UNDERSTAND EVERYTHING ABOUT THE SUPER HEAVY: THE ROCKET THAT WENT IN REVERSE AND CHANGED HISTORY ...
Vídeo del canal Ei Nerd sobre Super Heavy, enlazado en su ficha de Above Ten Thousand. Duración: 27:52. Idioma: portugués. Tipo de vídeo: Documental.
De qué trata
Pieza divulgativa en portugués, publicada en octubre de 2024, a raíz del regreso del propulsor Super Heavy de Starship al mismo lugar desde el que despegó. Parte de la física básica del cohete y recorre la historia de la cohetería para explicar cómo vuelve el propulsor, por qué importa la reutilización y cómo se compara con la idea del ascensor espacial.
Contexto histórico
Para explicar el empuje, el vídeo usa la tercera ley de Newton con el ejemplo de un globo que se desinfla: los gases de la combustión salen hacia abajo y empujan el cohete hacia arriba. Sitúa el origen de los cohetes en la pólvora china, con tubos de bambú usados como armas, señales o fuegos de fiesta. Konstantin Tsiolkovsky, considerado padre de la astronáutica, publicó en 1903 la teoría del cohete de combustible líquido y la ecuación que relaciona la velocidad del cohete, la velocidad de escape y la masa. Robert Goddard lanzó el primer cohete de combustible líquido en 1926. La Guerra Fría llevó a la carrera espacial, con el Sputnik en 1957 y el Apollo 11 en 1969. Entre 1969 y 1972, doce astronautas caminaron sobre la Luna en seis misiones. Después, el coste y el cambio de prioridades frenaron las misiones tripuladas.
Datos destacados
SpaceX ya reutilizaba la primera etapa del Falcon 9. El Super Heavy mide más de 70 m y tiene 33 motores Raptor, frente a los nueve del Falcon 9. Los Raptor queman metano y oxígeno líquidos y pueden orientar su chorro para guiar el propulsor. En el descenso, el propulsor se apoya también en las aletas laterales y termina con un último encendido de frenado. Según el vídeo, SpaceX ha invertido más de 7.500 millones de dólares en instalaciones y desarrollo, y Starbase cuesta unos 1.500 millones al año. Entre los retos cita la fiabilidad de los motores entre vuelos y las autorizaciones de seguridad y medioambientales. Como alternativa, repasa las propuestas de ascensor espacial hasta la órbita geoestacionaria, a unos 36.000 km, y explica por qué hoy no son viables: no existen materiales como el grafeno o los nanotubos de carbono a esa escala, el cable sería inestable, estaría expuesto a choques con basura espacial y necesitaría mucha energía. Termina con el programa Artemis, en el que la NASA usará Starship para volver a llevar astronautas a la Luna, con fecha prevista en 2026, y con la posibilidad de una base lunar.
