Sabías…
¿Por qué la URSS necesitó construir un avión nuevo para mover su transbordador Buran?
Respuesta directa
El transporte por mar, tierra y ferrocarril se había quedado obsoleto e ineficiente a la escala de la URSS para mover el Buran y sus piezas. El VM-T Atlant solo cargaba 50 t y los proyectos preveían llevar 200 t a Baikonur. Y ni el An-124 Ruslan, entonces el mayor avión de carga del mundo, podía llevar el Buran a la espalda.
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Una red de transporte desbordada
Para mover las piezas del programa y el propio Buran, la logística marítima, terrestre y ferroviaria se había quedado obsoleta e ineficiente a la escala de la Unión Soviética. La reducción de las estructuras en tierra de Baikonur y el arranque de la fabricación de lanzadores pesados aumentaron además las cargas que había que mover por aire. El avión que cubría ese cometido era el Myasishchev VM-T Atlant, una variante del bombardero soviético Myasishchev M-4 Molot, que desempeñó el mismo papel hasta que el Mriya estuvo disponible, algo que no ocurrió hasta después de que el Buran hubiera volado. El Atlant podía transportar cargas de 50 t, mientras que los proyectos previstos contemplaban llevar hasta 200 t a Baikonur.
Por qué el An-124 no bastaba
Antonov ya había construido el An-124 Ruslan, entonces el mayor avión de carga del mundo, pero ni ese gigante podía llevar el Buran sobre el fuselaje. Su empleo para el lanzamiento aéreo de un vehículo espacial tampoco resultaba del todo adecuado a causa del estabilizador vertical, que quedaba en la dirección de los motores del vehículo espacial. Antonov no podía modificar ese rasgo del An-124, porque el avión estaba casi terminado y aprobado por la mayoría de los reguladores aéreos que le concedieron la certificación.
Un avión diseñado en parte para el orbitador
Al igual que su homólogo estadounidense, el orbitador Buran viajaba desde sus puntos de aterrizaje hasta el complejo de lanzamiento a lomos de un gran reactor, el Antonov An-225 Mriya, diseñado en parte para esa tarea y el avión más grande del mundo en volar en repetidas ocasiones. Pese a ser el mayor avión de carga del mundo, el Mriya no resultaba realmente rentable y solo se empleaba cuando la carga era demasiado voluminosa para meterla en un An-124.
