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¿Por qué al MiG-29 lo llaman Fulcrum?

Respuesta directa

«Fulcrum» no es el nombre soviético del MiG-29, sino un nombre en clave de la OTAN asignado hacia 1979 por el Air Standardization Coordinating Committee. Los cazas recibían palabras con F, y una de dos sílabas marcaba un reactor, elegidas por claridad radiofónica, no por su significado. Mikoyan lo llamó simplemente MiG-29.

¿Por qué al MiG-29 lo llaman Fulcrum?
MiG-29 de la Luftwaffe en vueloFoto: USAF, TSgt. Gary Tomoyasu (dominio público)

Una palabra elegida en Washington, no en Moscú

Los aviones soviéticos se diseñaban y numeraban en secreto, y los servicios de inteligencia occidentales a menudo sabían que un avión existía mucho antes de conocer su designación real. Para que pilotos, analistas y operadores de radio pudieran hablar de un tipo sin ambigüedad, el Air Standardization Coordinating Committee, un organismo que unía a Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, asignaba a cada avión soviético un nombre en clave que la OTAN adoptaba después. El MiG-29 recibió «Fulcrum» hacia 1979, cuando las fotografías de satélite mostraron prototipos en el centro de pruebas de Ramenskoye y los analistas todavía lo llamaban «Ram-L».

Las reglas detrás del nombre

El sistema es sencillo. La primera letra indica el papel: F de caza (fighter), B de bombardero (bomber), C de transporte (cargo), H de helicóptero y M de diverso (miscellaneous). El número de sílabas indica la propulsión: una sílaba para los aviones de hélice, dos para los reactores. De ahí «Fulcrum» para un caza a reacción, junto con «Flanker» para el Su-27, «Foxbat» para el MiG-25 y «Fishbed» para el MiG-21. Las palabras se elegían para que fueran distinguibles al pronunciarlas por una radio con ruido, de modo que no se confundieran entre sí ni con órdenes habituales.

El significado de «fulcrum», el punto de apoyo sobre el que gira una palanca, no se elegía para describir el avión. Algunos comentaristas posteriores vieron una metáfora adecuada en un caza pensado para ser el eje de la aviación frontal soviética, pero esa es una interpretación hecha después de los hechos.

Cómo lo llamaban los soviéticos

Mikoyan, la oficina de diseño, usaba el número de producto interno «9» y la designación de servicio MiG-29. Los pilotos soviéticos y rusos nunca usaron los nombres de la OTAN, y algunos los rechazaban; «Fulcrum» solo se hizo familiar en Rusia después de la Guerra Fría, cuando circularon libremente los libros de aviación occidentales. Hoy el MiG-29 vuela en más de veinte fuerzas aéreas, varias de ellas miembros de la OTAN, así que el nombre en clave lo usan ahora quienes lo pilotan.

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