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¿Qué aspecto tiene un astronauta?

Respuesta directa

No existe un físico ni un rostro de astronauta: la tripulación son adultos normales que superan un examen médico y una comisión de selección. Lo distintivo es el equipo —trajes extravehiculares blancos con viseras doradas, polos y calcetines dentro de la nave— y lo que hace la ingravidez: caras hinchadas, piernas más finas y una estatura ligeramente mayor.

¿Qué aspecto tiene un astronauta?
Parche del traje espacial del Apolo 15 - Smithsonian Air and Space MuseumTim Evanson from Cleveland Heights, Ohio, USA (CC BY SA), vía commons

El traje es el disfraz

La imagen que la mayoría tiene en mente es la del traje extravehicular blanco: una coraza rígida en el torso, extremidades de tela, una mochila con oxígeno, agua y baterías, y un casco cuya visera exterior lleva un recubrimiento de oro microscópicamente fino que reduce el deslumbramiento y el infrarrojo. Los trajes rusos Orlan se reconocen por sus ribetes azules y su escotilla de acceso trasera. Los trajes presurizados que se usan para el lanzamiento y la reentrada son prendas completamente distintas, más finas y ligeras, diseñadas para inflarse solo si la cabina pierde presión.

Ropa corriente por dentro

La mayor parte de la vida laboral de un astronauta transcurre sin ningún traje puesto. A bordo de la estación el uniforme es un polo y un pantalón con muchísimos bolsillos, además de calcetines; los zapatos no sirven de nada donde nadie camina, y el empeine de los pies desarrolla callos de engancharse bajo las barandillas mientras las plantas se ablandan. El pelo flota hacia arriba, así que el pelo largo se recoge o se deja formar un halo, y la misma ropa se lleva durante días porque no hay lavandería.

Lo que reescribe la ingravidez

El propio cuerpo cambia de forma en cuestión de horas. Sin nada que tire de la sangre y la linfa hacia las piernas, el fluido se acumula en el pecho y la cabeza: las caras se ven más redondas y congestionadas, las venas del cuello sobresalen y las piernas se adelgazan, una combinación que la tripulación describe como cara hinchada y piernas de pájaro. La columna se descomprime, de modo que los astronautas son mensurablemente más altos en órbita que en tierra, y una congestión permanente, como la de un resfriado, embota el gusto y el olfato. Nada de esto es permanente; el aspecto revierte a los pocos días de aterrizar, aunque los huesos y los músculos tardan mucho más en recuperarse.

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