Airshows
Festa al Cel 2025 — Salou
19 de septiembre de 2025 – 21 de septiembre de 2025Confirmado
Más de 300.000 espectadores en dos días frente a las playas de Llevant y Ponent y un cierre inédito en Europa con 300 drones y la pirotecnia en vuelo de Aerosparx: la Festa al Cel volvió del 19 al 21 de septiembre de 2025 tras cinco años de pausa, y lo hizo en Salou, con entrada gratuita.
El sábado 20, con unas 180.000 personas en la arena según el Ayuntamiento, volaron el acróbata Juan Velarde (Bravo3 Repsol) y Cástor Fantoba, las patrullas británicas Team Raven y Aerosuperbatics con sus wingwalkers, un F-18, un Eurofighter, un OV-10B Bronco, los Chinook y Tigre de las FAMET y la patrulla paracaidista PAPEA; el espectáculo nocturno de drones, con PortAventura World, dibujó en el cielo «Salou» y el logotipo del festival. El domingo 21 asistió a la clausura el jefe del Estado Mayor del Aire y del Espacio, Francisco Braco Carbó, y en el Club Nàutic se entregaron los premios: el Cristòfol Juandó a Adriano Camps, catedrático de la UPC, y el Josep Canudas a la Patrulla Águila, que cumplía cuarenta años. Organizaron el Ayuntamiento de Salou y el Aeroclub Barcelona-Sabadell, y el alcalde Pere Granados comprometió la edición de 2026. La cifra de público no es unánime: el Diari de Tarragona la elevó a más de 350.000.
Cartel de esta edición
Patrullas acrobáticas

Historia
Historia del certamen, común a todas sus ediciones.
Un festival nacido de un aeromodelo
La Festa al Cel se presenta como el festival aéreo más antiguo e importante del Estado español, y su origen no está en una base aérea sino en las fiestas de Barcelona. En 1991, el Sr. Salvadó, presidente del Real Aeroclub Barcelona-Sabadell de vuelo por radiocontrol, propuso una pequeña exhibición de vuelo de modelos a escala dentro del marco de las fiestas de la ciudad. La acogida del público fue tan notable que al año siguiente se decidió ampliar la propuesta con la participación de aviones reales, gracias a la colaboración del Aeroclub Barcelona-Sabadell. Así nació la Festa al Cel como espectáculo aéreo abierto al público, y a partir de ahí fue incorporando al Ejército del Aire, a la Armada Española, al Ejército de Tierra, a empresas del sector aeronáutico, a campeones de vuelo acrobático y a equipos civiles y militares internacionales.
En 1992 el certamen tomó forma institucional y se consolidó como Festival Aéreo oficial, organizado conjuntamente por el Ayuntamiento de Barcelona y el Aeroclub Barcelona-Sabadell. El Patronat Municipal de Turisme de Salou sitúa en ese mismo año 1992, y en Barcelona, el nacimiento del festival, y le atribuye más de tres décadas de trayectoria como el certamen aéreo más antiguo de España.
Dos décadas frente al litoral de Barcelona
Durante veinte años el festival se celebró sobre el frente litoral barcelonés, una circunstancia poco común en Europa: pocas grandes ciudades acogen un espectáculo aéreo junto al mar y con el público repartido por el paseo marítimo. El año 2006 fue especialmente denso para la aviación en la ciudad, que acogió en un mismo ejercicio dos eventos aeronáuticos de primer nivel —la Red Bull Air Race en abril y la Festa al Cel en septiembre— con una afluencia de público y una cobertura mediática que, según la organización, superaron todas las expectativas.
En 2008 la Festa al Cel pasó a estar gestionada por el Departamento de Sectores Estratégicos del Área de Economía, Empresa y Ocupación del Ayuntamiento de Barcelona, con el objetivo declarado de convertir el festival en un escaparate de referencia para la industria aeronáutica. Un año después, en 2009, la Red Bull Air Race regresó a Barcelona, esta vez integrada como plato principal dentro de la propia Festa al Cel durante dos jornadas. En 2011 el certamen cumplió veinte años de historia y quedó consolidado, en palabras de la organización, como el festival aéreo más importante de España.
Mataró, Lleida-Alguaire y la pausa de la pandemia
El punto de inflexión llegó en 2013: la edición de aquel año se canceló por motivos relacionados con el espacio aéreo del aeropuerto de Barcelona-El Prat, y la organización comenzó a buscar nuevas ubicaciones. En 2014 el festival se trasladó a Mataró, a las playas del Maresme, manteniendo el nivel de participación y de afluencia. Tras estudiar una ubicación alternativa en Santa Susanna, en 2017 se decidió llevarlo al aeropuerto de Lleida-Alguaire, con un nuevo formato y mayor capacidad operativa; allí se celebró hasta la edición de 2019. La pandemia de COVID-19 impidió después su celebración por las restricciones sanitarias y de espacio aéreo, y el festival entró en una pausa que se prolongó cinco años.
2025: el regreso en Salou
La Festa al Cel retomó el vuelo en 2025 con una ubicación nueva, Salou, en el corazón de la Costa Daurada. La organización justifica la elección por unas playas amplias orientadas al sur, que permiten seguir los vuelos sin contraluces y con buena visibilidad desde cualquier punto del paseo marítimo, y por la tradición turística y los servicios del municipio. Aquella primera edición salouense se celebró del 19 al 21 de septiembre de 2025 frente a las playas de Llevant y de Ponent, con entrada gratuita.
Las cifras de asistencia no coinciden entre las fuentes: el Ayuntamiento de Salou cifró el balance en más de 300.000 espectadores y describió el festival como el mayor certamen aeronáutico de Europa de aquel año, mientras que el Diari de Tarragona elevó la cifra a más de 350.000 personas. La discrepancia no está resuelta y por eso la ficha no recoge un dato de asistencia.
El acto de clausura, celebrado el domingo 21 de septiembre en el salón de actos del Club Nàutic de Salou, reunió a autoridades civiles y militares, entre ellas el jefe del Estado Mayor del Aire y del Espacio, Francisco Braco Carbó. Allí se entregaron los premios del festival: el Premio Cristòfol Juandó recayó en Adriano Camps, catedrático de la Universitat Politècnica de Catalunya, por su trayectoria en observación de la Tierra y desarrollo de nanosatélites, y el Premio Josep Canudas reconoció a la Patrulla Águila del Ejército del Aire y del Espacio, que aquel año celebraba su cuarenta aniversario. El director del festival, Daniel Ventura González Alonso, subrayó la complejidad organizativa del evento y el papel del Ayuntamiento.
En la misma ceremonia, el presidente del Aeroclub Barcelona-Sabadell, Pere Joan Nogueroles, entregó al alcalde Pere Granados una réplica del avión que en 1913 pilotó Lucien de Mazel sobre los cielos de Salou —obra de los artistas Humberto y Ricardo Quiroz—, un guiño al primer vuelo Reus-Salou, datado en ese mismo año 1913. Granados cerró la edición bajo el lema «De Salou al cielo» y anunció el compromiso de repetir en 2026.
La edición de 2026
La segunda edición en Salou se celebra del 18 al 20 de septiembre de 2026 en el litoral salouense, de nuevo con acceso libre, y el Passeig de Jaume I como eje del espacio expositivo. El viernes 18, de 11 a 15 horas, se dedica a los vuelos de entrenamiento y las comprobaciones técnicas de los equipos participantes, una jornada que permite ver de cerca los preparativos de las patrullas acrobáticas, los aviones históricos y los helicópteros. El sábado 19, entre las 18 y las 21.25 horas, llega una de las novedades del año: el PortAventura Sunset Airshow, que combina acrobacia aérea con luces LED, humo, láser y pirotecnia integrada, diseñado expresamente para la luz del atardecer. El domingo 20, de 11 a 15 horas, se concentra la gran exhibición, con aviones de combate, helicópteros, aeronaves históricas y civiles, medios aéreos de emergencias y formaciones acrobáticas.
La organización presenta 2026 como una edición de primicias: por primera vez el festival se plantea con un hilo narrativo definido que va presentando a los participantes mientras se cuenta un relato, con segmentos de vídeo pregrabados intercalados entre las actuaciones a lo largo de las ocho horas de festival, pensados tanto para el público en la playa como para la retransmisión televisiva.
El cartel reúne una fuerte representación militar española —Eurofighter Typhoon, A400M y Canadair CL-415T del Ejército del Aire y del Espacio, la patrulla de paracaidismo PAPEA, los helicópteros Tigre y Chinook de las FAMET del Ejército de Tierra y un CN-235 y un Bo 105 de la Guardia Civil, este último con una demostración de abordaje a una embarcación— junto a invitados internacionales: el Baltic Bees Jet Team letón con sus L-39 Albatros, los suecos Scandinavian Airshows con cuatro biplanos acrobáticos y wingwalking, los británicos Aerosparx con sus Grob 109B y el polaco Flying Dragons Paramotor Team. Completan el programa un Airbus A320 de Vueling en demostración en solitario —para el que se contempla el suministro de 2,5 toneladas de combustible sostenible de aviación—, el AT-802F Fire Boss de los Bombers de la Generalitat, los Yakstars con sus Yak-52, la Fundació Parc Aeronàutic de Catalunya con aviación histórica, el Aeroclub Barcelona-Sabadell con una formación de Cessna y Tecnam y el Aeroclub Alt Camp de Vallmoll con ultraligeros. En tierra se instalan un simulador AVIOCAR del Ala 35 y un simulador del A400M del Ala 31, ambos en la playa de Salou.
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