Variante del Bristol Britannia
Bristol Britannia 318
Versión de largo alcance de la serie 310 construida para Cubana de Aviación: cuatro aparatos entregados desde diciembre de 1958, en servicio transatlántico y hacia Nueva York, mantenidos en vuelo hasta 1990.

- 4
- Unidades construidas
- 7130 km
- Alcance
- 139
- Pasajeros
Historia
La serie 318 fue la versión del Bristol Britannia construida para Cubana de Aviación dentro de la familia 310 de largo alcance. La serie 300 había nacido como una versión de pasaje pura de la 200, con el fuselaje alargado 3,1 m y capacidad para hasta 139 pasajeros (99 en la configuración original); la 310, conocida al principio como 300LR, añadía revestimiento de fuselaje y tren de aterrizaje reforzados y una capacidad de combustible de largo alcance que la hacía apta para el Atlántico. De esa serie salieron los 312 de BOAC, los 313 de El Al, los 314 de Canadian Pacific, los 317 de Hunting-Clan y los cuatro 318 cubanos, un pedido que convirtió a Cubana en uno de los cuatro usuarios principales del tipo junto a BOAC, la Royal Air Force y Canadian Pacific.
Cubana, entonces una compañía privada de capital cubano que ya volaba a Madrid con DC-4 y Super Constellation, encargó dos Britannia 318 en mayo de 1957 con la intención de servir Nueva York y España; a mediados de 1958 añadió otros dos, y el conjunto de la operación se valoró en 14 millones de dólares. Los aviones debían sustituir a los Douglas DC-7 en la ruta La Habana–Nueva York. La entrega comenzó el 15 de diciembre de 1958: el primer aparato, matriculado CU-T668, entró en servicio en esa ruta nada más incorporarse a la flota, y el 17 de enero de 1959 uno de los nuevos Britannia estableció un récord entre Nueva York y La Habana con un vuelo de tres horas y 28 minutos, el más rápido registrado por un vuelo comercial en ese trayecto.
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La Revolución cubana cambió por completo el contexto. En mayo de 1959 el nuevo gobierno expropió la aerolínea, que en 1961 se refundió con Aerovías Q y otras compañías en la Empresa Consolidada Cubana de Aviación. Los Britannia siguieron siendo la columna vertebral del largo radio: en 1961 la compañía amplió su red transatlántica añadiendo Praga a la ruta de Madrid, con escalas en Bermudas y Azores, y esos servicios se volaron con los 318. La ruptura de relaciones con Estados Unidos en 1961 y el embargo de 1962 obligaron a cancelar los servicios estadounidenses y empujaron a Cubana hacia los aviones soviéticos, pero los Britannia se mantuvieron gracias a un acuerdo especial con los fabricantes británicos para seguir manteniéndolos. Los 318 protagonizaron además dos de los secuestros aéreos de la época: en julio de 1960 dos copilotos desviaron un Britannia cubano a Miami, y el 1 de enero de 1961 dos secuestradores tomaron el control de otro tras despegar de La Habana y lo obligaron a volar a Nueva York.
La flota cubana también sirvió a terceros. Uno de los 318 fue arrendado a Cunard Eagle, que lo recibió el 5 de abril de 1960 como su primer Britannia y lo empleó entre 1960 y 1961, antes de que el mismo aparato pasara en 1962 a ČSA. Cubana cedió a la compañía checoslovaca uno de sus Britannia (vendido según una fuente, arrendado según otra) para que pudiera abrir su propia línea Praga–La Habana y formó a su personal en la operación del tipo; ČSA inauguró el servicio en febrero de 1962 por Mánchester y Prestwick, y después por Shannon y Gander. Las listas de operadores recogen dos aviones arrendados por ČSA a Cubana en 1961-1964 y 1963-1969.
En marzo de 1970 Cubana seguía contando con sus cuatro Britannia 318 junto a An-24, Il-14 e Il-18, y el tipo se prolongó en Cuba mucho más de lo habitual. En 1975 varios Britannia cubanos transportaron cientos de soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias a Angola en la Operación Carlota, y la Fuerza Aérea cubana figura como operador militar del tipo. Un 318 fotografiado en Lima en 1972, el CU-T670, ilustra el uso del avión en las rutas sudamericanas abiertas en esa década. Cubana mantuvo sus Britannia en vuelo hasta marzo de 1990, y las piezas de repuesto sobrantes, compradas junto con las del Royal Aircraft Establishment, permitieron a aerolíneas de Zaire seguir operando varios Britannia de carga a principios de los años noventa. Alguna fuente sitúa la retirada mucho antes, con la llegada de los Il-62 a finales de los años sesenta, pero el inventario de 1970 y el servicio hasta 1990 están documentados.
Multimedia
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