la electroforesis y la observación de la Tierra (MA-136), dirigida por Farouk El-Baz. El 23 de julio la tripulación desechó el módulo de acoplamiento para realizar el experimento de seguimiento Doppler (MA-089), que junto al de geodinámica (MA-128) comparaba dos métodos para medir desde órbita anomalías de masa terrestres; el módulo reentró y se desintegró en agosto de 1975.
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La misión llevó también instrumentos de astronomía. El contador proporcional de rayos X S150, construido por el Laboratorio de Investigación Naval, detectó emisión de rayos X blandos del resto de supernova MSH 14-63 y pulsaciones rápidas de 0,716 segundos en la binaria SMC X-1, aunque su ruido de fondo creció hasta dejarlo casi ciego. El telescopio de ultravioleta extremo descubrió dos fuentes, las enanas blancas HZ 43 y Feige 24. En biología, la embrióloga Jane Oppenheimer estudió el efecto de la ingravidez en huevos de pez, y ambos equipos compartieron el experimento de hongos formadores de zonas.
24 de julio: el amerizaje y los vapores tóxicos
El encendido de salida de órbita llegó con unos 13 segundos de adelanto. Durante el descenso no se armaron a tiempo los interruptores del sistema de aterrizaje automático; Brand, que atribuyó el fallo al ruido de la cabina, desplegó manualmente los paracaídas de frenado y en ese instante la cabina se llenó de vapores. La válvula de alivio de presión, a unos 0,6 metros de los propulsores de balanceo, aspiró propergol sin quemar —tetróxido de nitrógeno y monometilhidracina— durante unos 30 segundos. El Apolo amerizó a las 21:18:24 UTC en el Pacífico, cerca de Hawái, a unos 7300 metros del buque de recuperación USS New Orleans, y quedó invertido. Brand perdió el conocimiento; Stafford se soltó, alcanzó las máscaras de oxígeno, le sujetó una sobre la cara hasta que volvió en sí, y entregó otra a Slayton. Los tres pasaron dos semanas hospitalizados en Honolulu, y durante las pruebas se descubrió en Slayton una lesión pulmonar que resultó benigna. Fue además la última recuperación de una tripulación de la NASA por la Marina estadounidense hasta Artemis II, en 2026.
Legado
Apolo-Soyuz fue el último vuelo de una nave Apolo y el último vuelo tripulado estadounidense durante casi seis años, hasta el STS-1 del 12 de abril de 1981. Nada más despegar el Saturn IB empezó la adaptación de la plataforma LC-39B y del edificio de ensamblaje de vehículos para el transbordador espacial. Stafford dejó la NASA en noviembre de 1975 para mandar el Centro de Pruebas de Vuelo de la base de Edwards; Slayton dirigió las pruebas de aproximación y aterrizaje del transbordador y Brand trabajó en sus técnicas de reentrada. Estados Unidos gastó 245 millones de dólares en el proyecto; el gasto soviético no se conoce.
El APAS tuvo una larga descendencia. Una variante mecánicamente incompatible, el APAS-89, voló en el módulo Kristall de la estación Mir y, tras probarse con la Soyuz TM-16 en 1993, sirvió veinte años después del vuelo para el STS-71, el primer atraque del programa Shuttle-Mir. El transbordador lo usó hasta el final de su vida para acoplarse a la Mir y a la Estación Espacial Internacional, donde el adaptador PMA-1 sigue uniendo el módulo Zariá al segmento estadounidense. En lo político, la cooperación de alto nivel decayó pronto —la implicación soviética y cubana en Angola en el invierno de 1975-1976 enterró la distensión— y parte de la prensa estadounidense tachó el proyecto de circo caro, pero la NASA consideró que había sentado una base técnica y de gestión para empresas conjuntas futuras.

Stafford y Leónov se hicieron amigos para siempre: Leónov fue padrino de los hijos menores de Stafford y este pronunció su elogio fúnebre en octubre de 2019. El asteroide 2228 Soyuz-Apollo lleva el nombre de la misión. El módulo de mando se exhibe en el California Science Center de Los Ángeles y el módulo de descenso de la Soyuz 19, en el museo de RKK Energía en Koroliov; el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington muestra la configuración acoplada con piezas no voladas.
Imágenes
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En otros sitios
- NASA Image and Video LibraryAmerican & Soviet engineers examine ASTP docking set-up ↗
- NASA Image and Video LibrarySimulations — ASTP Docking Module ↗
- Smithsonian National Air and Space MuseumApollo-Soyuz Test Project Simulator ↗
- Smithsonian National Air and Space MuseumApollo-Soyuz Test Project — Johnson Space Center ↗
- Smithsonian National Air and Space MuseumSoviet Engineers, Apollo-Soyuz Test Project ↗
- Space.comApollo-Soyuz Test Project: 1st U.S.-Russian Spaceflight Pictures ↗
- TIMEApollo-Soyuz: See Photos From the Historic Mission ↗
- NASA History40 Years Ago: The Handshake in Space ↗
- WikipediaApollo–Soyuz Test Project — galería fotográfica ↗
- Wikimedia CommonsAnimación de la maniobra de acoplamiento ASTP ↗
- Wikimedia CommonsSala de control de la misión ASTP ↗
- NASA History DiagramsCutaway (despiece) del módulo de acoplamiento Apollo-Soyuz — diagramas técnicos ASTP ↗
























































