Variante del Lockheed C-130 Hercules

Lockheed C-130 Hercules C-130A

Modelo de producción inicial del Hercules, con cuatro turbohélices Allison T56-A-9 y hélices de tres palas. Las primeras unidades conservaron el morro romo de los prototipos YC-130. La USAF ordenó 219 ejemplares y las entregas comenzaron en diciembre de 1956, prolongándose hasta la llegada del C-130B en 1959. Al entrar en servicio con el Tactical Air Command se hizo evidente su falta de alcance, por lo que se le añadieron depósitos en pilones bajo el ala que aportaron 2.700 kg de combustible adicional, hasta un total de 18.000 kg.

Ficha del Lockheed C-130 Hercules

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Historia

El C-130A fue el primer modelo de serie del Hercules y heredó directamente la configuración de los dos prototipos YC-130, incluido el característico morro romo sin radar meteorológico prominente que distinguiría a las versiones posteriores. Estaba propulsado por cuatro turbohélices Allison T56-A-9 (en las primeras unidades, T56-A-11) acoplados a hélices de tres palas, una configuración que se mantendría solo en este modelo antes de que las versiones B y E adoptasen motores más potentes.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ordenó 219 unidades del C-130A y las primeras entregas al Tactical Air Command comenzaron en diciembre de 1956, prolongándose hasta 1959, cuando entró en producción el C-130B. Desde su entrada en servicio operativo, las unidades del Tactical Air Command detectaron que el alcance del aparato resultaba insuficiente para las misiones de transporte táctico previstas. Para corregirlo, Lockheed incorporó depósitos de combustible adicionales en pilones montados bajo el ala, fuera de la línea de los motores, que aportaban 2.700 kg (6.000 libras) de combustible extra y elevaban la capacidad total a 18.000 kg (40.000 libras).

Algunas unidades del C-130A fueron modificadas con esquís retráctiles para operar sobre nieve y hielo, dando lugar a la redesignación C-130D, empleada en el apoyo a estaciones de la línea de alerta radar DEW en Groenlandia y, más tarde, en las campañas antárticas del programa Deep Freeze. Otras unidades del C-130A sirvieron de base para conversiones especializadas posteriores, entre ellas aparatos de guerra electrónica y de cañonero (el prototipo del AC-130, convertido en 1967 a partir de un JC-130A), lo que confirma el papel del C-130A como plataforma original de la que derivó buena parte de la posterior familia de variantes del Hercules.

El C-130A compartió durante años el servicio de primera línea de la USAF con las versiones B y E, hasta su progresiva sustitución y retirada a partir de los años setenta, aunque algunas unidades exportadas continuaron volando en fuerzas aéreas extranjeras durante décadas.