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¿Por qué los astronautas necesitan un traje especial para respirar?

Respuesta directa

En el espacio no hay aire: ni oxígeno que inspirar ni presión que permita a los pulmones absorberlo. El traje aporta oxígeno propio, mantiene una presión artificial de unos 29,6 kPa (4,3 psi) y elimina el dióxido de carbono exhalado, que en un volumen cerrado se vuelve tóxico mucho antes de que falte oxígeno.

¿Por qué los astronautas necesitan un traje especial para respirar?
STS-103, reflejo en la visera del astronauta

Respirar exige algo más que oxígeno

La respiración humana no consiste solo en tener oxígeno delante. Los pulmones funcionan por diferencias de presión: el gas pasa a la sangre porque la presión parcial de oxígeno en el alvéolo es mayor que en el capilar. En el vacío esa presión es cero, y el intercambio se invierte: el oxígeno escapa de la sangre hacia los pulmones y de ahí al exterior. Por eso no bastaría con una mascarilla, como en un avión; hace falta encerrar al cuerpo entero en un volumen presurizado.

El traje empleado para salidas extravehiculares desde la Estación Espacial Internacional resuelve el problema con oxígeno puro a una presión de alrededor de 29,6 kPa (4,3 psi), aproximadamente un tercio de la atmosférica al nivel del mar. Usar oxígeno puro permite bajar esa presión total sin que falte oxígeno, y una presión baja es clave para que el traje no se hinche y las articulaciones y los guantes sigan siendo manejables.

El enemigo es el dióxido de carbono

En un recinto hermético, lo primero que se vuelve peligroso no es la falta de oxígeno, sino la acumulación del dióxido de carbono que se exhala. Concentraciones de pocos puntos porcentuales ya provocan cefalea, desorientación y pérdida de capacidad de juicio. La mochila de soporte vital hace circular el gas de forma continua, lo pasa por un absorbente químico que retiene el CO2 y controla también la humedad, que de lo contrario empañaría la visera.

El precio de la baja presión

Bajar la presión tiene un coste fisiológico. Pasar de golpe del aire de la estación a los 29,6 kPa del traje liberaría burbujas de nitrógeno en la sangre, el mismo síndrome de descompresión que sufren los buceadores. Para evitarlo, la tripulación respira oxígeno puro durante horas antes de salir y realiza ejercicio ligero, un protocolo de prerrespiración que desplaza el nitrógeno disuelto en los tejidos. Solo cuando ese proceso concluye puede abrirse la escotilla.

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