Versión del Falcon 9
Falcon 9 Block 5
Versión definitiva del Falcon 9 y única en servicio: motores al máximo empuje, patas retráctiles, rejillas de titanio y protección térmica pensada para volar el mismo propulsor una y otra vez. Debutó el 11 de mayo de 2018 con el satélite Bangabandhu-1 y es la primera del catálogo certificada para llevar tripulación.
- 11 de mayo de 2018
- Primer lanzamiento
- 22.800 kg
- Capacidad a LEO
- 7607 kN
- Empuje
- Sí
- Reutilizable
Historia
Desarrollo
El Block 5 nació de dos exigencias externas: la certificación para vuelo tripulado del programa comercial de la NASA y los requisitos de seguridad nacional para cargas militares estadounidenses. Sobre la Full Thrust se subió el empuje de cada motor entre un siete y un ocho por ciento, se rediseñó el control de vuelo para optimizar el ángulo de ataque en el descenso —y con ello reducir el combustible reservado para aterrizar— y se rehízo todo lo que encarecía la recuperación.
La lista de cambios es larga y poco espectacular vista pieza a pieza: escudo térmico reutilizable en la base del cohete, aletas rejilla de titanio fundido y mecanizado, capa térmica negra sobre patas, canaleta y torre entre etapas, válvulas más robustas, patas retráctiles para plegar el propulsor sin desmontarlo y un octógono de motores atornillado en lugar de soldado. Las botellas de helio se rediseñaron por completo tras el accidente de 2016 en plataforma.
Servicio operativo
El estreno llegó el 11 de mayo de 2018 con el satélite de comunicaciones Bangabandhu-1; el mismo propulsor de aquel vuelo volvería a despegar meses después. La transición se completó el 29 de junio de 2018, cuando el último Block 4 dejó paso a una flota íntegramente de Block 5. La meta declarada era volar cada propulsor diez veces con simples inspecciones entre lanzamientos, y hasta cien con revisiones periódicas; la primera cifra se alcanzó en 2021.
La versión no ha dejado de afinarse: válvula de alivio en el circuito hidráulico de las aletas tras un aterrizaje fallido, patas autonivelantes tras dañarse un propulsor en el mar, ajustes de aceleración y de tiempos de separación, y kits de extensión de misión que permiten a la segunda etapa esperar horas antes de inyectar la carga en órbitas altas.
Legado
Con el Block 5 la reutilización dejó de ser una demostración para convertirse en la base económica del acceso al espacio. Sus cifras de fiabilidad y cadencia no tienen comparación en la historia de los lanzadores orbitales, y sobre él descansan las misiones tripuladas Dragon, el despliegue de la constelación Starlink y la mayor parte del tráfico comercial hacia órbita baja.