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¿Se bañan los astronautas?

Respuesta directa

No como en casa: en la Estación Espacial Internacional no hay ducha. La higiene diaria se hace con toallitas húmedas, jabón y champú sin aclarado, frotando y secando antes de que el agua escape en gotas. Skylab sí llevó una ducha plegable en 1973, pero resultó tan lenta de usar que no se repitió.

¿Se bañan los astronautas?
Duchándose en el Skylab - GPN-2000-001710

Un aseo con toallita y sin aclarado

En la Estación Espacial Internacional el agua no cae: se queda pegada a la piel en burbujas que hay que retirar con una toalla. La rutina diaria consiste en toallitas húmedas o paños con un jabón que no necesita aclarado, champú seco para el pelo y una toalla para secar; las toallas se cuelgan después para que la humedad se evapore y el sistema de control ambiental la recoja. Hay quien se lava por partes cada día y quien reserva una sesión larga a la semana, pero nadie se pone bajo un chorro.

El agua es el recurso más caro de a bordo

Subir un litro hasta la órbita cuesta miles de euros, así que arriba se recicla casi todo: orina, sudor y condensación de la atmósfera vuelven al circuito potable. La NASA anunció que el sistema de a bordo recupera el 98 % del agua que la tripulación lleva consigo (dato de junio de 2023). Una ducha convencional, que gasta decenas de litros, es sencillamente incompatible con esa economía.

La ducha que existió

Hubo una excepción. La estación Skylab, habitada en 1973 y 1974, incorporó una ducha plegable: un cilindro de tela que se levantaba desde el suelo, con agua pulverizada a presión y un aspirador para recogerla. Funcionaba, pero montarla, usarla y secarla consumía más de una hora y varios litros de agua que luego había que gestionar. Ninguna estación posterior la heredó, y ni el transbordador ni la ISS han llevado nunca una. Para las misiones largas a Marte se estudian sistemas cerrados que devuelvan la ducha a la nave, pero por ahora sigue siendo el lujo que no cabe a bordo.

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