El B-17G reunió todas las mejoras del programa en la versión final de producción: incorporó la torreta de mentón Bendix teledirigida —heredada del YB-40 experimental—, que llevó el armamento defensivo a trece ametralladoras de 12,7 mm, y reordenó las torretas de mejilla para no interferir con ella. Los últimos lotes recibieron la cola "Cheyenne", con mayor campo de tiro para el artillero de cola. Con 8.680 unidades construidas, fue la versión más numerosa con diferencia y la base de decenas de conversiones de posguerra (transporte, dron, reconocimiento, banco de pruebas, VIP…). 85 unidades se cedieron a la RAF como Fortress Mk.III, varias de ellas dedicadas a contramedidas electrónicas.