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¿Cómo son los aviones militares?

Respuesta directa

Los aviones militares no responden a un solo patrón: van desde cazas supersónicos de 15 toneladas hasta transportes de casi 400 como el C-5 Galaxy. Comparten rasgos comunes: estructuras reforzadas, pintura de baja visibilidad, sistemas de autoprotección, comunicaciones cifradas y capacidad de operar desde pistas cortas o sin preparar, siempre ajustados a una misión concreta.

¿Cómo son los aviones militares?
Reportaje fotográfico de Defense.gov 110514 F-BU402 071

Una familia, muchas siluetas

Bajo la etiqueta de avión militar conviven máquinas que apenas se parecen. Los cazas son pequeños, supersónicos y muy maniobrables. Los aviones de ataque y los bombarderos sacrifican agilidad a cambio de carga y alcance: un B-52 mide 56 m de envergadura y lleva más de 30 toneladas de armamento. Los transportes como el C-130, el A400M o el C-17 tienen ala alta, fuselaje ancho, rampa trasera y trenes de aterrizaje preparados para pistas de tierra. Los aviones cisterna, de alerta temprana y de patrulla marítima suelen derivar de aviones de línea, como el Boeing 767 del KC-46 o el 737 del P-8, a los que se añaden pértigas, radares en cúpula o bodegas de boyas sonar.

Lo que todos comparten

Pese a la variedad, hay rasgos que distinguen a cualquier aparato militar de uno civil. La estructura se diseña para cargas más severas y para seguir volando con daños. Los sistemas críticos van duplicados o protegidos con blindaje, sobre todo en aviones de ataque y helicópteros. La pintura es de baja visibilidad, en grises o camuflajes. Casi todos montan alertadores de radar, lanzadores de bengalas y chaff y radios cifradas, y muchos pueden repostar en vuelo. Las escarapelas nacionales son obligatorias para que la aeronave sea reconocida como del Estado.

Tripulaciones y vida útil

Un caza lleva uno o dos ocupantes; un avión de patrulla o de alerta temprana, una decena de operadores de sistemas. Los aviones militares vuelan pocas horas al año en comparación con un avión comercial, entre 150 y 300 por unidad, pero en condiciones exigentes, y permanecen en servicio durante décadas: el B-52 entró en servicio en 1955 y seguirá activo más allá de 2040. A la flota tripulada se suman cada vez más drones, desde cuadricópteros de reconocimiento hasta aparatos de gran altitud como el MQ-9 Reaper, con 20 m de envergadura y más de 24 horas de autonomía.

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