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¿Cómo se distinguía el Albatros C.VII del C.V/16?

Respuesta directa

Por el motor: una de las principales diferencias visuales entre ambos era el bloque de cilindros, que en el C.VII sobresalía por encima de los paneles de inspección. El C.VII montaba el Benz Bz.IV, un motor consolidado y fiable. El C.V se había concebido para el Mercedes D.IV de ocho cilindros.

¿Cómo se distinguía el Albatros C.VII del C.V/16?
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El motor, a la vista

Una de las principales diferencias visuales entre el C.V y el C.VII estaba en el bloque de cilindros del motor: en el segundo sobresalía por encima de los paneles de inspección. El C.VII recurrió al Benz Bz.IV, un motor consolidado y fiable. El C.V, en cambio, se había desarrollado para aprovechar el Mercedes D.IV de ocho cilindros, de reciente disponibilidad entonces.

El lastre del Mercedes D.IV

Ese Mercedes D.IV arrastró problemas continuos y graves, con frecuentes roturas de cigüeñal entre otras averías. La producción del C.V se dio por terminada tras completar no más de 424 aparatos. El C.VII, por su parte, se consideró en buena medida una solución provisional mientras la compañía diseñaba un sucesor de mayores prestaciones.

Radiadores en los costados

En el C.V la refrigeración del motor se obtuvo en origen mediante radiadores instalados en los costados del fuselaje delantero, justo por encima del borde de ataque del ala inferior, una disposición que restaba limpieza al conjunto de la célula. En el C.VII los radiadores también se fijaban a los costados del fuselaje, inmediatamente por delante del borde de ataque del ala inferior.

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