Variante del McDonnell Douglas F-4 Phantom II

McDonnell Douglas F-4 Phantom II QF-4

QF-4 es la denominación genérica de los Phantom convertidos en blancos aéreos de tamaño real, reutilizables y pilotados por control remoto, con subvariantes QF-4B, QF-4E, QF-4G, QF-4N y QF-4S según la célula de origen. Sucesor del QF-106 en la USAF, alcanzó la capacidad operativa inicial en 1997 con el 82.º Escuadrón de Blancos Aéreos de Tyndall y realizó su último vuelo no tripulado en Holloman en agosto de 2016, cediendo el relevo al QF-16.

Ficha del McDonnell Douglas F-4 Phantom II

McDonnell Douglas F-4 Phantom II QF-4
USAF Mc Donnell Douglas QF-4E Phantom IIJames Rowson (CC BY SA), vía commons

Historia

Origen y concepto

Cuando el Phantom fue dejando el servicio de primera línea, cientos de células con vida útil restante quedaron aparcadas en el desierto. Para las fuerzas armadas estadounidenses, que necesitan evaluar sus misiles aire-aire y sus cazas contra objetivos realistas, ese excedente era una oportunidad: un blanco de tamaño real, supersónico y con las firmas radar e infrarroja de un caza de verdad ofrece una prueba mucho más exigente que cualquier dron subescala. Así nació el QF-4, un blanco aéreo reutilizable de tamaño natural pilotado por control remoto y derivado directamente del F-4 Phantom II. En la Fuerza Aérea sustituyó al QF-106, la conversión equivalente del interceptor Delta Dart, y alcanzó la capacidad operativa inicial en 1997. La empresa responsable de las conversiones fue BAE Systems.

Subvariantes según la célula de origen

Bajo el prefijo Q se agruparon varias conversiones distintas, cada una nacida de la versión que en su día había volado el avión. La Armada fue la primera en recurrir al Phantom como blanco: 25 F-4B se transformaron en QF-4B, blancos supersónicos no tripulados, y más tarde los F-4N y F-4S modernizados dieron lugar a los QF-4N y QF-4S. La Fuerza Aérea convirtió cazas F-4E en QF-4E y también los F-4G «Wild Weasel» de supresión de defensas en QF-4G, ambos descritos sencillamente como blancos radiocontrolados. En todos los casos la conversión consistía en dotar a la célula de los equipos de mando a distancia, telemetría y autodestrucción necesarios para volar sin tripulación.

Cómo se operaba

El QF-4 proporcionaba un blanco real para la evaluación, el desarrollo y las pruebas de sistemas de armas aire-aire, con base en Tyndall, en Florida, y en Holloman, en Nuevo México. Simulaba las maniobras de un avión enemigo y podía volarse por control remoto o con un piloto de seguridad a bordo que vigilaba su comportamiento. Solo se volaba sin tripulación cuando se le disparaban misiles, y únicamente en espacios aéreos concretos sobre el mar autorizados para vuelo no tripulado; en esas misiones se instalaba una carga explosiva para destruir el avión si llegaba a quedar fuera de control. El blanco llevaba contramedidas electrónicas e infrarrojas para evaluar a fondo los cazas y las armas que se lanzaban contra él. El avión podía volar íntegramente bajo control de computadora o pilotarse manualmente durante el despegue y el aterrizaje desde una estación de control móvil situada junto a la pista, y como precaución un avión de acompañamiento lo seguía en las fases críticas del vuelo. Muchas pruebas no terminaban con la destrucción del blanco: con misiles de espoleta de proximidad como el AIM-120 AMRAAM, cuya cabeza de guerra es de fragmentación por varilla continua, basta con que el misil pase lo bastante cerca para contabilizar un derribo, de modo que el QF-4 podía sobrevivir a la prueba y seguir aportando telemetría sobre el comportamiento final del misil.

La flota de la USAF la operó y mantuvo el 82.º Escuadrón de Blancos Aéreos (82d ATRS) de Tyndall, subordinado al 53.º Grupo de Evaluación de Armas, que a su vez depende del 53.º Ala de Eglin. El escuadrón voló el Phantom en Tyndall entre 1995 y 2015 y mantuvo un destacamento, el Detachment 1, en Holloman hasta 2016. En la Armada, los blancos operaron desde Point Mugu, en California, sede del escuadrón de pruebas VX-30 «Bloodhounds». Además de servir de blanco, los QF-4 de Tyndall se convirtieron en presencia habitual en festivales aéreos: en 2007 un QF-4E despegaba en una demostración de patrimonio, con la librea de los aviones de blanco y el Phantom de nuevo ante el público.

Retirada

Con el paso de los años el envejecimiento de la flota y su limitada capacidad frente a los cazas modernos llevaron al Phantom, en palabras del teniente coronel Ryan Inman, antiguo jefe del 82.º ATRS, a «su límite tecnológico como caballo de batalla de los blancos aéreos». El relevo fue el QF-16, más adaptable y mucho más ágil, que el 82.º ATRS llevaba dos años volando en Tyndall cuando el QF-4 se despidió. El último QF-4 abandonó Tyndall en mayo de 2016 y el último vuelo no tripulado del tipo tuvo lugar el 17 de agosto de 2016 en Holloman, ya su único hogar: durante una prueba de armamento, una pareja de F-35 le disparó misiles AIM-120 AMRAAM y el blanco, al parecer, sobrevivió. El Detachment 1 mantuvo unos meses más de operaciones tripuladas antes de la retirada definitiva en diciembre de ese año. El entonces jefe de la unidad, teniente coronel Ronald Kind, resumió la despedida: que un avión que había servido en Vietnam y todavía en la guerra del Golfo saliera del cementerio de aviones para seguir sirviendo a su país era, cuarenta y cinco años después, un homenaje a sus diseñadores, sus pilotos de pruebas y sus mecánicos.

Legado

El QF-4 prolongó dos décadas la vida útil del Phantom en Estados Unidos después de su retirada del combate y, en ese tiempo, fue el adversario contra el que se probaron los misiles y cazas de la generación siguiente, del AMRAAM al F-35. Fue también la última versión del F-4 en volar con las fuerzas estadounidenses: cuando el último QF-4 se posó en Holloman, el Phantom seguía en servicio únicamente en Turquía, Grecia, Irán, Corea del Sur y Japón.