Variante del Grumman F-14 Tomcat
Grumman F-14 Tomcat F-14AM
F-14AM es la designación que la Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán da a los Tomcat modernizados con sistemas de armas y componentes de fabricación local, entregados por el centro de revisión de Mehrabad a partir de 2012. Irán fue el único cliente de exportación del F-14: la Fuerza Aérea Imperial recibió 79 F-14A entre 1976 y 1978 para frenar los sobrevuelos de los MiG-25 soviéticos, y tras la revolución de 1979 los mantuvo en vuelo durante décadas bajo embargo, con un papel decisivo en la guerra contra Irak. Canibalización, contrabando de repuestos, radares de fabricación propia y el misil Fakour-90 derivado del Phoenix prolongaron la vida del tipo hasta convertirlo en el último Tomcat operativo del mundo, hasta que los ataques aéreos de 2026 sobre Isfahán pusieron en duda su supervivencia.
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Historia
Origen: el Tomcat del sah
A principios de la década de 1970, los MiG-25 de reconocimiento soviéticos sobrevolaban Irán con impunidad y la Fuerza Aérea Imperial (IIAF) no tenía con qué interceptarlos. El sah Mohammad Reza Pahlavi buscó un caza capaz de hacerlo; según el relato de un antiguo piloto en iiaf.net, sus tripulaciones probaron prácticamente todos los cazas disponibles, incluidos MiG en secreto en terceros países, y el informe final señaló al F-14 Tomcat y al F-15 Eagle como los mejores. La US Navy y Grumman organizaron demostraciones comparativas de ambos en la base de Andrews ante el sah y sus altos mandos, y en agosto de 1973 la IIAF se decidió por el Tomcat, en parte porque Irak negociaba desde 1970 con Francia la compra del Mirage F1. En enero de 1974 Irán encargó 30 F-14 y 424 misiles AIM-54 Phoenix, el inicio del proyecto Persian King, valorado en 300 millones de dólares; en junio se añadieron 50 aviones más, hasta un total de 80 Tomcat y 714 Phoenix, con repuestos y motores de reserva para 10 años, un paquete completo de armamento y la construcción de la base aérea de Khatami, cerca de Isfahán.
El pedido iraní hizo algo más que ampliar la línea de montaje: la salvó. El banco estatal Bank-e-Melli prestó 75 millones de dólares a Grumman para cubrir en parte un préstamo del gobierno estadounidense de 200 millones que acababa de cancelarse, lo que permitió al fabricante obtener otros 125 millones de un consorcio de bancos y mantener vivo el programa. Las tripulaciones iraníes, en su mayoría veteranos del F-4, empezaron a llegar a Estados Unidos en mayo de 1974 para formarse en Miramar y Oceana; al regresar a Isfahán instruyeron al resto con ayuda de cuatro instructores estadounidenses incluidos en el contrato, y uno de ellos, el mayor Mojtaba Zangeneh, fue el piloto iraní que probó el Phoenix en Estados Unidos.
Entregas y primeros años
Los Tomcat iraníes eran prácticamente idénticos a los de la US Navy, con solo unos pocos equipos de aviónica clasificados omitidos, y al salir tarde de la cadena recibieron el motor TF30-P-414, mucho menos propenso a los apagados de compresor que el P-412. Los dos primeros de los 79 aviones llegaron a Irán en enero de 1976; en mayo de 1977 ya eran 12. Ese verano, con los Foxbat aún sobrevolando el país, el sah ordenó una prueba de fuego real: en agosto de 1977 una tripulación iraní derribó con un Phoenix un blanco BQM-34E a 50.000 pies, y los sobrevuelos soviéticos cesaron. Los aparatos llevaban los números de serie navales 160299 a 160377 y las matrículas iraníes 3-863 a 3-892 y 3-6001 a 3-6050; el último de los 80 fabricados, el 160378, se quedó en Estados Unidos como banco de pruebas. Las entregas concluyeron en 1978, con la base de Khatami en Isfahán como sede principal y un escuadrón en Shiraz. De los 714 Phoenix pedidos solo se habían recibido 284 cuando el nuevo gobierno canceló, entre otros contratos, un pedido de 400 misiles más.
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La revolución de 1979 lo cambió todo. Estados Unidos impuso un embargo estricto, muchos pilotos y mecánicos siguieron al sah al exilio o fueron purgados, y el nuevo régimen llegó a plantearse vender los F-14 y los Phoenix de vuelta a Washington. Con las piezas cortadas de raíz, en 1980 la fuerza aérea era una sombra de lo que había sido, y el embargo tendría en el Tomcat un efecto a largo plazo especialmente grave.
La guerra Irán-Irak
La guerra comenzó el 22 de septiembre de 1980 con un ataque aéreo iraquí contra seis bases aéreas y cuatro bases del ejército iraníes. Al día siguiente Irán respondió con la operación Kaman 99, con 206 F-4, F-5 y F-14, y mientras los 148 Phantom y Tiger estaban sobre Irak, 60 Tomcat despegaron para defender el espacio aéreo propio. Según Farzin Nadimi, del Washington Institute, los iraníes lograron poner los F-14 plenamente operativos con rapidez pese a la marcha de los técnicos estadounidenses. En los primeros meses, con combustible y autonomía de sobra, los cazas iraníes ganaron la mayoría de los encuentros; según Tom Cooper, los F-14 sumaron al menos 50 victorias aéreas en los primeros seis meses contra MiG-21, MiG-23 y Su-20/22. Las purgas sucesivas fueron erosionando esa ventaja de adiestramiento.
El Tomcat se empleó con frecuencia como una especie de mini-AWACS, guiando con su potente radar a aviones menos sofisticados y evitando arriesgarlo, y se concentró en la defensa de Teherán y de la isla de Kharg, el gran centro de exportación de petróleo. El alto mando iraquí ordenó a sus pilotos no enfrentarse al F-14 y alejarse cuando se supiera que operaba en la zona; a menudo su sola presencia bastaba para hacer regresar a los cazas enemigos. La escasez fue constante: en el verano de 1984 se calcula que Irán solo podía hacer volar entre 15 y 20 Tomcat, mantenidos en buena medida canibalizando otros, y a lo largo de la guerra se conservaron «de 20 a 30 operativos» convirtiendo a muchos de los demás en donantes de piezas. Aun así, el 11 de febrero de 1985, 25 F-14A desfilaron en formación sobre Teherán.
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Los balances varían. Con base en la investigación de Cooper y Farzad Bishop, Irán reclamó al menos 160 aviones iraquíes derribados por sus F-14, entre ellos 58 MiG-23 (15 confirmados según Cooper), 33 Mirage F1, 23 MiG-21, 23 Su-20/22 y nueve MiG-25, además de cinco Tu-22 y varios tipos más; la mayoría de los derribos se logró con el AIM-54A. Un coronel entrevistado por The Aviation Geek Club reclama 16 victorias en el Tomcat, ocho con el Phoenix, dos con el cañón Vulcan M61A y una con un misil MIM-23 Hawk adaptado por la escasez de misiles en la fase final del conflicto; otro piloto relata cómo esquivó una veintena de misiles Matra lanzados por los Mirage F1 de escolta de una formación de MiG-23BN, y la IRIAF cuenta con siete pilotos con más de seis derribos, la mayoría en F-14, incluido Assadollah Adeli con cinco victorias. En el lado de las pérdidas, Irak reclamó más de 70 F-14, el Foreign Broadcast Information Service estimó entre 12 y 16, y Cooper documenta tres derribados por pilotos iraquíes y cuatro por misiles antiaéreos iraníes; otras fuentes hablan de diez pérdidas confirmadas, cuatro de ellas a manos de los Mirage F1, que emboscaron a varios Tomcat antes de que se conociera su despliegue. El 31 de agosto de 1986 un F-14A con al menos un Phoenix desertó a Irak, y el 17 de enero de 1987 otro fue derribado, según algunas fuentes por un MiG-23ML. Un Tomcat iraní todavía abatió un Mirage F1 en la primavera de 1988, y el general Yadollah Khalili estableció durante la guerra el récord de vuelo continuo en un caza: once horas en un F-14 con ocho reabastecimientos.
Mantener vivo el Tomcat: repuestos, radares y el Fakour-90
Sostener la flota bajo embargo exigió ingenio y contrabando. Ya en 1985 se detuvo a ocho sospechosos por el robo de piezas de F-14 del portaaviones USS Kitty Hawk con destino a Irán, y el embargo alimentó durante años una red de intermediarios y empresas pantalla; una condena posterior por intentar exportar piezas costó a un ciudadano estadounidense cinco años de cárcel y una multa de 125.000 dólares. Cuando la US Navy retiró sus Tomcat en 2006, Irán intentó comprar repuestos y el Pentágono optó por destruir los aviones retirados para que sus componentes nunca llegaran al país; el Departamento de Defensa suspendió además la venta de piezas sobrantes. Pese a ello, según Wikipedia, Irán logró aumentar de forma notable sus existencias de repuestos y el número de aviones aeronavegables, aunque no las de los sistemas de armas: en 2008 solo siete Tomcat estaban listos para el combate, y Combat Aircraft estimaba 44 F-14 en 2009.
La falta de misiles fue el problema más persistente: durante la guerra Irán agotó casi todos sus Phoenix. En 1985 arrancó el proyecto Sky Hawk para adaptar al F-14 los misiles superficie-aire I-Hawk que tenía en inventario; como el Tomcat solo podía llevar dos, se abandonó, y también fracasó el intento de integrar el R-27 ruso de guiado semiactivo. La solución fue el Fakour-90, un misil que empaqueta el sistema de guiado del Hawk en la célula del Phoenix, aunque algunos analistas lo consideran más bien un Hawk aerolanzado con superficies de control del AIM-54. Irán anunció su producción en serie en octubre de 2011, lo presentó oficialmente en abril de 2017 ante el presidente Hassan Rouhani, con imágenes de un disparo de prueba desde un F-14, y el 23 de julio de 2018 declaró que estaba en fabricación masiva. Los medios iraníes le atribuyen 150 kilómetros de alcance, Mach 5 y un guiado independiente del radar del avión lanzador; se le ha criticado por tener menos alcance que el Phoenix original. Es un arma exclusiva de los F-14 iraníes.
En octubre de 2010 un mando de la fuerza aérea afirmó que Irán revisaba y optimizaba sus aviones e instalaba radares de fabricación propia en el F-14, y en 2012 el centro de revisión de Mehrabad entregó un Tomcat con sistemas de armas mejorados y componentes de origen local, la configuración designada F-14AM. Se ha hablado también de motores y asientos eyectables rusos y de capacidad antibuque, sin confirmación.
Servicio posterior y el final en Isfahán
Los F-14 iraníes siguieron cumpliendo su papel de interceptores. El 24 de julio de 2002 un F-14A se enfrentó a dos MiG-25 azerbaiyanos que amenazaban a un P-3F iraní sobre el Caspio y fijó a uno con el radar hasta hacerlo virar; el 17 de abril de 2008 desfilaron sobre Teherán en el día del ejército; el 26 de enero de 2012 uno se estrelló tres minutos después de despegar para interceptar un intruso que se dirigía a la central nuclear de Bushehr; en noviembre de 2015 escoltaron a bombarderos rusos Tu-95, Tu-160 y Tu-22M en sus ataques sobre Siria, y el 14 de mayo de 2019 otro se accidentó al aterrizar en el aeropuerto de Isfahán-Shahid Beheshti. Los escuadrones 81 y 82 de caza táctica siguen asignados al tipo desde 1979, y el inventario de la IRIAF llegó a contar hasta 25 aparatos.
Según Tom Cooper, antes de la guerra de 2026 la IRIAF disponía de un total de 10 Tomcat operativos. Las imágenes por satélite del 9 de marzo de 2026 mostraron al menos ocho F-14 destruidos en Isfahán por los ataques aéreos israelíes de la operación Roaring Lion, después de que Israel afirmara haber destruido primero dos y luego tres más en tierra; Cooper sostiene que parte de los aparatos alcanzados eran señuelos de madera. Ward Carroll, antiguo RIO del Tomcat, cree que esas imágenes pueden representar la destrucción de los últimos F-14 operativos del mundo, aunque admite que, frente a un F-18 o un F-35, «un Tomcat no tendría ninguna posibilidad» y que la pérdida sería sobre todo simbólica. Cooper, en cambio, considera que el avión iba 20 años por delante de su tiempo y que la saga del Tomcat iraní quizá no haya terminado del todo.
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