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¿A qué altura vuela el avión?

Respuesta directa

El avión de pasajeros típico vuela en crucero a unos 11.000 m (36.000 ft), dentro de una franja de 9.000 a 12.500 m que depende del modelo, el peso y la distancia del vuelo. Sube hasta allí en la primera media hora y desciende en la última. El techo certificado de un A320 ronda los 12.000 m; el de un 787, 13.100 m.

¿A qué altura vuela el avión?
Lufthansa Airbus A320-211 D AIQT 01Julian Herzog (Website) (CC BY), vía commons

Un vuelo típico por fases

La altura de un avión de pasajeros no es una cifra sino un perfil. Tras el despegue sube con empuje casi máximo hasta unos 1.500 pies sobre el terreno, donde se recogen los flaps y se reduce potencia; a 10.000 ft, unos 3.000 m, deja de estar limitado a 250 nudos y acelera. El ascenso continúa a velocidad indicada constante hasta interceptar un número de Mach fijo, y el avión llega a su nivel de crucero inicial. En un vuelo de media distancia ese nivel se sitúa alrededor de 11.000 m (36.000 ft), dentro de una franja que va de 9.000 a 12.500 m según el modelo, el peso de despegue y la longitud de la ruta. El descenso comienza a unos 200 km del destino y sigue una senda de pendiente suave, con el motor cerca de ralentí.

Quién decide el nivel

La altura la propone la aerolínea en el plan de vuelo, calculada por un sistema que busca el nivel de menor coste para ese peso y esos vientos, y la autoriza el control aéreo, que puede asignar otra para separar tráficos. En ruta los pilotos piden ascensos escalonados cuando el avión pierde masa por el combustible quemado. El techo certificado del tipo pone la última frontera: alrededor de 12.000 m en un A320 y de 13.100 m en un 787; el Concorde, un caso aparte, cruzaba entre 17.000 y 18.000 m.

Las razones físicas

Cuanto más alto, menos denso es el aire y menor la resistencia a una velocidad verdadera dada, así que el avión recorre más kilómetros por cada kilo de queroseno. Los turbofanes prefieren aire frío, que mejora su rendimiento térmico. A cambio, la sustentación también baja con la densidad, y para mantenerla el avión ha de volar más deprisa respecto al aire, hasta acercarse a la velocidad a la que aparecen ondas de choque sobre el ala. El punto de equilibrio entre ambos límites es precisamente la franja de 10.000 a 12.000 m que ocupan los reactores comerciales desde los años sesenta.

Otras aeronaves, otras alturas

Un turbohélice regional vuela más bajo, hacia 6.000-7.500 m; una avioneta de instrucción rara vez supera los 1.500 m; un helicóptero de transporte trabaja a unos cientos de metros. Un caza puede superar los 15.000 m y un avión de reconocimiento estratosférico los 20.000. Por eso, cuando alguien pregunta a qué altura vuela «el avión», la respuesta útil es la del reactor de línea: unos once kilómetros, más de dos kilómetros por encima de la cumbre del Everest.

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