Junkers J.I: The Plane Immune To Machine Guns

The Grand Archive · 22 de marzo de 2026 · 33:02 · inglés · Documental

Vídeo del canal The Grand Archive sobre Junkers, enlazado en su ficha de Above Ten Thousand. Duración: 33:02. Idioma: inglés. Tipo de vídeo: Documental.

De qué trata

El vídeo repasa la historia del Junkers J.I, un avión blindado alemán de apoyo a la infantería de la Primera Guerra Mundial que el narrador presenta como el primer avión totalmente metálico fabricado en serie. Recorre su origen, los ensayos, la producción, su uso en el frente, una versión aligerada que no llegó a fabricarse y los restos que se conservan.

Contexto histórico

En la batalla del Somme, en 1916, las patrullas de contacto británicas atacaban a baja altura y sufrían muchas bajas por el fuego desde tierra. A finales de ese año, el mando alemán encargó una nueva clase de aviones de infantería que protegieran a la tripulación, el motor y los depósitos con planchas de acero al níquel. Hugo Junkers, que defendía el monoplano metálico de ala gruesa con revestimiento de duraluminio, acabó aceptando una configuración de sesquiplano. El prototipo, llamado J 4 dentro de la empresa, hizo sus primeras carreras en Adlershof en enero de 1917 con un motor Benz de 200 CV y después voló en Döberitz. El contrato de los primeros 100 aparatos se firmó el 19 de febrero de 1917. La falta de espacio en la fábrica y el retraso en la entrega del blindaje frenaron la producción, y en octubre de 1917 Idflieg impuso la sociedad conjunta Junkers-Fokker.

Datos destacados

El primer ejemplar de serie llegó al frente de Flandes el 1 de agosto de 1917. La célula blindada, de unos 450 kg, alojaba el motor, el depósito y a los dos tripulantes. El observador disponía de una ametralladora Parabellum móvil y el avión podía llevar bombas ligeras. El ala superior medía unos 16 m de envergadura. Las tripulaciones lo apodaron «tanque volador» o «burro de lata» y apreciaban que aguantara docenas de impactos, aunque necesitaba pistas largas y maniobraba con dificultad. La fábrica llegó a montar 31 aviones en octubre de 1918, y hasta enero de 1919 se construyeron 227 de los 283 encargados, 43 de ellos después del armisticio. Solo se conserva un ejemplar completo, en el Museo de la Aviación y el Espacio de Canadá, en Ottawa, adonde llegó en 1919 como trofeo de guerra. En Milán se guardan la célula blindada y la estructura trasera de otro.