Variante del Embraer EMB 110 Bandeirante
Embraer EMB 110 Bandeirante EMB 111AN
Versión del EMB 111 para la Aviación Naval de Chile, designada P-111: seis aviones contratados en 1976 y recibidos en 1978-79, con equipo adaptado y antihielo alar; tres seguían en vuelo en 2018.
Ficha del Embraer EMB 110 Bandeirante

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- Unidades construidas
Historia
El EMB 111AN fue la versión del Bandeirante Patrulha construida para la Aviación Naval de la Armada de Chile, que la designó P-111. Chile fue el primer cliente de exportación del modelo y, junto con la Fuerza Aérea Brasileña (doce aviones) y Gabón (uno), uno de los tres usuarios originales de la familia. El contrato por seis aviones se firmó en 1976, cuando el EMB 111 todavía estaba en desarrollo, y los trabajos empezaron en 1977. Para seguirlos, la Armada envió a São José dos Campos una delegación al mando del entonces capitán de corbeta Carlos Tromben, encargada de vigilar la parte técnica y el equipamiento específico que Chile había pedido. Ese punto resultó delicado: en aquellos años existían severas restricciones a la venta a Chile de material considerado de defensa, de modo que hubo que sustituir algunos sistemas por equipos equivalentes que pudieran integrarse en los aviones chilenos, y el programa se retrasó hasta 1978. Una diferencia conocida respecto a los P-95 brasileños es que los aviones chilenos incorporaron un sistema completo de antihielo en el borde de ataque de las alas, acorde con las condiciones del sur del país.
Los tres primeros EMB 111AN llegaron a la Base Aeronaval de El Belloto el 11 de noviembre de 1978, numerados 261, 262 y 263, y se encuadraron en el escuadrón de patrulla VP-3, más tarde renombrado VP-1. Llegaban en un momento crítico: el rechazo argentino del laudo arbitral sobre las islas Picton, Lennox y Nueva, en el canal Beagle, había tensado al máximo la relación entre ambos países, y los nuevos aviones se emplearon de inmediato en reconocimiento y patrulla aeromarítima en la zona austral. Los otros tres aviones se entregaron a mediados de 1979. La propia Armada fija la incorporación del tipo en 1978; la Wikipedia en portugués habla de una primera unidad recibida en 1977, dato que no coincide con las fuentes chilenas.
Como sus hermanos brasileños, el P-111 es un monoplano de ala baja con dos turbohélices Pratt & Whitney Canada PT6A-34, tren retráctil, radomo de búsqueda en el morro y tanques de punta alar; la Armada lo describe con 15,95 m de envergadura, 14,91 m de longitud, 4,91 m de altura, 7.000 kg de peso máximo y una dotación de siete personas. Sus misiones principales son la exploración aeromarítima, la designación de blancos más allá del horizonte para los buques de la flota, el relé de comunicaciones y la búsqueda y salvamento, a las que se suman transporte y enlace, policía marítima y evacuación aeromédica.
En lo esencial, el P-111 comparte la configuración desarrollada para la FAB: el morro alargado con radomo de fibra de vidrio para el radar de búsqueda AN/APS-128, los tanques de punta alar de 318 litros tomados del entrenador Xavante, el refuerzo estructural en la unión ala-tren que permitió elevar el peso máximo a 7.000 kg, el faro de búsqueda en el ala derecha para las localizaciones nocturnas y los soportes subalares para cohetes, cargas de profundidad o bombas. Con la pareja de PT6A-34 de 750 shp y el combustible adicional, la autonomía ronda las seis horas, suficiente para cubrir los largos tramos de costa e islas del sur de Chile. Cabe recordar que la versión era completamente nueva cuando Chile la contrató: el prototipo del EMB 111 voló por primera vez el 15 de agosto de 1977, apenas un año antes de que los primeros aviones chilenos cruzaran la cordillera, de modo que la Armada de Chile fue en la práctica cliente de lanzamiento del tipo junto con la propia FAB.
A lo largo de cuatro décadas los P-111 han acumulado innumerables salidas de patrulla, rescate y reconocimiento sobre el litoral chileno. En 2018, al cumplirse cuarenta años de su llegada, tres de los seis aviones seguían operativos, encuadrados en el escuadrón VC-1 y equipados con una torreta FLIR bajo la proa, y participaron en vuelo en la Parada Militar de ese año. Es, con diferencia, el operador que más tiempo ha mantenido en servicio la versión original del Bandeirulha.