Hito
El duraluminio empieza a usarse en la estructura de los aviones
1916
En 1916, el instituto de investigación de Hugo Junkers en Dessau (Alemania) emprendió amplios ensayos para trabajar el duraluminio y emplearlo en sus aviones. Ese mismo año se dieron por terminados los trabajos con el J 2, una decisión que supuso el abandono del avión de hierro.
El primer proyecto en metal ligero, el monoplano de ala baja J 3, quedó a medias: el instituto lo dejó al recibir un encargo militar de tres aviones de infantería. De ahí nació el J 4, un biplano solicitado por la Inspección de Tropas Aéreas alemana (Idflieg) cuyos tres primeros ejemplares se construyeron enteramente en metal. El ala era un armazón de tubos de duraluminio forrado con chapa ondulada del mismo material, y una bañera de acero en el morro protegía a la tripulación y al motor.
Los aparatos se entregaron en julio y agosto de 1917, tras las pruebas en vuelo, y la serie pasó a una construcción mixta, con tela en la parte trasera del fuselaje. Para atender el pedido continuado se fundó en Dessau la Junkers-Fokker A.G., y hasta el final de la guerra se fabricaron 227 ejemplares con distintos motores.