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¿A que velocidad va el sr 71 blackbird?

Respuesta directa

El SR-71 Blackbird volaba de crucero a más de Mach 3 (unos 3.200 km/h) a 24.000 m (80.000 ft). Su récord oficial de velocidad es de 3.529,56 km/h, fijado el 28 de julio de 1976 y aún vigente para aviones tripulados con motor a reacción. El límite operativo era Mach 3,3, impuesto por la temperatura del aire en las tomas de los motores, no por falta de empuje.

¿A que velocidad va el sr 71 blackbird?
SR-71B Blackbird sobre las montañas nevadas de Sierra Nevada, en California

Mach 3 como régimen normal

El SR-71 no era un avión que ocasionalmente tocara Mach 3: estaba diseñado para vivir ahí. Sus misiones de reconocimiento transcurrían de crucero a Mach 3,0-3,2 y a unos 24.000-26.000 m (80.000-85.000 ft), donde el aire es tan tenue que la velocidad verdadera superaba los 3.200 km/h. A ese régimen el fuselaje de titanio se calentaba por encima de 300 °C, el avión se alargaba varios centímetros y los depósitos, que goteaban en tierra, quedaban sellados por la dilatación.

El límite práctico era Mach 3,3, fijado por la temperatura del aire a la entrada de los compresores de los motores Pratt & Whitney J58 (427 °C), no por falta de empuje. Algunas tripulaciones superaron ese valor brevemente, pero el manual lo prohibía.

Los récords de 1976

El 28 de julio de 1976, desde la base de Beale (California), un SR-71A pilotado por Eldon Joersz y George Morgan fijó el récord absoluto de velocidad en circuito de 15/25 km: 3.529,56 km/h. Ese mismo día otro Blackbird estableció el récord de altitud en vuelo horizontal sostenido, 25.929 m. Ambos siguen vigentes para aviones tripulados con motor a reacción y despegue autónomo.

En 1990, en su vuelo de entrega al museo Smithsonian, un SR-71 cruzó Estados Unidos de costa a costa en unos 68 minutos, con una media cercana a 3.418 km/h.

Cómo se logra esa velocidad

El secreto estaba en las tomas de aire: un cono móvil retrocedía hasta 66 cm para colocar la onda de choque en el punto justo y desacelerar el aire antes de los motores. A Mach 3, más de la mitad del empuje total lo generaba la propia toma, y el J58 funcionaba casi como un estatorreactor. Esa arquitectura, unida al combustible JP-7 de alto punto de inflamación, permitió que ningún Blackbird fuera derribado en 24 años de servicio pese a los cientos de misiles lanzados en su contra.

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