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¿Qué pasa si los aeropuertos no hay luz?

Respuesta directa

No se apaga: los aeropuertos son instalaciones críticas con generadores diésel y sistemas de alimentación ininterrumpida. La normativa internacional exige que la iluminación de pista de categorías de precisión se restablezca en un segundo o menos. Aun así, un corte general obliga a suspender vuelos por los sistemas que no tienen respaldo.

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Varias capas de respaldo

Un aeropuerto no depende de una sola acometida eléctrica. Las instalaciones de cierto tamaño reciben energía por dos líneas independientes y, por debajo, mantienen grupos electrógenos diésel capaces de asumir la carga esencial en segundos. Entre el corte y el arranque del generador actúan los sistemas de alimentación ininterrumpida, baterías que sostienen sin interrupción alguna los equipos que no toleran ni un parpadeo.

El anexo 14 del convenio de aviación civil internacional fija tiempos máximos de conmutación para las ayudas visuales. En pistas con aproximación de precisión de categorías II y III, el tiempo de restablecimiento de la iluminación debe ser de un segundo o menos; en configuraciones menos exigentes se admiten hasta quince segundos. El control de tránsito aéreo, las radioayudas y las comunicaciones cuentan con respaldo propio.

Por qué aun así se paran los vuelos

El problema de un apagón extenso no suele ser la pista, sino todo lo demás. Los sistemas de facturación y embarque, las cintas de equipaje, los controles de seguridad, los puentes de embarque, las pasarelas y el suministro de combustible funcionan con la red general y no siempre están en el circuito de emergencia. Sin ellos no se puede procesar pasaje, aunque un avión pudiera despegar técnicamente.

El efecto dominó

Cuando un aeropuerto grande reduce su capacidad, la red entera lo nota. Los vuelos en ruta hacia él se desvían a alternativos, las tripulaciones agotan su tiempo máximo de actividad esperando y los aviones quedan fuera de posición para las rotaciones del día siguiente. Por eso la recuperación tras un corte prolongado suele tardar mucho más que el apagón en sí: restablecer la corriente es cuestión de horas; recolocar la flota, de días.

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