Sabías…

¿A que altura volaba el concorde?

Respuesta directa

El Concorde tenía un techo operativo de 18.300 metros (60.000 ft) y cruzaba habitualmente entre 15.000 y 18.000 metros, muy por encima del tráfico subsónico. A esa altura el aire enrarecido reducía la resistencia y permitía mantener Mach 2 con un consumo asumible, además de dejar ver la curvatura terrestre.

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Una altitud impuesta por la física

Volar al doble de la velocidad del sonido a la altura de un avión de línea convencional habría sido inviable. La resistencia aerodinámica crece con la densidad del aire, y en régimen supersónico la penalización se dispara. Por eso el Concorde ascendía hasta 18.300 metros (60.000 ft), su techo certificado, donde la densidad es una fracción de la del nivel del mar y los cuatro Olympus 593 con poscombustión podían sostener Mach 2 sin un consumo ruinoso. El perfil típico consistía en un ascenso progresivo durante el crucero: a medida que quemaba combustible y perdía peso, el avión subía, un procedimiento conocido como crucero en ascenso.

Lo que veía el pasajero

A esa cota, por encima de casi toda la masa de aire, el cielo aparecía de un azul muy oscuro y el horizonte mostraba una curvatura perceptible. La ventanilla, notablemente más pequeña que en un avión convencional para limitar el efecto de una descompresión a esa altitud, se calentaba al tacto: el rozamiento del aire elevaba la temperatura del morro por encima de los cien grados y estiraba la estructura varios centímetros en vuelo.

Consecuencias operativas

Volar tan alto tenía contrapartidas. La tripulación llevaba procedimientos específicos de descenso de emergencia, porque el tiempo de conciencia útil sin oxígeno a 18.000 metros se mide en segundos. También se vigilaba la dosis de radiación cósmica, más intensa cuanto mayor es la altitud, con un radiómetro en cabina. Ningún avión de pasajeros ha vuelto a operar de forma regular a esa cota desde la retirada del tipo en 2003.

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