Proyecto Mercury · NASA · No tripulado

Mercury-Scout 1

1 de noviembre de 1961
Fecha de lanzamiento
1 min
Duración
Fracaso
Resultado

Mercury-Scout 1 (MS-1) fue el vuelo más atípico del Proyecto Mercury: el único que no llevaba cápsula ni maniquí ni animal, y el único lanzado con un cohete ajeno a las familias Redstone y Atlas que sostuvieron el resto del programa. Su carga era un pequeño satélite de comunicaciones cuya misión consistía en simular el paso de una nave Mercury sobre las estaciones de la red mundial de seguimiento, para que radares, telemetría y enlaces de voz pudieran ejercitarse y calibrarse contra un objetivo real en órbita antes del primer vuelo orbital tripulado estadounidense. La idea nació de una propuesta de la NASA del 5 de mayo de 1961 para emplear cohetes Scout en el lanzamiento de satélites pequeños con los que evaluar la red de seguimiento de Mercury. El concepto se aprobó el 24 de mayo y, el 13 de junio, el Space Task Group remitió a la sede de la NASA los requisitos del cohete Scout modificado y del satélite de comunicaciones; ese conjunto pasó a conocerse como Mercury-Scout. El 29 de octubre de 1961 se anunció públicamente que se lanzaría un Mercury-Scout para verificar que la red mundial estaba lista para dar apoyo a nuevos vuelos orbitales. El satélite MS-1 pesaba 67,5 kg y tenía forma de caja rectangular. En su interior iban dos receptores de órdenes, dos balizas minitrack, dos transmisores de telemetría, una baliza en banda S y banda C y sus antenas, todo alimentado por una batería de 1500 vatios-hora; a él se sumaba el paquete de instrumentos de la cuarta etapa. El plan de explotación era ingenioso: apagar el equipo por telemando tras las tres primeras órbitas, analizar los datos, volver a encenderlo para otras tres y repetir la secuencia una tercera vez, de modo que la red obtuviese datos y entrenamiento equivalentes a tres misiones orbitales Mercury con un solo satélite. Para lanzarlo, la NASA recurrió a un Blue Scout II de la Fuerza Aérea, el vehículo D-8, modificado para la misión y lanzado por la propia Fuerza Aérea desde el complejo LC-18B de Cabo Cañaveral, que ya venía empleando cohetes Blue Scout. El primer intento, el 31 de octubre de 1961, se detuvo cuando el motor no llegó a encender pese a una cuenta atrás normal; los equipos de plataforma revisaron y repararon los circuitos de ignición y el lanzamiento se repitió al día siguiente. El 1 de noviembre de 1961 el cohete despegó y perdió el control a los pocos segundos. A T+28 segundos la primera etapa empezó a desintegrarse bajo cargas aerodinámicas excesivas y el oficial de seguridad del campo de tiro envió la orden de destrucción a T+43 segundos. La investigación atribuyó el fallo a dos conectores del sistema de guiado que un técnico había intercambiado por error, de forma que los errores de cabeceo se interpretaban como de guiñada y viceversa. La NASA canceló el resto de misiones Mercury-Scout: para entonces MA-4 ya había orbitado demostrando que la red funcionaba, y MA-5 lo confirmaría veintiocho días después de MS-1.

Carga transportada

La carga de MS-1 no era una cápsula Mercury sino un satélite de comunicaciones que la suplantaba ante la red de seguimiento. Según Wikipedia era una pequeña caja rectangular de 67,5 kg que alojaba dos receptores de órdenes, dos balizas minitrack, dos transmisores de telemetría y una baliza de banda S y C con sus antenas, todo alimentado por una batería de 1.500 vatios-hora; iba unido además el paquete de instrumentación de la cuarta etapa. La duplicación de casi todo era deliberada: la red tenía que practicar contra las mismas bandas y los mismos tipos de señal que radiaría una nave Mercury tripulada. La batería daba para 18 horas y media seguidas, así que el plan preveía apagar el equipo por orden desde tierra tras las tres primeras órbitas (unas cinco horas), analizar entretanto los datos, volver a encenderlo otras tres órbitas y repetir el ciclo una tercera vez, de forma que la red obtuviera datos y experiencia equivalentes a tres misiones orbitales Mercury. El lanzador fue un Blue Scout II D-8 de la Fuerza Aérea modificado para la misión. Las fuentes no coinciden en la carga: la página de misiones no tripuladas de la NASA anota para MS-1 «Payload: None» y vehículo «Scout (1)», mientras que la cronología SP-4001 de la NASA describe el vuelo como un intento de poner en órbita «un paquete de comunicaciones». No consta número de serie del satélite ni desglose de masas por subsistema.

Historia

La red mundial de seguimiento de Mercury

Antes de que existieran los satélites de comunicaciones geoestacionarios, seguir a una nave en órbita baja exigía rodear el planeta de estaciones bajo su trayectoria. La red de seguimiento de Mercury fue exactamente eso: un conjunto de estaciones terrestres y buques, propiedad de Estados Unidos y operados por Estados Unidos, colocados bajo la traza de la cápsula. Cuando la nave se acercaba a unos cientos de millas de una estación, esta podía mantener comunicaciones de voz y telemetría en línea de vista por HF (onda corta), VHF o UHF, y seguimiento por radar en banda C y banda S. Cada pasada duraba solo unos minutos, hasta que la estación desaparecía tras el horizonte; entre estación y estación, la cápsula quedaba incomunicada salvo por algún mensaje ocasional y poco fiable en HF. Las estaciones se enlazaban con el Control Mercury de Florida mediante líneas terrestres, cables submarinos y, en algunos casos, radio de onda corta.

La red entró en servicio en 1961 con dieciocho estaciones de seguimiento terrestres y dos buques, uno en el Atlántico y otro en el Índico, destinados a cerrar los huecos entre estaciones. El nodo principal era el Centro de Control Mercury de Cabo Cañaveral, en Florida, con antenas de apoyo en Gran Bahama y Gran Turca. A partir de ahí, siguiendo la trayectoria hacia el este, venían Coopers Island (Bermudas), el buque del Atlántico, la estación de Maspalomas en Gran Canaria, Kano (Nigeria), Zanzíbar, el buque del Índico, Muchea y el campo de tiro de Woomera en Australia, la isla Canton, Kauai (Hawái), Point Arguello (California), Guaymas (México), White Sands (Nuevo México), Corpus Christi (Texas) y Eglin (Florida). La composición variaba de vuelo en vuelo: entre MA-6 y MA-7, por ejemplo, se retiró el buque del Atlántico medio y el del Índico se reposicionó en el canal de Mozambique.

Mercury-Scout 1
Mercury Scout 1 listo para el lanzamiento en su Blue Scout II, Cabo Cañaveral LC-18B (1961)

La operación de esa red no dependía del centro que dirigía Mercury. El 1 de julio de 1961 la responsabilidad de explotar la red global de Mercury se asignó al Goddard Space Flight Center, con la particularidad de que durante los periodos activos de misión el control revertía al personal del Space Task Group. Esa doble titularidad —Goddard como operador permanente, el equipo de Mercury como usuario durante el vuelo— explica buena parte de la insistencia del programa en ensayar la red completa antes de confiarle la vida de un astronauta.

Por qué hacía falta calibrar la red

Una red de seguimiento no se comprueba sobre el papel. Los radares tienen que adquirir un blanco real y pasárselo unos a otros; los receptores de telemetría tienen que engancharse a la señal correcta en el momento correcto; los operadores tienen que ejecutar los procedimientos de adquisición, seguimiento y entrega con los pocos minutos que dura cada pasada; y los enlaces con Florida tienen que transportar los datos a tiempo para que el control de la misión tome decisiones. Todo eso solo se puede ejercitar de verdad contra un objetivo que pase de verdad por encima.

En 1961 el programa tenía prisa y pocas oportunidades. Los vuelos orbitales Mercury eran escasos y caros, y cada uno se dedicaba prioritariamente a comprobar el cohete Atlas y la propia cápsula. Lanzar un satélite pequeño, barato y dedicado exclusivamente a ser seguido permitía multiplicar las repeticiones sin consumir una cápsula. De ahí la propuesta del 5 de mayo de 1961: usar cohetes Scout para poner en órbita satélites pequeños con los que evaluar la red mundial de seguimiento en preparación de las misiones orbitales tripuladas. El concepto se aprobó el 24 de mayo y el 13 de junio el Space Task Group envió a la sede de la NASA los detalles del sistema de instrumentación Mercury-Scout, describiendo la misión como una comprobación de la eficacia operativa de la red global de seguimiento de Mercury.

El esfuerzo no se limitó al vuelo. En julio de 1961 se llevaron a cabo ejercicios de red con el vehículo de pruebas MNTV-1, y la NASA levantó acta de lo observado en las estaciones de tierra durante los ejercicios del 25 al 31 de julio de 1961. El vehículo orbital habría sido la continuación natural de esos ensayos: una vez practicado el procedimiento en simulación, faltaba un blanco real.

El lanzador: un Blue Scout II de la Fuerza Aérea

El resto de Mercury voló con Little Joe, Redstone y Atlas. Para MS-1 la NASA eligió un camino distinto y aprovechó lo que ya existía: la Fuerza Aérea venía lanzando cohetes Blue Scout desde Cabo Cañaveral, así que se decidió modificar un Blue Scout II, el vehículo D-8, y encargar a la propia Fuerza Aérea el lanzamiento.

El Scout era un lanzador de combustible sólido de cuatro etapas, con una primera etapa Algol de Aerojet General, una segunda etapa Castor de Thiokol, una tercera Antares del Allegany Ballistics Laboratory y una cuarta Altair del mismo laboratorio. Su tamaño era modesto para los estándares del programa: unos veintiún metros y medio de longitud total frente a la mole del Atlas. Esa modestia era precisamente la virtud: un vehículo pequeño, de etapas sólidas y coste contenido, capaz de colocar una carga ligera en una órbita baja, era el vehículo lógico para un satélite cuya única función era emitir y dejarse seguir.

La carga: un simulacro de cápsula Mercury

El satélite MS-1 era una caja rectangular pequeña de 67,5 kg. Dentro llevaba dos receptores de órdenes, dos balizas minitrack, dos transmisores de telemetría y una baliza en banda S y banda C, con sus antenas, alimentados por una batería de 1500 vatios-hora. A ese conjunto se le sumaba el paquete de instrumentos de la cuarta etapa.

La duplicidad de casi todo —dos receptores, dos balizas, dos transmisores— no era casual: el objetivo era que la red pudiese practicar con las mismas bandas y los mismos tipos de señal que emplearía una cápsula Mercury tripulada, y que un fallo aislado no dejara sin objeto la misión. La batería daba para unas dieciocho horas y media de funcionamiento continuo, lo que habría agotado el satélite en menos de un día. El plan de explotación estiraba esa autonomía: tras las tres primeras órbitas, unas cinco horas, se apagaría el equipo por telemando y se analizarían los datos recogidos; después se volvería a encender para otras tres órbitas y otras cinco horas; y la secuencia se repetiría una tercera vez. Los planificadores de Mercury calculaban que, encendiendo y apagando el satélite, la red obtendría datos y experiencia equivalentes a tres misiones orbitales Mercury.

El intento del 31 de octubre y el lanzamiento del 1 de noviembre

Mercury-Scout 1 quedó listo para el lanzamiento el 31 de octubre de 1961 en el complejo LC-18B de Cabo Cañaveral. La cuenta atrás previa al lanzamiento transcurrió con normalidad, pero el motor no llegó a encender. Los equipos de plataforma revisaron y repararon los circuitos de ignición y se decidió repetir el intento al día siguiente.

El 1 de noviembre de 1961 el D-8 despegó. El control empezó a fallar apenas unos segundos después del despegue: el vehículo desarrolló movimientos erráticos que le impusieron cargas aerodinámicas elevadas y, a T+28 segundos, la primera etapa comenzó a desintegrarse. El oficial de seguridad del campo de tiro emitió la orden de destrucción a los 43 segundos de vuelo. No hubo órbita, no hubo satélite y no hubo datos de seguimiento.

Ese mismo día ocurría en el programa un cambio de otro orden: el Space Task Group, la organización encargada de dirigir el Proyecto Mercury y los demás programas de vuelo espacial tripulado, pasaba a denominarse Manned Spacecraft Center, con Robert R. Gilruth como director. La jornada en que el programa perdía su vehículo de calibración de red era también la jornada en que su organización se convertía en centro propio de la NASA.

La investigación: dos conectores intercambiados

El fallo no estuvo en el diseño del cohete ni en la carga. La investigación lo atribuyó a un error de montaje: un técnico había intercambiado por accidente dos conectores del cableado del sistema de guiado. La consecuencia fue que el sistema interpretaba los errores de cabeceo como errores de guiñada y los de guiñada como de cabeceo. Cada corrección que el guiado ordenaba para enderezar el vehículo lo desviaba en el eje equivocado, de manera que el lazo de control, en lugar de estabilizar la trayectoria, la degradaba a cada iteración. De ahí los movimientos erráticos desde los primeros segundos y de ahí que la estructura no aguantara los esfuerzos aerodinámicos resultantes.

Es un modo de fallo característico de su época y de su categoría: no una limitación tecnológica, sino un error humano de integración capaz de destruir un vehículo entero en menos de un minuto. Para el programa tenía además una lectura incómoda, porque el vuelo cuyo propósito era verificar que los procedimientos de tierra funcionaban se perdió por un procedimiento de tierra mal ejecutado.

Cancelación de la serie y calibración de la red sin MS-1

La NASA canceló las siguientes misiones Mercury-Scout. La decisión fue menos dolorosa de lo que parece, porque el calendario había hecho gran parte del trabajo por su cuenta. Cuando MS-1 despegó, la misión MA-4 ya había volado: el 13 de septiembre de 1961 la primera Mercury-Atlas orbital no tripulada completó su vuelo con anomalías menores —una pequeña fuga en el sistema de oxígeno, pérdida de contacto por voz sobre Australia y el fallo de un inversor del sistema de control ambiental— pero con un resultado global muy satisfactorio, en el que la red global de seguimiento y la telemetría de Mercury funcionaron de forma excelente y quedaron declaradas listas para apoyar el vuelo orbital tripulado.

La confirmación llegó poco después de la pérdida de MS-1. El 29 de noviembre de 1961, veintiocho días después, MA-5 llevó al chimpancé Enos a la órbita y volvió a poner la red a prueba en condiciones reales; para esa misión los astronautas de Mercury fueron asignados como comunicadores en varias de las estaciones de la red global, ejerciendo el papel que desempeñarían durante los vuelos tripulados. Entre MA-4 y MA-5, la red quedó comprobada y se concluyó que cumplía todos los requisitos, lo que hacía innecesarias nuevas misiones Mercury-Scout.

La calibración que MS-1 debía aportar se obtuvo, por tanto, por la vía cara: usando las propias misiones orbitales del programa como blancos de seguimiento, en lugar de un satélite dedicado y barato. El precio fue que cada verificación de red vino atada a un vuelo Mercury completo, con su Atlas y su cápsula, y que no hubo repeticiones baratas para ejercitar a los operadores. A cambio, los datos procedían del objeto real y no de un sustituto.

Lugar de MS-1 en el Proyecto Mercury

MS-1 figura en el censo oficial de la NASA entre los lanzamientos de desarrollo no tripulados de Mercury, encajado entre MA-4 y MA-5 y catalogado como fracaso, con cero órbitas y cuarenta y tres segundos de vuelo. Es la misión menos contada del programa, en parte porque duró menos de un minuto y en parte porque no llevaba nada reconocible: ni cápsula, ni ventanilla, ni ocupante.

Su interés está justamente en lo que revela del programa. Mercury no fue solo una cápsula y un cohete: fue también una infraestructura planetaria de estaciones, buques, radares, líneas telefónicas y cables submarinos que había que construir, operar y ensayar, y cuya fiabilidad condicionaba tanto la seguridad del astronauta como cualquier sistema de a bordo. MS-1 es el vuelo que el programa dedicó a esa infraestructura, y el modo en que se perdió —dos conectores mal puestos— resume las servidumbres de una época en la que los grandes fracasos rara vez venían de la física y casi siempre de la integración.

Imágenes

Mercury-Scout 1
Mercury Scout 1 (MS-1) / MNTV (Mercury Network Test Vehicle)
Mercury-Scout 1
Mercury Scout 1 listo para el lanzamiento en su Blue Scout II, Cabo Cañaveral LC-18B (1961)

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Fuentes: NASA — Project Mercury Uncrewed Missions