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¿Por qué los aviones aterrizan de lado?

Respuesta directa

Un avión aterriza aparentemente de lado cuando hay viento cruzado: el piloto apunta el morro hacia el viento (técnica del «cangrejo») para que la trayectoria sobre el suelo siga el eje de la pista aunque el fuselaje no esté alineado. Justo antes de tocar, alinea el avión con el timón y baja un ala para no derrapar sobre el tren.

¿Por qué los aviones aterrizan de lado?
G LGNO IMG 8358Ronnie Robertson (CC BY SA), vía commons

Cuando el viento no sopla por la pista

Las pistas se orientan según los vientos dominantes del lugar, pero el viento rara vez sopla exactamente a lo largo de ellas. La componente que cruza la pista empuja al avión lateralmente durante la aproximación. Si el piloto mantuviera el morro apuntando al eje de la pista, el avión derivaría hacia un lado y aterrizaría fuera del centro o incluso fuera del asfalto. Para compensarlo, orienta el avión hacia el viento con un ángulo de deriva, de manera que la suma de su velocidad propia y la del viento lo lleve en línea recta hacia la cabecera. Desde el suelo, el avión parece avanzar de lado: es la técnica del cangrejo (crab, en inglés), y es lo que produce esas imágenes espectaculares en aeropuertos como Bilbao, Madeira o Birmingham.

Alinear antes de tocar

Un avión no puede posarse con el eje del fuselaje cruzado respecto a la pista; el tren de aterrizaje soportaría cargas laterales para las que no está pensado y los neumáticos sufrirían. Por eso, en los últimos metros, el piloto tiene dos opciones que suele combinar. La primera es el decrab: justo antes de la recogida pisa el pedal del timón para alinear el morro con la pista y, durante ese instante, el avión toma tierra antes de que el viento lo vuelva a desplazar. La segunda es el ala baja: inclina el avión hacia el viento con los alerones para contrarrestar la deriva y usa el timón para mantener el morro recto; el avión toca primero con la rueda del lado del viento. En reactores de gran envergadura la inclinación está limitada para no rozar el suelo con la góndola de un motor, así que la combinación de ambas técnicas es la norma.

Límites que fija cada modelo

Los fabricantes publican para cada avión una componente de viento cruzado máxima demostrada durante la certificación, del orden de 30 a 40 kn (55 a 75 km/h) en aviones de línea, con valores inferiores para pista mojada o contaminada. Las compañías suelen fijar límites operativos más conservadores y añaden restricciones para pilotos con poca experiencia en el tipo. Si el viento supera esos valores, la aproximación no se inicia o se aborta con un motor y al aire y el avión se desvía a otro aeropuerto. Los sistemas de aterrizaje automático también tienen sus propios límites de viento cruzado, generalmente más bajos que los del aterrizaje manual.

Por qué no es peligroso aunque lo parezca

Aterrizar con viento cruzado es una maniobra entrenada desde las primeras horas de escuela y repetida en simulador en cada renovación de habilitación. La sensación de que el avión llega torcido es inquietante para el pasajero, pero la geometría es sencilla: la trayectoria respecto al suelo es una línea recta sobre el eje de la pista, y solo el fuselaje, no el movimiento, está girado.

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