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¿Por qué ningún chatarrero quiso el Super Constellation que hoy vuela en Australia?

Respuesta directa

Por los excrementos de aves. El C-121C 54-0157, almacenado en Tucson desde 1977, se dejó sin sellar tras una inspección y las aves anidaron dentro durante años; el guano habría causado imperfecciones al fundir su aluminio, así que los chatarreros no pujaron. La asociación australiana HARS lo restauró y hoy vuela como VH-EAG.

¿Por qué ningún chatarrero quiso el Super Constellation que hoy vuela en Australia?
Lockheed Constellation Santa CruzMateo fzo (CC BY SA), vía commons

De Charleston al desierto

El Super Constellation que hoy vuela en Australia como VH-EAG «Southern Preservation» se construyó como C-121C para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con número de serie 54-0157. Se entregó el 6 de octubre de 1955 al 1608.º Ala de Transporte Aéreo Militar de Charleston (Carolina del Sur) y después pasó por las Guardias Nacionales Aéreas de Misisipi, Virginia Occidental y Pensilvania. En junio de 1977 quedó almacenado en la base de Davis-Monthan, en Tucson (Arizona).

Un avión que nadie quería fundir

En 1981 se dejó de hacer el mantenimiento de almacenamiento y el avión quedó catalogado como chatarra. Le habían quitado además casi todos los accesorios de los motores y los instrumentos. Tras una inspección no se volvió a sellar, y durante años las aves entraron, anidaron y ensuciaron el interior. Esa infestación de guano disuadió a los chatarreros de pujar por él, por las imperfecciones que habría causado al fundir el aluminio.

El rescate de HARS

En 1990, miembros de la Historical Aircraft Restoration Society (HARS) que estaban en Tucson recogiendo repuestos de Neptune vieron el avión abandonado y decidieron recuperarlo. En noviembre de 1991 quedó a su cargo; la restauración, con mano de obra voluntaria, empezó en mayo de 1992 en el Pima Air & Space Museum, y en septiembre de 1994 el avión volvió a volar tras casi dieciocho años en tierra. El 3 de febrero de 1996 llegó a Sídney tras 39,5 horas de vuelo, con escalas en Oakland, Honolulu, Pago Pago y Nadi. Según HARS, es el único L-1049 Super Constellation en vuelo del mundo. La restauración llevó cinco años y obligó a los voluntarios a viajar una y otra vez a Tucson, con el apoyo de Qantas. Su gemelo, el Super Constellation de Breitling en Suiza (n.º 4177), salió de la fábrica junto a él (n.º 4176).

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