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¿Cómo es el combustible de avión?

Respuesta directa

El combustible de los reactores es queroseno de aviación (Jet A-1): un líquido transparente, de color claro a pajizo, con olor a petróleo, densidad de unos 0,8 kg/L, punto de congelación de −47 °C y punto de inflamación de al menos 38 °C. Los aviones de pistón usan avgas 100LL, una gasolina teñida de azul con plomo tetraetilo.

¿Cómo es el combustible de avión?
Camión cisterna repostando combustible Jet A-1 dsc04316David Monniaux (CC BY SA), vía commons

Un queroseno, no una gasolina

Lo que reposta un avión de reacción se parece más al combustible de una estufa de queroseno que a la gasolina de un coche. El Jet A-1, la especificación dominante fuera de Estados Unidos, es una fracción media de la destilación del petróleo, con cadenas de hidrocarburos de entre 8 y 16 átomos de carbono. A simple vista es un líquido transparente, incoloro o ligeramente pajizo, más denso que la gasolina (unos 0,78-0,84 kg/L a 15 °C frente a 0,72-0,77) y bastante menos volátil: su punto de inflamación debe superar los 38 °C, lo que significa que a temperatura ambiente no forma con facilidad una mezcla inflamable con el aire. Esa baja volatilidad es una de las razones por las que la aviación comercial lo adoptó en lugar de la gasolina.

Frío, agua y aditivos

A la altitud de crucero la temperatura exterior ronda los −55 °C, y el combustible dentro de los tanques del ala se enfría durante horas. Por eso la especificación exige que el Jet A-1 no comience a formar cristales de cera por encima de −47 °C (el Jet A estadounidense se conforma con −40 °C). El agua es el otro enemigo: el queroseno la disuelve en pequeñas cantidades y la libera al enfriarse, así que las instalaciones filtran y decantan el producto, y los aviones sin calentadores de combustible incorporan un aditivo anticongelante. La fórmula suele llevar además un aditivo antiestático, para disipar la carga que genera el bombeo rápido, y en algunos casos inhibidores de corrosión y mejoradores de lubricidad.

Energía y comportamiento en el motor

El queroseno de aviación aporta unos 43 MJ por kilogramo, una densidad energética alta para un líquido y estable en un rango amplio de temperaturas. El motor lo pulveriza en la cámara de combustión, donde arde de forma continua; no hay chispa periódica ni octanaje que considerar, y lo que importa es la limpieza de la combustión, el contenido de azufre y aromáticos, y la estabilidad térmica del líquido, porque antes de quemarse se emplea para refrigerar el aceite del motor. Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se fabrican para ser químicamente equivalentes y hoy se autorizan en mezcla de hasta el 50 % con queroseno convencional, sin cambios en el avión.

La otra familia: avgas

Las avionetas y helicópteros con motor de pistón queman avgas, una gasolina de alto octanaje. El grado más común, 100LL («low lead»), se tiñe de azul para evitar confusiones y todavía contiene plomo tetraetilo, el último uso significativo de este aditivo en el mundo. Reguladores y fabricantes trabajan en sustitutos sin plomo, y algunos motores modernos de aviación ligera se han rediseñado para consumir Jet A-1.

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