El 747SP (Special Performance) voló por primera vez el 4 de julio de 1975. Boeing acortó drásticamente el fuselaje para reducir peso y alargar el alcance, buscando rutas ultralargas sin escalas que ningún otro avión de su tiempo podía cubrir.
Se construyeron solo 45 unidades: su nicho era demasiado estrecho, pero sus registros de distancia y su segunda vida como plataforma científica —uno de ellos voló como el observatorio aerotransportado SOFIA— lo convirtieron en la variante más peculiar de la familia.