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¿Por qué un astronauta flota en la luna?

Respuesta directa

Un astronauta no flota en la Luna: camina sobre ella, con peso. Lo que ocurre es que la gravedad lunar vale alrededor de 1,62 m/s², un sexto de la terrestre, de modo que una persona con su traje pesa la sexta parte y cada impulso la eleva mucho más y durante más tiempo. Eso da a los saltos ese aspecto lento y suspendido.

¿Por qué un astronauta flota en la luna?
Aldrin de pie junto a la bandera de EE. UU. desplegada

Un sexto de peso, la misma masa

La premisa de la pregunta es engañosa: en las imágenes de las misiones Apollo nadie flota. Los astronautas están apoyados en el suelo y dejan huellas nítidas, algo imposible sin peso. La Luna tiene una masa mucho menor que la Tierra y su gravedad superficial es de unos 1,62 metros por segundo al cuadrado, aproximadamente un sexto de los 9,81 terrestres. Un astronauta que con traje y mochila de soporte vital rondaba los 160 kilogramos en la Tierra pesaba allí lo que pesarían 27 en el suelo terrestre.

La masa, en cambio, no cambia. Y esa asimetría explica los movimientos raros que se ven en vídeo: cuesta lo mismo poner en marcha el cuerpo o frenarlo, porque la inercia es la de siempre, pero el rozamiento con el suelo es seis veces menor porque depende del peso. Caminar como en la Tierra resultaba ineficaz, así que las tripulaciones adoptaron un trote a saltos, con los dos pies a la vez, que les daba más control.

Por qué todo parece a cámara lenta

Un salto dura más porque la aceleración que devuelve al suelo es seis veces menor. Con el mismo impulso de piernas, la altura alcanzada se multiplica por seis y el tiempo en el aire, por unos 2,4. El ojo, acostumbrado a la caída terrestre, interpreta esa caída perezosa como una filmación ralentizada. También el polvo levantado por las botas contribuye a la impresión: sin atmósfera que lo frene o lo disperse, cada partícula describe una parábola limpia y cae de golpe, sin la nube que quedaría suspendida en la Tierra.

Lo que cambia para las misiones futuras

Esa gravedad reducida es una ventaja para despegar y para transportar carga, pero complica el equilibrio: el traje rígido eleva el centro de gravedad y varias caídas quedaron grabadas. Los programas que planean estancias largas estudian cómo afecta un sexto de gravedad al hueso y al músculo, un régimen intermedio entre la Tierra y la microgravedad orbital del que apenas hay datos.

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