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¿Cómo son los cazas?

Respuesta directa

Un caza es un avión militar pequeño, muy maniobrable y con gran empuje, diseñado para destruir otras aeronaves. Los actuales pesan entre 10 y 30 toneladas, superan Mach 1,5, llevan uno o dos motores con posquemador, radar, sensores pasivos y misiles bajo las alas o en bodegas internas, y uno o dos tripulantes en cabina presurizada con asiento eyectable.

¿Cómo son los cazas?
RAF Eurofighter TyphoonPeter Gronemann (CC BY), vía commons

La forma sigue a la misión

Un caza está construido alrededor de tres exigencias: velocidad, agilidad y capacidad de ver antes que el rival. De ahí su silueta característica: fuselaje estrecho, alas de poca envergadura con gran flecha o en delta, superficies de cola pequeñas y una cabina en burbuja que ofrece visión en todas direcciones. La relación empuje/peso, cercana a 1 o superior con poco combustible, permite acelerar en vertical y girar con cargas de hasta 9 g, para las que el piloto lleva traje anti-g.

Motores, sensores y armas

La mayoría usa uno o dos turbofán de bajo índice de derivación con posquemador, que multiplica el empuje quemando combustible en el escape a cambio de un consumo enorme. Algunos, como el F-22 o el Eurofighter Typhoon, mantienen vuelo supersónico sin posquemador. El morro aloja un radar, hoy de antena electrónica activa, capaz de seguir decenas de blancos a más de 150 km; lo complementan sensores infrarrojos, alertadores de radar y enlaces de datos que comparten la imagen táctica con otros aviones. El armamento combina un cañón de 20 a 30 mm con misiles aire-aire de corto alcance guiados por infrarrojos y de medio alcance guiados por radar, además de bombas guiadas en los cazas polivalentes.

Generaciones y cabina

Se habla de generaciones: la cuarta (F-16, F/A-18, Su-27, Mirage 2000) introdujo mandos fly-by-wire y radares multimodo; la quinta (F-22, F-35, Su-57, J-20) añade baja observabilidad, armas en bodegas internas y fusión de sensores. En cabina el piloto va en asiento eyectable, con mandos HOTAS que concentran las funciones en la palanca y los gases, pantallas multifunción y un visor en el casco. Todo ello hace del caza uno de los aviones más caros de operar: cada hora de vuelo cuesta varias decenas de miles de euros entre combustible, repuestos y mantenimiento.

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