Variante del Northrop F-5

Northrop F-5 F-5EM

Modernización brasileña del F-5E, contratada en 2001 a Elbit Systems y Embraer por 230 millones de dólares para 46 aparatos. Incorpora el radar Grifo-F de FIAR, cabina de cristal y aviónica nueva. El primer F-5EM se entregó el 21 de septiembre de 2005 y desde 2020 la flota incorpora el enlace de datos Link-BR2.

Ficha del Northrop F-5

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Historia

Brasil y el Tiger II

La Fuerza Aérea Brasileña fue cliente temprano del F-5E. En octubre de 1974 encargó 36 F-5E y 6 F-5B por 72 millones de dólares, y los tres primeros aparatos llegaron el 12 de marzo de 1975. Los F-5B se retiraron en 1990 y se enviaron a museos de todo el país. En 1988, para cubrir las pérdidas por accidente y ampliar la flota, Brasil compró 22 F-5E y 4 F-5F excedentes del inventario de agresores de la USAF.

El programa F-5BR

Hacia el cambio de siglo la flota necesitaba una decisión: reemplazarla o modernizarla. En 2001 Brasil optó por lo segundo y firmó con Elbit Systems y Embraer un contrato de 230 millones de dólares y ocho años de plazo para actualizar 46 aparatos. El corazón del programa fue el radar Grifo-F de FIAR, un pulso Doppler multimodo muy superior al AN/APQ-159 original, acompañado de cabina de cristal, aviónica nueva y capacidad para armamento moderno. El primer F-5EM modernizado se entregó el 21 de septiembre de 2005; los biplazas equivalentes reciben la designación F-5FM.

En 2009 Brasil compró a Jordania once aparatos más —ocho F-5E y tres F-5F— por 21 millones de dólares, y el 14 de abril de 2011 firmó un contrato de 153 millones de dólares para llevarlos también al estándar modernizado. Desde 2020 la flota incorpora el enlace de datos Link-BR2, que integra a los F-5EM en la red de mando y control de la Fuerza Aérea Brasileña.

Por qué Brasil modernizó

La lógica brasileña fue la misma que la chilena, con una escala mayor. Una célula robusta y barata de operar, un radar moderno y un enlace de datos convierten un caza diurno de los años setenta en un interceptor de vigilancia aérea aceptable para un país con un espacio aéreo enorme y un presupuesto finito. El F-5EM cubrió la defensa aérea brasileña durante el largo proceso de selección y llegada del caza de nueva generación, un papel que ninguna alternativa habría desempeñado a ese coste.

La modernización también prolongó la vida industrial del programa: Embraer participó en los trabajos y la experiencia adquirida en integración de aviónica y radar sobre plataformas existentes alimentó la capacidad técnica brasileña en programas posteriores.