Variante del Supermarine Spitfire
Supermarine Spitfire Mk VIII
El Mk VII sin cabina presurizada: la versión que debía haber sido el Spitfire estándar de dos etapas, con célula reforzada, tren mejorado y 122 galones internos. El Mk IX «provisional» le quitó el sitio en las fábricas y acabó sirviendo casi solo en ultramar. Se construyeron 1.658, todos en Supermarine.
Ficha del Supermarine Spitfire

- 11 de noviembre de 1942
- Primer vuelo
- 1658
- Unidades construidas
- 1060 km
- Alcance
Historia
El modelo principal que no llegó a serlo
Sobre el papel, el Mk VIII era el Spitfire que la RAF quería para 1943: toda la ingeniería del Mk VII —fuselaje reforzado, alerones acortados, tren con bielas de torsión y rueda de cola retráctil, depósitos ampliados— sin el peso ni la complicación de la cabina presurizada, y con una deriva redibujada y timón apuntado. El problema fue de calendario. El Mk IX, un apaño montado sobre células de Mk Vc para responder al Focke-Wulf Fw 190, resultó lo bastante bueno como para que se decidiera dedicar Castle Bromwich exclusivamente a él. El Mk VIII quedó confinado a las líneas de Supermarine.
Alas, motores y autonomía
Se produjo en tres variantes según la cota de diseño del motor: LF Mk VIII con Merlin 66, F Mk VIII con Merlin 63 y HF Mk VIII con Merlin 70. El F alcanzaba 657 km/h a 25.000 pies y el HF llegaba a 669 km/h a 26.500. Algunos ejemplares tempranos llevaron puntas alargadas, pero la mayoría montó las estándar; el jefe de pruebas de Supermarine, Jeffrey Quill, respondía que el mejor Spitfire para volar era «el Mark VIII con puntas normales», y detestaba las alargadas porque estropeaban la respuesta de los alerones. La autonomía era su gran virtud: con 96 galones en los depósitos principales más los del ala alcanzaba 1.060 km, con un depósito lanzable de 90 galones llegaba a 1.900 km y con uno de 170 superaba los 2.400 km, aunque cargado así solo se le permitía vuelo recto y nivelado. Podía llevar hasta 1.000 libras de bombas.
Un laboratorio volante
Un Mk VIII, el JF299, sirvió para probar el fuselaje trasero rebajado y la carlinga de burbuja, pensados para eliminar el ángulo muerto por el que se derribaba a tantos pilotos. Los ensayos demostraron una mejora enorme de la visibilidad y, con retoques, la solución se estandarizó en los Spitfire posteriores, incluidos los últimos Mk IX y Mk XVI.
Una carrera de exportación
El Mk VIII sirvió casi exclusivamente fuera de Europa: con la Desert Air Force y la USAAF en el Mediterráneo, con la RAAF y la RAF en el Pacífico suroccidental y en el sudeste asiático. Con 1.658 ejemplares fue la tercera versión operativa más numerosa, por detrás del Mk IX y del Mk V, y probablemente la más equilibrada de todas las que llevaron un Merlin.