Variante del Bristol Britannia
Bristol Britannia 301
Prototipo único de la serie 300 del Bristol Britannia, con fuselaje alargado; voló el 31 de julio de 1956 y se perdió en el accidente de Downend en noviembre de 1957.
- 31 de julio de 1956
- Primer vuelo
- 1
- Unidades construidas
- 139
- Pasajeros
Historia
El Britannia 301 fue el único prototipo de la serie 300, la versión de fuselaje alargado con la que Bristol convirtió su avión de rutas medias del Imperio en un transporte transatlántico. La serie 300 nació de la revisión del proyecto emprendida tras los retrasos de la serie 100: Bristol rediseñó el Type 175 como un avión de pasajeros mayor para BOAC, dando lugar a las series 200 y 300, y la versión de largo alcance 300LR se consideró especialmente adecuada para el servicio entre Londres y Sídney. Frente a la serie 200, un carguero puro que nunca llegó a construirse, la 300 era un avión solo de pasajeros con el fuselaje alargado en 123 pulgadas (3,1 metros), capaz de transportar hasta 139 pasajeros (99 en la configuración original) y con capacidad de combustible media. La propia BOAC reorientó su pedido en esa dirección: de los 25 Britannia 102 encargados, los diez últimos se cancelaron a favor de la serie 300, destinada a los vuelos transatlánticos.
El 301 se construyó en Filton como prototipo de la compañía y conservaba el ala y la capacidad de combustible del Model 100; el fuselaje nuevo era la única diferencia sustancial respecto a los aviones de la primera serie. Su primer vuelo tuvo lugar el 31 de julio de 1956, apenas cuatro años después del vuelo inaugural del primer prototipo G-ALBO, el 16 de agosto de 1952, también en Filton. El avión recibió la matrícula G-ANCA y, en el verano de 1956, fue fotografiado ante el hangar del Brabazon en Filton con la librea de Capital Airlines, la aerolínea estadounidense que por entonces figuraba como cliente potencial de la versión 305. Aquel interés norteamericano fue real: Bristol había enviado ese mismo año el décimo Britannia de serie, el G-ANBJ, a una gira mundial de ventas, y tanto Eastern Air Lines como TWA quisieron encargar el modelo. La falta de capacidad de producción de Bristol, comprometida con el pedido de BOAC, y la llegada prevista de los reactores Boeing 707 y Douglas DC-8 hicieron que la oportunidad se desvaneciera; el pedido de Capital Airlines se canceló y ninguna aerolínea de Estados Unidos llegó a operar el Britannia.
El prototipo se dedicó al programa de ensayos de la serie 300, en un momento en que el Britannia arrastraba una historia de desarrollo accidentada. Tras los tres Comet perdidos en 1953 y 1954, el Ministerio del Aire había exigido pruebas prolongadas; en febrero de 1954 el segundo prototipo, G-ALRX, se había perdido en las marismas del estuario del Severn tras un incendio de motor causado por el fallo de un reductor, y los problemas de formación de hielo en las tomas de los Proteus retrasaron dos años la entrada en servicio, que solo se produjo el 1 de febrero de 1957 con la ruta de BOAC entre Londres y Johannesburgo. Los motores de la serie 300 fueron el Proteus 705, de 3.900 hp, empleado en la serie 100 y en algunos aviones de la 300, y el Proteus 755, de 4.120 hp, que equipó a los restantes.
El 6 de noviembre de 1957 el G-ANCA se perdió en el accidente de Downend, un suburbio de Bristol. Aquel día el avión llevaba una hora y cuarenta minutos de ensayos, que incluyeron mediciones con galgas extensométricas sobre la hélice no estándar del motor número 2 y recuperaciones de maniobras de pérdida de control a alta velocidad relacionadas con la certificación estadounidense, cuando regresó a Filton. Poco antes del mediodía, a unos 1.500 pies y al iniciar el viraje a la izquierda hacia el tramo base, el ala derecha cayó y el avión se inclinó bruscamente a la derecha; se recuperó un instante, volvió a inclinarse y se estrelló en un bosque junto a Overndale Road, a unas cuatro millas al sureste del aeródromo. Murieron los quince ocupantes, cuatro tripulantes y once técnicos; en tierra no hubo víctimas mortales, aunque una vecina fue hospitalizada cuando un motor y parte del ala cayeron junto a su casa y un hombre que reparaba un tejado se rompió un brazo al caer. El ministro de Transporte y Aviación Civil, Harold Watkinson, informó a la Cámara de los Comunes al día siguiente. La causa nunca se determinó: la investigación apuntó a un fallo del piloto automático, posiblemente por un cableado defectuoso, y el fabricante del sistema, aunque negó su responsabilidad, modificó el equipo en los aviones posteriores; el informe oficial concluyó que el piloto automático no podía descartarse como causa probable.
Con la pérdida del 301 la serie 300 siguió adelante sin prototipo propio: los 302 construidos en Belfast se entregaron a Aeronaves de México en diciembre de 1957 y los 312 de largo alcance de BOAC, en servicio desde septiembre de 1957, inauguraron el 19 de diciembre de 1957 el primer vuelo sin escalas entre Londres y Canadá. El accidente se recuerda en Downend con un servicio celebrado en la catedral de Bristol el 19 de noviembre de 1957, una placa en la Downend Folk House y otra en el lugar del siniestro, hoy llamado Britannia Wood, descubierta el 3 de noviembre de 2007 por la viuda del comandante, Hugh Statham. En noviembre de 2025 Aerospace Bristol inauguró una placa a los 42 empleados de la Bristol Aeroplane Company muertos en acto de servicio, entre ellos los quince de Downend.