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¿Por qué los cohetes no suben en línea recta?

Respuesta directa

Porque la órbita no está «arriba», sino de lado: para permanecer en el espacio un cohete necesita unos 7,8 km/s de velocidad horizontal, no altura. Por eso despega vertical solo unos segundos, para salir cuanto antes de la atmósfera densa, y luego se inclina en un giro gravitatorio que convierte casi todo el empuje en velocidad horizontal.

¿Por qué los cohetes no suben en línea recta?
Pioneer RQ-2A UAV

Altura no es órbita

Un cohete que subiera en línea recta hasta 400 km y apagase los motores caería de vuelta como una piedra, porque estar en órbita no consiste en estar alto, sino en moverse tan deprisa en horizontal que la curvatura de la caída coincida con la curvatura de la Tierra. Esa velocidad, unos 7,8 km/s en órbita baja, es el verdadero objetivo del lanzamiento; la altura solo sirve para salir del aire, que a esa velocidad destruiría cualquier vehículo por fricción.

El giro gravitatorio

El tramo vertical inicial dura apenas unos segundos y sirve para librar la torre y atravesar cuanto antes las capas más densas de la atmósfera. A continuación el cohete realiza una pequeña maniobra de cabeceo y, a partir de ahí, deja que la propia gravedad vaya inclinando su trayectoria de forma gradual: es el llamado giro gravitatorio. Mantener el morro alineado con la dirección de vuelo minimiza las cargas aerodinámicas laterales, que podrían romper la estructura, y reparte el empuje entre ganar altura y ganar velocidad de forma eficiente. Al final del ascenso, la etapa superior vuela casi paralela al suelo.

Cada segundo en vertical cuesta

Mientras el cohete apunta hacia arriba, una parte del empuje se gasta simplemente en sostener el vehículo contra la gravedad, sin producir velocidad útil. Los ingenieros llaman a esto pérdida gravitatoria, y en un lanzamiento típico ronda entre 1 y 1,5 km/s, a lo que se suman las pérdidas por resistencia del aire. Un ascenso completamente vertical multiplicaría esa factura y exigiría mucho más propelente. Por eso las trayectorias reales son un compromiso: verticales lo justo para escapar del aire y horizontales lo antes posible para acumular la velocidad que mantiene al vehículo en órbita.

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