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Operación Aphrodite: B-17 convertidos en drones-bomba
1944
En julio de 1944, las Fuerzas Aéreas del Ejército de EE. UU. (USAAF) pusieron en marcha la conversión de bombarderos B-17 desgastados en aviones-bomba radiocontrolados, designados BQ-7 dentro del programa Aphrodite. Unos 25 aparatos, la mayoría B-17F, se cargaron con 8.360 kg (18.425 lb) de explosivo Torpex para atacar objetivos alemanes muy protegidos.
Entre ellos figuraban bases de submarinos y emplazamientos de V-1. Durante el despegue y el ascenso inicial iban a bordo un piloto y un ingeniero, que saltaban en paracaídas al alcanzar altura. Desde entonces lo dirigía otro B-17 modificado como CQ-4; los primeros BQ-7 llevaban dos cámaras de televisión que enviaban su imagen a ese avión.
La primera de las 15 misiones Aphrodite se realizó el 4 de agosto de 1944 y las operaciones se extendieron hasta enero de 1945. Ningún ataque de BQ-7 pudo considerarse un éxito: fallaron pilotos automáticos y equipos de radiocontrol, la imagen de televisión era deficiente y los drones eran vulnerables a la antiaérea. Un intento similar con B-24 tuvo aún menos éxito.