Variante del North American B-25 Mitchell

North American B-25 Mitchell B-25B

El B-25B (NA-62B) fue la primera versión del Mitchell con torretas eléctricas: una dorsal Bendix con dos ametralladoras de 0,50 pulgadas y una ventral retráctil a control remoto, a cambio de suprimir la posición de cola y la ametralladora de cintura. Se construyeron 120 entre agosto de 1941 y enero de 1942, 23 fueron a la RAF como Mitchell Mk I, y 16 de ellos despegaron del portaaviones USS Hornet el 18 de abril de 1942 para bombardear Japón en la incursión Doolittle, la acción que hizo famoso al avión.

Ficha del North American B-25 Mitchell

North American B-25 Mitchell B-25B
North American B-25B Mitchell Mk I, 1942. MH5773
120
Unidades construidas

Historia

Origen y desarrollo

A partir del 65.º Mitchell salido de Inglewood, la cadena de montaje pasó a producir el B-25B, designación de fábrica NA-62B. La diferencia esencial respecto al B-25A era un armamento defensivo mucho más pesado, dictado por los partes de combate que llegaban de Europa: la experiencia de la guerra aérea demostraba que un bombardero medio con ametralladoras de 0,30 pulgadas en montajes manuales no podía defenderse de los cazas modernos. North American respondió con torretas de accionamiento eléctrico, la solución que el resto de la producción del Mitchell iría refinando.

Diferencias respecto al B-25A

El cambio más visible era la torreta Bendix tipo L, de accionamiento eléctrico, instalada sobre el fuselaje trasero, detrás del borde de salida del ala, con un par de ametralladoras de 0,50 pulgadas. Bajo el vientre iba una segunda pareja de 0,50 en una torreta Bendix ciega, gobernada a distancia y retráctil: cuando no se usaba subía al interior del fuselaje y los cañones encajaban en unas ranuras del vientre. La torreta ventral fue el elemento más impopular del avión. Los cañones se apuntaban con un complejo sistema de periscopio, lentes y espejos montado sobre la columna central de la torreta; el artillero, arrodillado, miraba por el ocular y dirigía las armas con un doble mando manual, sin ver lo que hacían sus manos ni los cañones de sus propias armas. Al seguir a un caza a través del visor se mareaba con frecuencia, y en ocasiones acababa tan desorientado y con tantas náuseas que ni siquiera podía disparar. Además, bajar la torreta y dejarla lista para el fuego llevaba 55 segundos; si se bajaba demasiado deprisa podía dañarse el microinterruptor de retracción, con lo que quedaba atascada abajo generando una resistencia enorme, y en pistas sin preparar recogía barro y polvo que cegaban su óptica. Las unidades de combate acabaron considerándola más un estorbo que una ayuda y la retiraron sobre el terreno, lo que ahorraba 600 libras de peso y liberaba un hueco útil para un depósito de largo alcance.

Otros cambios eran menos aparentes. Desapareció la ametralladora de cintura estibable de 0,30 del B-25 y el B-25A, y las escotillas laterales con sus ventanas de plexiglás se redujeron mucho de tamaño. Se conservó la ametralladora de 0,30 del morro que manejaba el bombardero. En cambio, se eliminó la ametralladora de cola de 0,50, y el puesto que la alojaba quedó reducido a poco más que un puesto de observación en posición tumbada rematado por un casquete transparente; la placa de blindaje del extremo de la cola también se retiró. La tripulación seguía siendo de cinco, con funciones redistribuidas: piloto, copiloto, bombardero-artillero de morro, navegante-artillero de la torreta superior y radiooperador-artillero de la torreta ventral. La longitud pasó de los 54 pies y 1 pulgada del B-25A a 52 pies y 11 pulgadas.

El armamento adicional hizo subir el peso hasta 20.000 libras en vacío y 28.460 libras cargado, con un máximo de 31.000, y las prestaciones volvieron a resentirse: la velocidad máxima bajó a 300 millas por hora a 15.000 pies, el techo de servicio a 23.500 pies, y la resistencia de la torreta ventral, incluso retraída, recortaba la velocidad de crucero en 30 millas por hora (48 km/h). Los motores seguían siendo dos Wright R-2600-9 de 1.700 hp al despegue y 1.500 hp a 2.400 rpm, ahora con carburadores Bendix Stromberg PD-13E-2. El combustible se repartía entre dos depósitos alares delanteros de 368 galones, dos traseros de 324 y el depósito lanzable de 420 galones de la bodega; el alcance se mantenía en 2.000 millas con 3.000 libras de bombas. La envergadura era de 67 pies y 7,7 pulgadas, la altura de 15 pies y 9 pulgadas y la superficie alar de 610 pies cuadrados.

Producción

Los primeros 14 B-25B se aceptaron en agosto de 1941 y el 17.º Grupo de Bombardeo fue, como con el B-25, la primera unidad en recibirlos. Cuando Japón atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, North American había entregado 130 bombarderos, y con la terminación del último de los 120 B-25B en enero de 1942 la compañía cumplió el contrato inicial de 184 NA-62. Los números de serie fueron 40-2229 a 40-2348 (el 40-2243 se canceló), con números de fábrica 62-2898 a 62-3017. Veintitrés se entregaron a la Royal Air Force como Mitchell Mk I.

Servicio operativo: la incursión Doolittle

El B-25B es, ante todo, el avión de la incursión Doolittle, el primer ataque aéreo estadounidense contra el archipiélago japonés. Al planificarla, el teniente coronel James Doolittle sopesó el B-25B, el Martin B-26 Marauder, el Douglas B-18 Bolo y el Douglas B-23 Dragon, y el estudio señaló al Mitchell como el que mejor cumplía los requisitos. Dos B-25 se embarcaron en el portaaviones USS Hornet en Norfolk y despegaron de su cubierta sin dificultad el 3 de febrero de 1942. Los planes iniciales preveían 20 aviones en la misión y 24 B-25B del 17.º Grupo se desviaron al centro de modificación de Mid-Continent Airlines en Minneapolis. Allí recibieron un depósito auxiliar plegable de neopreno de 160 galones (610 litros) fijado en lo alto de la bodega de bombas y soportes para celdas adicionales en la bodega, el túnel y el hueco de la torreta inferior, lo que elevó la capacidad de 646 a 1.141 galones; se retiró la torreta ventral; el visor Norden se sustituyó por una mira improvisada, apodada «Mark Twain», cuyos materiales costaron 20 centavos; y se desmontó la radio de enlace para ahorrar peso.

Las 24 tripulaciones recogieron los aviones modificados en Minneapolis y los llevaron a Eglin Field, en Florida, a partir del 1 de marzo de 1942, donde durante tres semanas se entrenaron en despegues simulados de portaaviones, vuelo bajo y nocturno, bombardeo a baja cota y navegación sobre el mar, sobre todo desde el campo auxiliar n.º 1. El 25 de marzo los 22 B-25 restantes volaron a McClellan Field, en California, y dos días después llegaron al depósito aéreo de Sacramento para inspección y últimas modificaciones; el 31 de marzo, 16 de ellos volaron a la estación aeronaval de Alameda. El 1 de abril de 1942 los 16 bombarderos, sus tripulaciones de cinco hombres y el personal de mantenimiento, 71 oficiales y 130 suboficiales y soldados en total, embarcaron en el Hornet, con los aviones apretados y trincados en cubierta en el orden de lanzamiento; el buque zarpó de la bahía de San Francisco a las 08:48 del 2 de abril. Los cazas del propio Hornet viajaron estibados bajo cubierta para hacer sitio a los B-25.

Descubierta la fuerza por los japoneses, Doolittle y el comandante del Hornet, el capitán Marc Mitscher, decidieron lanzar los B-25 de inmediato, diez horas antes y 170 millas náuticas más lejos de Japón de lo previsto. Los 16 aviones despegaron el 18 de abril de 1942. Todos se perdieron, ya fuera en aterrizajes forzosos, amerizajes o estrellados tras saltar sus tripulaciones, con una única excepción: el del capitán Edward York, octavo en despegar, el 40-2242, que voló a la Unión Soviética y aterrizó a 40 millas de Vladivostok, en Vozdvizhenka, donde el aparato quedó internado y se perdió en los años cincuenta en el incendio de un hangar. De los 80 aviadores, tres murieron en acción, ocho fueron capturados y tres de estos fueron ejecutados por los japoneses. Los 80 recibieron la Cruz de Vuelo Distinguido. El avión de Doolittle fue el 40-2344. El 17.º Grupo, de donde habían salido los incursores, recibió tripulaciones de reemplazo y en junio de 1942 se trasladó a Barksdale para convertirse al B-26 Marauder.

Legado

La incursión Doolittle convirtió al B-25B en el Mitchell más célebre, aunque fuese la versión con más defectos reconocidos, empezando por la torreta ventral. Un B-25 reconstruido por North American a la configuración B-25B a partir de un F-10D de reconocimiento, derivado del B-25D, y entregado a los incursores en 1958, se exhibe pintado como el 40-2344 de Doolittle sobre una réplica de la cubierta del Hornet, rodeado de figuras que representan a Doolittle, a Mitscher y a los marineros y soldados que cargaban bombas y munición. Otro Mitchell con los colores de Doolittle se muestra en el museo de armamento de la base de Eglin, donde los incursores se entrenaron; allí celebraron su última reunión pública el 18 de abril de 2013. Los brindis de los supervivientes se hacían con copas de plata grabadas, una por cada uno de los 80 incursores, invirtiendo las de los fallecidos. El B-25C que siguió al B-25B en la cadena tomó de él las torretas y corrigió sus carencias, y así el diseño defensivo del B-25B quedó como el armazón de todos los Mitchell posteriores.