Variante del Dassault Mirage III
Dassault Mirage III Mirage IIIA
Serie de preproducción de diez aparatos que validó la configuración definitiva del Mirage III: fuselaje alargado 1,40 m y envergadura aumentada 0,64 m respecto al prototipo III-001 para alojar el radar Dassault Super Aida o Thomson-CSF Cyrano I bis, el reactor Atar 9B y, opcionalmente, un cohete auxiliar SEPR 84. El primer ejemplar de preserie, «A 001», voló el 12 de mayo de 1958 pilotado por Roland Glavany. El 24 de octubre de 1958 el mismo piloto y aparato superaron Mach 2 en vuelo horizontal, un hito europeo.
- 12 de mayo de 1958
- Primer vuelo
- 10
- Unidades construidas
Historia
El Mirage IIIA es la serie de preproducción —diez aparatos— con la que Dassault llevó el prototipo Mirage III-001 hasta la configuración que definiría toda la familia. Encargados desde mayo de 1957, los IIIA alargaron el fuselaje 1,40 metros y aumentaron la envergadura 0,64 metros respecto al III-001 original para alojar el equipo de a bordo necesario: radar (Dassault Super Aida o, en los últimos ejemplares, Thomson-CSF Cyrano I bis), el turborreactor SNECMA Atar 9B —42,8 kN en seco y 58,84 kN con posquemador— y previsión para un cohete auxiliar SEPR 84 de 13,34 kN que mejoraba el techo y la velocidad ascensional en la misión de interceptación pura.
El primer ejemplar de preserie, matriculado «A 001», despegó por primera vez el 12 de mayo de 1958 en Melun-Villaroche, pilotado por Roland Glavany, según documenta la ficha del Musée de l'Air et de l'Espace, que conserva este mismo aparato en su Hall des Prototypes. El hito que consagró al programa llegó el 24 de octubre de 1958: Glavany, a los mandos del mismo A 001, superó Mach 2 en vuelo horizontal, convirtiendo al Mirage III en el primer avión de diseño europeo capaz de hacerlo. En vuelos posteriores de ensayo, empleando el cohete SEPR de aceleración, el aparato llegó a alcanzar Mach 2,2.
Durante la fase de pruebas, cada uno de los diez ejemplares de preserie se especializó en una parte concreta del programa de ensayos para acelerar la puesta a punto: unos se dedicaron a los ensayos de armamento, otros a los de motor o aviónica. En junio de 1959 el IIIA número 3 estableció un récord de velocidad en circuito cerrado de 100 km. El programa no estuvo libre de pérdidas: un accidente destruyó el ejemplar número 5 en octubre de 1960.
Los IIIA nunca entraron en servicio operativo de primera línea —esa función recayó en el Mirage IIIC, que derivó directamente de esta preserie— pero resultaron decisivos como banco de pruebas de célula, motorización y aviónica para toda la familia posterior: IIIB, IIIC, IIIE y IIIR comparten en lo esencial la arquitectura validada por los IIIA. La preserie se construyó y ensayó en un contexto industrial que la RAND Corporation llegó a cifrar en 32.000 personas implicadas en el programa Mirage III completo hacia 1960, de las cuales unas 5.000 pertenecían a Dassault, aproximadamente un tercio de la plantilla de la industria aeronáutica francesa de la época. El éxito de la campaña de vuelos del IIIA —velocidad, comportamiento en pérdida, fiabilidad del sistema de tomas de aire de geometría variable— fue lo que permitió a la Armée de l'Air lanzar sin más demora el pedido de la primera versión de serie, el Mirage IIIC, cuyo primer vuelo llegaría apenas dos años después, en octubre de 1960.