Variante del Boeing B-17 Flying Fortress
Boeing B-17 Flying Fortress QB-17
Conversiones de B-17G excedentes en blancos aéreos radiocontrolados (QB-17G, QB-17L y QB-17N) operadas junto a los directores DB-17 entre 1946 y 1959.
Ficha del Boeing B-17 Flying Fortress

Historia
La designación QB-17 agrupa a los Flying Fortress excedentes convertidos tras la Segunda Guerra Mundial en aviones no tripulados guiados por radio. No fue la primera vez que un B-17 volaba sin tripulación: durante la guerra, al menos veinticinco fuselajes cansados —en su mayoría B-17F— se habían transformado en bombas volantes BQ-7 cargadas de explosivo para la Operación Aphrodite contra búnkeres alemanes, guiados por aviones nodriza CQ-17. La experiencia de posguerra nació, sin embargo, de una necesidad distinta: los ensayos atómicos exigían aparatos capaces de acercarse e incluso atravesar la nube en forma de hongo de una explosión nuclear para tomar muestras de aire, algo impensable con una tripulación a bordo.
En mayo de 1946 se retiraron dieciséis B-17 de los depósitos para convertirlos en drones mediante la instalación de equipos de radio, radar, televisión y otros sistemas, y otros seis se adaptaron como aviones controladores. La mayor parte del trabajo se realizó en el San Antonio Air Depot de Kelly Field, en Texas. Ocho de estos bombarderos, equipados con pilotos automáticos radiocontrolados, cámaras, detectores de radiación y colectores de muestras, participaron en la Operación Crossroads en el atolón de Bikini, pilotados a distancia desde aviones nodriza situados a una distancia segura de las detonaciones. La pareja director/dron se desarrolló en el 1st Experimental Guided Missiles Group, activado en 1946 en el campo auxiliar número 3 de Eglin, en Florida. El 13 de enero de 1947 uno de estos drones, guiado por su director, voló desde Eglin hasta Washington, y la unidad preparó después el empleo de drones en la Operación Sandstone de abril y mayo de 1948. Con la creación de la USAF en 1947 los aviones de control pasaron a llamarse DB-17G y los drones QB-17G; los ensayos nucleares con Fortress continuaron hasta 1952.

Hacia 1950 el sistema estaba perfeccionado y su misión principal había cambiado: los QB-17G servían como blancos para probar misiles aire-aire y superficie-aire de la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército. El dron era pilotado a distancia por un operador de tierra durante el rodaje y el despegue, y después el control pasaba al director DB-17, cuyo piloto de dron ocupaba el antiguo puesto del bombardero en el morro. Las mejoras posteriores dieron lugar a las versiones QB-17L y QB-17N, y los directores actualizados se convirtieron en DB-17P. El QB-17L llevaba radio, radar y cámaras de televisión que ofrecían la visión del blanco ante el misil que se aproximaba; solía pintarse en naranja fluorescente con franjas diagonales negras para mejorar su visibilidad y su número de serie llevaba el prefijo O, que indicaba su condición de material obsoleto. El QB-17N era una conversión similar pero con un sistema de guiado distinto y sin televisión: su equipo óptico de seguimiento iba en cápsulas desmontables en las puntas de las alas, provistas de pernos explosivos y paracaídas para recuperar los datos si el dron se perdía. Las células procedían de B-17 nuevos que habían ido directamente al almacén al salir de fábrica, de aviones retirados de otras tareas y de directores DB-17 sobrantes, que al desgastarse acababan a su vez convertidos en drones y consumidos. En total, según Wikipedia, se transformaron en drones ciento siete B-17.
La operación quedó centralizada en el 3205th Drone Group de Eglin, con escuadrones destacados en Holloman (Nuevo México), donde los QB-17 volaban sobre el polígono de White Sands, en la estación aeronaval de Point Mugu (California) y, desde abril de 1956, en Patrick (Florida) para apoyar las pruebas del misil IM-99 Bomarc lanzado desde Cabo Cañaveral. La mayoría de los QB-17L terminaron sus días como blancos del Nike Ajax del Ejército y del Hughes Falcon, aunque con frecuencia los disparos se programaban como fallos intencionados para conservar el dron el mayor número posible de misiones; otros se sacrificaron en ensayos destructivos, como los amerizajes realizados por la NACA en la bahía de San Francisco. El 23 de octubre de 1957 un Bomarc sin carga explosiva destruyó un Fortress por colisión directa a más de cien millas de su punto de lanzamiento.
A finales de la década los directores estaban agotados y apenas quedaban drones, además de que un diseño de los años treinta ya no representaba a los bombarderos soviéticos modernos. El último vuelo de un QB-17 desde Eglin tuvo lugar el 29 de mayo de 1958. El 6 de agosto de 1959 el DB-17P 44-83684 dirigió desde Holloman un QB-17 como blanco de misiles Falcon disparados por un F-101 Voodoo: fue la última misión operativa de un Flying Fortress de la USAF. Pocos días después, el 11 de agosto de 1959, ese director fue enviado a Davis-Monthan para su almacenamiento; el último QB-17L fue destruido por un Bomarc en 1960 y el grupo de drones se disolvió el 1 de febrero de 1961. Los pocos DB-17P que quedaban pasaron a museos, entre ellos el de la Fuerza Aérea en Dayton y el Planes of Fame de Chino, y el propio 44-83684 apareció en varias películas y en la serie de televisión Twelve O'Clock High antes de retirarse a ese museo californiano.
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