Variante del Boeing B-17 Flying Fortress
Boeing B-17 Flying Fortress BQ-7 Aphrodite
Conversión de Fortalezas Volantes veteranas en bombas volantes radiocontroladas para la Operación Aphrodite (1944-1945): unos 25 aviones cargados de Torpex, lanzados contra búnkeres de armas V y refugios de submarinos sin que ninguno alcanzara su objetivo.
Ficha del Boeing B-17 Flying Fortress

- 25
- Unidades construidas
- 560 km
- Alcance
Historia
El BQ-7 no fue una versión de fábrica de la Fortaleza Volante, sino la designación que recibieron las células veteranas (los llamados «weary Willies», «robots» o «babies») convertidas en bombas volantes teledirigidas para la Operación Aphrodite. La idea, ya en estudio a finales de 1943 cuando el general Henry H. Arnold encargó a los ingenieros electrónicos de Eglin Field equipar bombarderos gastados con pilotos automáticos, cobró urgencia con el comienzo de la ofensiva alemana de las V-1 contra Londres en junio de 1944. El objetivo era batir instalaciones que resistían el bombardeo convencional: los refugios de submarinos, las bases de las armas V y otras fortificaciones enterradas. El USSTAF ordenó oficialmente el proyecto el 23 de junio de 1944 y el general Doolittle, al mando de la Octava Fuerza Aérea, lo aprobó el 26 de junio, asignando la preparación y el pilotaje de los drones a la 3.ª División de Bombardeo, que a su vez delegó en el 388.º Grupo y en su 562.º Escuadrón, con base en Honington (Suffolk). La Armada estadounidense montó en paralelo un programa hermano, Anvil, con PB4Y-1 convertidos.
La conversión fue radical. En Honington se desmontó de los B-17F y B-17G elegidos todo el armamento y el equipo no esencial (blindaje, torretas, ametralladoras, soportes de bombas, radios, asientos), lo que aligeró cada célula en unas 12.000 libras (5.400 kg). En Burtonwood, el gran centro de mantenimiento de la USAAF en Gran Bretaña, se instaló el sistema de mando por radio Azon, tomado del control de bombas guiadas; como Azon («azimuth only») solo gobernaba un eje, cada dron llevaba dos juegos, de ahí el nombre «Double-Azon». Dos cámaras de televisión transmitían al avión director (un B-17 o B-24 denominado CQ-4 o CQ-17) la imagen del panel de instrumentos y la vista frontal desde el morro acristalado; un radioaltímetro de precisión se conectó al piloto automático C-1, y una antena de látigo en el morro recibía las órdenes mientras otra en la posición del artillero de cola emitía la señal de vídeo. Un bote de humo bajo el fuselaje ayudaba al avión nodriza a seguir al robot. La carga útil era Torpex británico, un 50 % más potente que el TNT, en una cantidad del orden de 20.000 libras, más del doble de la carga de bombas normal del B-17; el propio equipo de control iba envuelto en cordón detonante para que no cayera intacto en manos enemigas.
Como el mando a distancia no permitía un despegue seguro, cada dron era llevado al aire por una tripulación voluntaria de dos hombres (piloto y mecánico de vuelo) hasta unos 2.000 pies (610 m), donde entregaba el control al director, armaba la carga y saltaba en paracaídas todavía sobre Inglaterra. Para facilitar la salida se agrandó la escotilla de escape y, en algunos aparatos, se retiró el techo de la cabina. Al terminar el adiestramiento, el escuadrón disponía de diez drones y cuatro naves nodrizas (tres B-24 y un B-17G), acompañados en misión por una escolta de ocho P-47 y un Mosquito de reconocimiento meteorológico. Se descartó Woodbridge, elegida en principio por su larga pista, por el riesgo de colisión con aviones dañados que se desviaban allí, y en julio la unidad se trasladó al aislado aeródromo de Fersfield, en Norfolk.
La primera misión, el 4 de agosto de 1944, se dirigió contra Mimoyecques, Siracourt, Watten y Wizernes. Uno de los drones perdió el control tras saltar el primer tripulante y cayó cerca de Orford abriendo un cráter enorme; el segundo hombre murió. Otro entró en pérdida al pasar al control remoto y se estrelló en los bosques de Sudbourne matando a su piloto, y los dos restantes fallaron el blanco por varios cientos de metros o cayeron abatidos por la artillería antiaérea. El 6 de agosto, contra Watten, un robot cayó al mar y otro, fuera de control, se puso a describir círculos sobre Ipswich antes de terminar en el mar sin causar daños. Doolittle suspendió las salidas y el Double-Azon fue sustituido por un sistema más avanzado traído de Estados Unidos, Castor, con un solo transmisor en la nave nodriza; además se incorporaron equipos Eureka/Rebecca para el seguimiento y se pintaron de amarillo las superficies superiores de los drones. El primer ataque con Castor, el 11 de septiembre contra los refugios de submarinos de Heligoland, empezó con la muerte del piloto al no abrirse su paracaídas y acabó con el B-17F 42-30180 derribado por la flak cerca del blanco. Siguieron intentos contra la refinería de Hemmingstedt (14 de septiembre, ambos drones desviados por el mal tiempo) y nuevas salidas a Heligoland el 15 y el 30 de octubre, con aviones derribados o extraviados; en una de ellas, incapaz de localizar el blanco, la tripulación directora apuntó el robot hacia Berlín y lo dejó ir, hasta que se estrelló en el agua sin combustible.
A finales de octubre el cuartel general del USSTAF concluyó que los BQ-7 no daban resultado contra objetivos endurecidos y los reorientó hacia blancos industriales en el interior de Alemania, añadiéndoles control remoto de gases para volar a 10.000 pies antes del picado final. Las operaciones pasaron a Knettishall, base madre del grupo, y el 5 de diciembre dos drones lanzados contra las playas de clasificación de Herford acabaron en el objetivo alternativo de Haldorf, sin explotar uno de ellos, lo que dejó a los alemanes un aparato con su equipo de control casi intacto. La última misión, contra una central eléctrica de Oldenburg, terminó con ambos aviones abatidos por la flak antes de llegar. El Reino Unido se opuso a trasladar el programa al continente por temor a represalias con V-2, y el 27 de enero de 1945 el general Spaatz ordenó que ningún «bebé Aphrodite» volviera a lanzarse; pese a una consulta de Roosevelt a Churchill sobre su uso contra el Ruhr, el fin de la guerra en Europa llevó a cancelarlo formalmente el 27 de abril. De las 14 misiones voladas, ninguna destruyó su objetivo, y el sistema resultó más peligroso para las tripulaciones que lo pilotaban (varias muertes, muchas en accidentes de paracaídas) que para el enemigo: los problemas persistentes en el mando de profundidad hacían fallar el picado final, y la electrónica de 1944 sencillamente no daba para la tarea. Conviene aclarar que el avión que costó la vida a Joseph P. Kennedy Jr., el 12 de agosto de 1944, no fue un BQ-7 sino un PB4Y-1 de la Armada del proyecto Anvil, que explotó prematuramente sobre el estuario del Blyth.