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¿Por que las aerolineas quiebran?

Respuesta directa

Las aerolíneas quiebran porque operan con márgenes netos muy estrechos sobre costes fijos altísimos: aviones, tripulaciones, tasas y mantenimiento se pagan vuele el avión lleno o vacío. Un alza del combustible, una devaluación, una recesión o una pandemia bastan para agotar la caja, y los errores de gestión hacen el resto.

¿Por que las aerolineas quiebran?
Zona principal de almacenamiento - Pinal Air ParkAlan Wilson (CC BY SA), vía commons

Un negocio de márgenes mínimos

Las aerolíneas quiebran con frecuencia porque combinan costes fijos enormes con ingresos volátiles. Comprar o alquilar aviones, pagar tripulaciones, tasas aeroportuarias, mantenimiento y seguros supone un gasto que apenas varía vuele el avión lleno o vacío, mientras que el precio del billete lo fija una competencia feroz. IATA calcula que, incluso en los mejores ejercicios, el sector gana en conjunto unos pocos dólares netos por pasajero transportado, un margen que cualquier imprevisto puede borrar.

El combustible y las divisas

El queroseno suele representar entre la cuarta y la tercera parte de los costes operativos, y su precio puede duplicarse en cuestión de meses. Muchas compañías cubren ese riesgo con contratos de futuros, pero una cobertura mal calculada también arruina si el crudo baja. A ello se suma el tipo de cambio: aviones, arrendamientos y combustible se pagan en dólares, mientras que los billetes se venden en moneda local. Una devaluación fuerte multiplica la deuda de la noche a la mañana, algo que ha hundido aerolíneas en América Latina, Rusia o la India.

Choques externos y errores propios

Las crisis sacuden primero al transporte aéreo. Tras el 11 de septiembre de 2001 cayeron Swissair y Sabena; la recesión de 2008 y la guerra de precios posterior acabaron con decenas de compañías; la pandemia de 2020 vació los aviones durante meses y solo las ayudas públicas evitaron una cascada de quiebras. Otras veces la causa está dentro: crecimiento demasiado rápido con flota alquilada, redes de rutas sin demanda suficiente, fusiones mal digeridas o modelos de negocio que no encajan con los costes reales, como ocurrió con Air Berlin en 2017 o Thomas Cook en 2019. Cuando el efectivo se agota, los arrendadores retiran los aviones y el fin llega en semanas.

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