Variante del Supermarine Spitfire

Supermarine Spitfire PR Mk X

Versión de reconocimiento fotográfico presurizada del Spitfire, nacida de casar el fuselaje del caza de gran altitud Mk VII con las alas sin armamento del PR Mk XI. Movida por un Merlin 77, solo se construyeron 16 ejemplares, que sirvieron brevemente con los escuadrones 541 y 542 de la RAF entre 1944 y 1945.

Ficha del Supermarine Spitfire

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Unidades construidas

Historia

El PR Mk X fue el Spitfire de reconocimiento fotográfico presurizado, una rama lateral y muy escasa de la larga familia de aparatos desarmados con los que la RAF fotografió Europa desde gran altura. Su origen está en el trabajo iniciado en octubre de 1939, cuando dos Spitfire Mk I fueron entregados a Sydney Cotton para convertirlos en cámaras voladoras: se les quitaron las armas, se sellaron los portillos, se alisaron juntas y resaltes del fuselaje para ganar velocidad y se alojaron cámaras F.24 en el ala, en el hueco de las ametralladoras interiores. De aquellos dos aviones salió una línea que acabaría sumando cerca de un millar de Spitfire convertidos o construidos de fábrica para el papel fotográfico. Las primeras versiones se distinguían con letras, de la A a la F; en el otoño de 1941 el sistema se sustituyó por numerales romanos, precisamente porque las letras se confundían con las designaciones de las alas. A partir del PR Mk X los números pasaron a repartirse indistintamente entre cazas y aviones de reconocimiento, de modo que la marca no tiene un caza homónimo.

Técnicamente el PR Mk X fue una combinación deliberada de piezas ya probadas. Tomó el fuselaje del caza de gran altitud Mk VII, con su cabina presurizada y su capó corredizo Lobelle, y le acopló el ala del PR Mk XI, sin armamento y con depósito integral en cada semiala de 66,5 galones imperiales, equivalentes a 302,3 litros; en la práctica, las armas fueron sustituidas por combustible. Los soportes y las bancadas de cámaras eran idénticos a los del Mk XI, lo que permitía usar las mismas instalaciones verticales y oblicuas según la misión. La planta motriz fue un Merlin 77, adecuado a la altura de trabajo. El arranque no se hacía con cartucho pirotécnico: en su lugar llevaba un compresor Marshall IX A que además alimentaba la presurización de la cabina. El resultado, en cifras, era muy parecido al del Mk XI, del que descendía directamente en prestaciones.

La cabina presurizada fue a la vez la razón de ser del modelo y su punto débil. Aportaba comodidad al piloto en vuelos largos a gran altitud, donde un fotógrafo solitario podía pasar horas en aire enrarecido y frío intenso, pero su peso penalizaba la agilidad y el rendimiento del aparato. Y como todos los Spitfire de reconocimiento, el PR Mk X volaba completamente desarmado: su única defensa eran la altura y la velocidad. Los pilotos se quejaron además de la visión distorsionada a través del grueso metacrilato de la cubierta presurizada, un inconveniente serio en un avión cuyo trabajo consistía en localizar objetivos y vigilar su propio entorno aéreo.

Su carrera operativa fue breve y tardía. El PR Mk X apareció en la primavera de 1944, bastante después del PR Mk XI pese a llevar un número anterior, y entró en servicio en mayo de ese año. Voló con los escuadrones 541 y 542 de la RAF, unidades de reconocimiento estratégico basadas en Benson, en Oxfordshire; de esa etapa se conserva la imagen del aparato SR396 poco antes de su entrega al 542 Squadron. Con solo 16 ejemplares construidos, su contribución numérica fue mínima al lado de los más de cuatrocientos setenta PR Mk XI, y la propia RAF lo retiró en septiembre de 1945, apenas concluida la guerra. Su legado fue, sin embargo, mayor que su producción: la fórmula de la cabina presurizada sobre célula de reconocimiento pasó al PR Mk XIX, que combinó el fuselaje del Mk XIV, las alas del PR Mk XI y precisamente la cabina del PR Mk X, y que sería el último Spitfire en volar en operaciones con la RAF.

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