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¿Podía un Mustang volver con un camarada derribado?

Respuesta directa

Sí, y ocurrió al menos una vez. El 18 de agosto de 1944, el teniente Royce «Deacon» Priest aterrizó su P-51 Mustang tras las líneas enemigas para rescatar al mayor Bert Marshall, jefe de su escuadrón. Apenas había sitio para cerrar la cabina, pero los dos lograron despegar y salir de allí.

¿Podía un Mustang volver con un camarada derribado?
Bottisham Four" - Cuatro cazas P-51 Mustang en vuelo

Un aterrizaje tras las líneas enemigas

El P-51 era un caza monoplaza, de modo que llevar a bordo a un segundo hombre no estaba previsto en ninguna parte. Aun así se hizo. El 18 de agosto de 1944, el teniente Royce «Deacon» Priest, del 354th Fighter Squadron, 355th Fighter Group, tomó tierra con su Mustang en territorio enemigo para recoger al mayor Bert Marshall, comandante de su escuadrón, que había caído allí. Priest desobedeció órdenes directas dos veces: la primera al radiar su intención de aterrizar y la segunda al hacerlo pese a la prohibición explícita de Marshall.

Convencer al rescatado y despegar a tiempo

El propio Marshall se negó en un primer momento a subir al aparato. Priest zanjó la discusión quitándose el paracaídas y el bote salvavidas, un gesto que dejaba claro que no pensaba marcharse sin él, y con eso logró que su jefe de escuadrón se metiera dentro. En la cabina apenas quedaba espacio para cerrar la carlinga con los dos hombres encajados, pero la pareja consiguió despegar justo a tiempo de esquivar una segunda patrulla alemana que se acercaba.

Una condecoración calculada

El reconocimiento llegó, pero medido. El general James Doolittle concedió a Priest la Distinguished Service Cross en lugar de la Medal of Honor, precisamente para no animar a otros pilotos a intentar rescates igual de arriesgados. La decisión resume bien la ambivalencia del episodio: una hazaña admirada y, al mismo tiempo, una maniobra que el mando no quería ver convertida en costumbre entre sus cazas monoplaza.

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