Variante del Northrop F-5

Northrop F-5 SF-5A

Versión monoplaza del F-5A construida bajo licencia por CASA en España para el Ejército del Aire. Formó parte del contrato de 70 aparatos firmado tras la elección del tipo el 11 de enero de 1965, de los que 62 se montaron en la factoría de Getafe. Su designación española fue C.9, después A.9.

Ficha del Northrop F-5

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Historia

La elección española

El 11 de enero de 1965 España anunció la elección del F-5 para sustituir a sus T-33 y F-86 Sabre. La fase de evaluación se cobró un accidente grave: un F-5B se estrelló cerca de la base aérea de Torrejón y murieron sus dos ocupantes, un piloto de Northrop y otro del Ejército del Aire.

El contrato cubrió 70 unidades. De ellas, ocho las fabricó Northrop, dos llegaron desmontadas para su montaje en España y seis más en forma de componentes y estructuras listas para construir; las 62 restantes se fabricaron bajo licencia por CASA en la factoría de Getafe. El primer aparato del lote español despegó de la base aérea de Getafe el 22 de mayo de 1968, pilotado por un piloto de pruebas de Northrop. La primera entrega al Ejército del Aire se produjo el 19 de junio de 1969 y consistió en dos F-5B para el Escuadrón 202 de Morón de la Frontera; los monoplazas F-5A y los RF-5A llegaron después. La última de las 70 células se recibió el 11 de abril de 1972.

El Sáhara

Con el aumento de la tensión con Marruecos en la fase final del franquismo, los F-5A hispano-norteamericanos entraron en acción en el conflicto del Sáhara Español, desplegados en la base aérea de Gando, desde donde volaron más de 500 misiones de combate. El despliegue se hizo permanente a partir de 1974 y se formalizó en 1976: dos F-5B y todos los F-5A de matrícula par quedaron adscritos al Ala 46, en el Escuadrón 464 de Gando, hasta su relevo en 1982 por los recién adquiridos Dassault-Breguet F1EE. Los F-5 regresaron entonces a Morón de la Frontera.

Fatiga, reorganización y longevidad

En 1989 un F-5B se estrelló por fallo estructural de un ala. Toda la flota quedó en tierra mientras se buscaban indicios de fatiga del material y, como consecuencia directa, muchos F-5 se retiraron. Los monoplazas supervivientes —F-5A y RF-5A— se transfirieron en 1995 al Ala 23 de Talavera la Real, junto con algunas células retiradas que se emplearon como repuestos. Los biplazas se enviaron a la factoría de CASA en Getafe para su mantenimiento y renovación.

Un nuevo programa de modernización arrancó en 2008 para prolongar la vida operativa hasta 2025 y añadir cabinas de cristal y asientos eyectables cero-cero. A comienzos de la década de 2020 España mantenía una flota de unos 20 F-5 con previsión de operarlos al menos hasta 2028, sin sustituto decidido; se estima que, con el mantenimiento adecuado, a estos aparatos les quedan aún varios años de servicio. CASA construyó también bajo licencia la versión de reconocimiento SRF-5A y el biplaza SF-5B.