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¿Por qué es tan lenta Blue Origin?

Respuesta directa

Blue Origin se construyó sobre un incrementalismo deliberado y financiado por su propietario: su lema es Gradatim Ferociter, paso a paso, y pasó sus dos primeras décadas con saltos suborbitales y desarrollando el motor BE-4 internamente, sin ningún cliente que impusiera plazos. New Glenn alcanzó órbita en su primer vuelo en enero de 2025, así que el ritmo ha cambiado.

¿Por qué es tan lenta Blue Origin?
Lanzamiento del cohete New Glenn de Blue Origin desde Florida (CIRA 16-01-2025)

Un modelo de financiación sin plazos

Blue Origin se fundó en el año 2000, y durante la mayor parte de ese tiempo nada externo la obligó a darse prisa. La financiaba su propietario, Jeff Bezos, en lugar de pagos por hitos, inversores que esperaran un retorno o una cartera de clientes esperando turno. Esa libertad eliminó las presiones habituales del negocio de lanzamientos, y la empresa la usó para trabajar en silencio: campañas de pruebas largas, pocos anuncios, hardware mostrado cuando estaba listo. El escudo de la compañía lleva el lema Gradatim Ferociter, paso a paso, ferozmente, y durante años la primera mitad de esa frase fue la parte visible.

El motor llegó antes que el cohete

El orden técnico elegido también alargó el calendario. Blue Origin empezó con New Shepard, un pequeño vehículo suborbital reutilizable que lleva cargas y pasajeros por encima del límite reconocido del espacio y vuelve a aterrizar. Demostró el aterrizaje propulsivo y la reutilización rápida, pero un salto suborbital no genera negocio orbital. En paralelo, la empresa optó por fabricar sus propios motores en lugar de comprarlos, y el BE-4, propulsado por metano y también vendido a United Launch Alliance para el Vulcan, tardó mucho más de lo previsto. New Glenn no podía volar antes de que los motores existieran, y su propulsor necesita siete de ellos.

La premisa ya está desactualizada

Visto desde 2026, la empresa ya no está parada. New Glenn alcanzó órbita en su vuelo inaugural en enero de 2025, sus motores BE-4 vuelan en el cohete de un competidor, tiene un contrato de la NASA para un módulo lunar tripulado de Artemis, y un cambio de dirección ha desplazado el énfasis del desarrollo hacia el ritmo de fabricación. La pregunta abierta ya no es si Blue Origin puede llegar a órbita, sino con qué rapidez puede repetir la hazaña, porque lo que decide quién se queda con el tráfico es la cadencia, no un primer vuelo.

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