Variante del Lockheed Martin F-35 Lightning II
Lockheed Martin F-35 Lightning II F-35C Lightning II
El F-35C es la versión embarcada del Lightning II para la Armada y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, concebida para despegar con catapulta y apontar con cable de frenado (CATOBAR). Respecto al F-35A tiene un ala mayor con puntas plegables, superficies de control ampliadas, tren reforzado con rueda doble en el morro y un gancho robusto para uso repetido. El prototipo CF-1 voló el 6 de junio de 2010 y la Armada declaró su capacidad operativa el 28 de febrero de 2019.
Ficha del Lockheed Martin F-35 Lightning II
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- 6 de junio de 2010
- Primer vuelo
- 2222 km
- Alcance
Historia
Dentro del programa Joint Strike Fighter, el F-35 se definió como un único avión en tres variantes: la F-35A de despegue y aterrizaje convencionales, la F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical, y la F-35C, la variante embarcada (CV) que despega con catapulta y se recupera con cable de frenado en portaaviones. A la F-35C le correspondía sustituir en la Armada de Estados Unidos a los F/A-18 Hornet de los modelos A a D, y el Cuerpo de Marines la adoptó también para escuadrones integrados en las alas aéreas embarcadas de la Armada.
Frente a la F-35A, la versión naval incorpora varias modificaciones impuestas por la vida a bordo: alas de mayor tamaño con puntas plegables para reducir el espacio que ocupa en cubierta y hangar, superficies de control ampliadas que mejoran el manejo a baja velocidad, un gancho de detención más robusto pensado para uso repetido contra los cables del portaaviones —el de la F-35A es un dispositivo de un solo uso para emergencias—, tren de proa de rueda doble con la barra que lo engancha a la catapulta y un tren reforzado para soportar los apontajes. La envergadura de 35 pies (10,7 m) de la A y la B viene impuesta por los ascensores y zonas de estacionamiento de los buques de asalto anfibio; la C, libre de esa limitación, llega a unos 13,1 m y 62,1 m² de superficie alar, y su ala resulta más eficiente en consumo. Es también la variante que más combustible interno carga, unos 8.960 kg (19.750 lb), aunque en combustible utilizable y alcance práctico no siempre aventaja a sus hermanas, porque el lanzamiento con catapulta obliga a llevar el motor a plena potencia. Su factor de carga máximo está limitado a 7,5 g. La propulsa la versión convencional del Pratt & Whitney F135, la misma familia -100/400 que la F-35A, con materiales resistentes a la corrosión salina en la variante naval; el motor da unos 125 kN en seco y 191 kN con poscombustión. Como la F-35B, carece de cañón interno y puede llevar en el eje del fuselaje un contenedor de baja firma radar con el GAU-22/A y 220 proyectiles.

En la campaña de reducción de peso que concluyó en septiembre de 2004, la F-35C rebajó unos 860 kg (1.900 lb). El primer F-35C de diseño optimizado en peso, el CF-1, voló el 6 de junio de 2010. Cuatro F-35C se encargaron en Patuxent River de la ampliación de la envolvente y de las pruebas de aptitud para portaaviones. Los ensayos destaparon un fallo serio: en 2011 la F-35C no consiguió enganchar el cable en ninguna de las ocho pruebas de toma, y el gancho rediseñado no llegó hasta dos años después. Con él, en noviembre de 2014 comenzaron a bordo del USS Nimitz las primeras pruebas de desarrollo embarcadas, centradas en las operaciones diurnas básicas y en fijar los procedimientos de lanzamiento y recuperación. Los informes de esos años también señalaron rebajas de prestaciones: un viraje sostenido reducido a 5,0 g, una aceleración de Mach 0,8 a Mach 1,2 que tardaba 43 segundos más que la de un F-16, maniobras complejas para alcanzar Mach 1,6 que consumían casi todo el combustible, y un problema de caída de ala que el informe de evaluación operativa calificó de «peor que en las demás variantes».
La Armada creó en 2012 su escuadrón de conversión, el VFA-101, en la base de Eglin, y en 2019 concentró la instrucción en el VFA-125 de la estación aeronaval de Lemoore. Tras las pruebas operativas de 2018, el primer escuadrón operativo obtuvo en diciembre de ese año la autorización para volar con seguridad, y la Armada declaró la capacidad operativa de la F-35C con el software Block 3F el 28 de febrero de 2019. En 2020 el avión entró en el curso de instructores de táctica TOPGUN. El 2 de agosto de 2021 los F-35C del VFA-147 iniciaron su primer despliegue con el Ala Aérea Embarcada 2 en el USS Carl Vinson. En los Marines, el VMFA-314 alcanzó la plena capacidad operativa en julio de 2021 y en enero de 2022 se desplegó en el USS Abraham Lincoln con el Ala Aérea Embarcada 9. El 24 de enero de 2022 un F-35C se estrelló en el mar de la China Meridional al intentar apontar en el Carl Vinson.
El bautismo de fuego llegó en la crisis del mar Rojo: el 9 de noviembre de 2024 F-35C de los Marines atacaron objetivos vinculados a los hutíes en Yemen, posiblemente el primer uso en combate de la variante, y en abril de 2025 los del VFA-97 derribaron varios drones hutíes, el primer empleo en combate por la Armada. En febrero de 2025 F-35C del Carl Vinson participaron en el ejercicio Pacific Stellar con las armadas francesa y japonesa. Se prevé integrar el misil AARGM-ER en la bodega interna, y en 2026 Lockheed Martin completó la primera fase de pruebas de vuelo del misil antibuque LRASM en la F-35C.
Los planes de compra han cambiado varias veces. A principios de 2011 se preveían 260 F-35C para la Armada y 80 para los Marines; en marzo de 2014 la Armada anunció que, por restricciones presupuestarias, compraría solo 36 en lugar de 69 entre 2015 y 2020, y la planificación más reciente habla de 273 para la Armada, que tenía ya más de 110 entregados. El precio unitario del lote 6 fue de 120 millones de dólares, el del lote 7 de 115,2, el del lote 14 de 85,4, y en 2024 el coste medio sin motor era de 102,1 millones. Fuera de Estados Unidos la F-35C estuvo a punto de tener otro cliente: en octubre de 2010 el Reino Unido decidió cambiar la F-35B por la C para sus portaaviones de la clase Queen Elizabeth, con catapultas y cables de frenado, pero en mayo de 2012 volvió a la F-35B por el coste de adaptar los buques. Canadá también la estudió por su sonda de reabastecimiento y su menor velocidad de toma, aunque se descartó por sus prestaciones y carga limitadas.
Tríptico



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