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¿A que velocidad puede volar superman?

Respuesta directa

Superman no tiene velocidad: es un personaje de ficción cuyo límite cambia con cada guionista, de «más rápido que una bala» en 1940 a superar la luz en cómics posteriores. En el mundo real, el avión tripulado más rápido fue el X-15 de la NASA, 7.274 km/h (Mach 6,7) en 1967, y el reactor más veloz el SR-71, unos 3.500 km/h.

¿A que velocidad puede volar superman?
X-15 en vuelo

Un límite escrito por guionistas

Superman es un personaje de cómic creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938, y su velocidad nunca ha sido una magnitud: es un recurso narrativo. En los primeros números no volaba, saltaba edificios de un brinco y corría «más rápido que un tren expreso». La fórmula «más rápido que una bala» llegó con el serial de radio de 1940 y pasó a los cortos de animación de los Fleischer y a la televisión. En los cómics de la Edad de Plata, a partir de los años cincuenta, se le atribuyó velocidad superior a la de la luz y viajes en el tiempo; tras el reinicio de 1986 los autores redujeron esa escala a algo «cercano» a la velocidad de la luz, y desde entonces el tope sube y baja según la historia. Preguntar a qué velocidad puede volar equivale a preguntar cuánto pesa el martillo de Thor: la respuesta correcta es la que necesite la trama.

Qué significa «más rápido que una bala»

La comparación de 1940 sí tiene traducción física. Una bala de pistola sale del cañón a 300-400 m/s; la de un fusil de 5,56 mm, a unos 900-1.000 m/s, es decir, Mach 2,6-2,9 al nivel del mar. Ningún avión operativo ha alcanzado nunca esa velocidad de forma sostenida a baja cota, donde el calentamiento aerodinámico destruiría una estructura de aluminio en minutos. En altitud la historia cambia. El Lockheed SR-71 Blackbird, con fuselaje de titanio, cruzaba a Mach 3,2 y fijó en 1976 el récord absoluto para un reactor tripulado, 3.529,6 km/h, que sigue vigente. El avión tripulado más rápido de todos fue el North American X-15, un avión cohete lanzado desde un B-52: el 3 de octubre de 1967 William «Pete» Knight lo llevó a 7.274 km/h, Mach 6,7, a unos 31.000 m de altitud. Solo las cápsulas espaciales, que reentran a más de 28.000 km/h, superan esas cifras, y no son aviones.

Por qué el vuelo de Superman es imposible

Más allá del personaje, la física impone tres muros a cualquier cuerpo que vuele muy deprisa dentro de la atmósfera. El primero es la resistencia, que crece con el cuadrado de la velocidad: a Mach 3 una superficie del tamaño de una persona necesita decenas de kilonewton de empuje solo para no frenar. El segundo es el calor: por encima de Mach 5 el aire comprimido delante del cuerpo supera los 1.000 °C, y a velocidades orbitales se convierte en plasma. El tercero es el estampido sónico, que en un sobrevuelo urbano a baja altura rompería ventanas en kilómetros a la redonda. Un Superman que volase realmente a Mach 10 sobre Metrópolis sería, para quien estuviera abajo, indistinguible de un meteorito. Con todo, la ficción ha empujado a la realidad: los pilotos del X-15 ganaron alas de astronauta, sus datos sirvieron para diseñar el transbordador espacial, y los programas hipersónicos actuales de la NASA y de la Fuerza Aérea estadounidense buscan justo el rango de velocidades, Mach 5 a 10, en el que el cómic sitúa a su héroe.

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