Variante del Lockheed Martin F-22 Raptor
Lockheed Martin F-22 Raptor X-44 MANTA
Demostrador experimental sin cola derivado del F-22, estudiado por NASA y la USAF a finales de los años noventa para probar el control total de guiñada, cabeceo y alabeo solo con vectorización de empuje tridimensional. Aprobado en junio de 1999, se quedó sin financiación en 2000 sin llegar a construirse.
Ficha del Lockheed Martin F-22 Raptor

Historia
El X-44 MANTA (Multi-Axis No-Tail Aircraft, «aeronave sin cola de ejes múltiples») fue un diseño conceptual de Lockheed Martin estudiado conjuntamente por la NASA y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Su objetivo era comprobar si un avión de combate podía disponer de autoridad completa en guiñada, cabeceo y alabeo sin ningún plano de cola, ni horizontal ni vertical, confiando el control de actitud exclusivamente a la vectorización tridimensional del empuje. El diseño partía del F-22 Raptor y sustituía su planta alar por un ala en delta alargada, sin superficie de cola alguna.
La idea nacía de la propia arquitectura propulsiva del Raptor. Los motores Pratt & Whitney F119 del F-22 incorporan toberas bidimensionales que orientan el empuje hasta ±20° en el eje de cabeceo para mejorar la maniobrabilidad, y el F-22 fue en 2005 el primer caza occidental de serie en incorporar de forma generalizada la vectorización de empuje con ese fin. El MANTA proponía ir un paso más allá: modificar las toberas vectoriales 2D existentes para que también gobernasen la guiñada y el alabeo, de modo que el sistema de control de vuelo y el sistema de propulsión quedasen, en la práctica, fusionados en uno solo. Los documentos de planificación hablaban de un avión que «daría un salto sobre el estado del arte».

La NASA y la USAF habían iniciado los trabajos preliminares en mayo de 1999. Los planes preveían demostrar las tecnologías del MANTA sobre un F-22 o un F-15, y que un prototipo X-44 comenzase sus vuelos de ensayo hacia el año fiscal 2007. Los planificadores de la NASA sostenían que las tecnologías desarrolladas para el X-44 podrían aplicarse tanto al F-22 como al programa Joint Strike Fighter, además de a futuros proyectos comerciales supersónicos. En junio de 1999 la NASA aprobó el arranque del programa y asignó al aparato la designación X-44A. El estudio de viabilidad inicial lo financiaron el Gobierno y dos contratistas; según la descripción de la época, el equipo reunía al Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL), la NASA, Lockheed Martin y Pratt & Whitney.
En su forma más concreta, el plan consistía en convertir uno de los primeros F-22 en un banco de pruebas volante: conservar el fuselaje y los motores del Raptor, montarle una gran ala en delta similar a la propuesta después para el FB-22 y toberas de vectorización avanzadas, y eliminar por completo timones, estabilizadores y alerones. Los propios estudios reconocían que era improbable que el X-44A volase antes de 2007, cuando el programa F-22 ya habría retirado sus dos primeros prototipos de vuelo.
Las ventajas esperadas eran de varios órdenes. Al suprimir la cola y los estabilizadores verticales, la firma radar se reducía y desaparecían las juntas y ranuras de las superficies móviles, que son fuentes de problemas de baja observabilidad. La ausencia de timón y superficies de cola simplificaba la estructura, la aligeraba y reducía la complejidad mecánica. El ala en delta, más grande que la del F-22, ofrecía mayor capacidad de combustible y, con ello, mejor eficiencia y más autonomía. En conjunto, el MANTA prometía menor complejidad, mayor eficiencia de combustible y más agilidad. Se especulaba incluso con que la combinación de esa tecnología con toberas fluídicas y aerodinámica de crucero supersónico podría dar lugar a una generación de aviones de altas prestaciones, muy furtivos y de eficiencia aerodinámica excepcional.
La financiación del X-44 terminó en 2000, sin que el aparato pasara de la fase conceptual: nunca se construyó ni voló. Las ganancias en furtividad tenían un coste elevado por la dificultad de desarrollar la tecnología, y el contexto presupuestario del propio F-22 no favorecía nuevas plataformas experimentales. El concepto, sin embargo, no desapareció del todo. Algunas de las propuestas posteriores del FB-22, el bombardero regional supersónico y furtivo derivado del F-22 que Lockheed Martin planteó a principios de los años 2000 con un fuselaje de Raptor y alas en delta muy ampliadas, contemplaron prescindir de los planos de cola y habrían continuado la investigación del programa MANTA; el FB-22 se canceló a su vez con la Revisión Cuadrienal de Defensa de 2006. Junto al FB-22, el X-44 figura entre los derivados del F-22 propuestos entre finales de los noventa y principios de los 2000 y finalmente abandonados, y su premisa —el control de vuelo sin superficies aerodinámicas móviles— reaparece en los planteamientos de los cazas de generación siguiente.
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